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Galería Club 24, Toisón y Buades Hasta el 8, el 8 y el 11 C. Coello, 24; Arenal, 5, y C. Coello, 43 De 11 a 14 y de 17 a 21 UNQUE nacido en Venecía (Italia) Angelo Bettin lleva varios años residiendo entre nosotros. Su biografía es la de un hombre inquieto, que estudia y se licencia en Arquitectura y Bellas Artes; que estudia también Cine, Teatro Experimental, Semiología y Sociología; que obtiene una treintena de premios y que tiene su obra repartida por una quincena de museos; que realiza espectáculos experimentales, happenings situaciones conceptuales y ecológicas; que diseña escenografías, que trabaja con gran variedad de materiales, que ha celebrado (pese a su juventud) unas setenta muestras individuales y que, en fin, presenta estos días, en la Galería Club 24, trece tapices y numerosos linóleos. Pero es en los tapices, nueva inquietud de tan inquieto artista, donde ha volcado su inspiración y Bettin, Cid y Campano Díaz de Orosia Galería Balboa, 13 Núñez de Balboa, 13 Hasta el 4 de mayo De 18 a 21 A L Tapiz de Angelo Bettin su máxima creatividad, tanto de concepción como de realización. Son tapices llenos de color, heterodoxos, harapientos, revolucionarios, asimétricos, vivos, alegres, violentos, expresionistas y sugestivos. Merece la pena verlos. N ACIDO en Zaragoza en 1937, Cid Rodrigo es otro de los estrenos de la semana en Madrid: o casi, pues apenas si recordamos su nombre en una muestra celebrada en la Sala Eureka. En cualquier caso, como estreno hemos de saludar esta exposición de cuarenta y tres paisajes que Cid Rodrigo nos presenta ahora, paisajes que no pertenecen de ningún modo al llamado impresionismo español sino que, por el contrario, parecen enlazar con ciertas formas del impresionismo europeo de los orígenes. Incluso el color (violetas y malvas, verdes y azules, naranjas y amarillos) lleno de matices, tiene una suavidad semejante a la de una luz tamizada aunque luminosa) Quiere esto decir que Cid Rodrigo, poseedor de una paleta muy rica, deposita el A presentación en Madrid del pintor asturiano Roberto Díaz de Orosia (Gijón, 1948) es representativa de su trabajo de hace diez años a hoy. Diez acuarelas, cuarenta y tres óleos y dos figuras sobre los temas, tan caros al expresionismo, del pueblo en sus manifestaciones paganas y religiosas: romerías, procesiones, verbenas, carnavales, corridas de toros... Temática constante en cierta pintura española que no aleja a Díaz de Orosia de otras incitaciones, como los campesinos, las playas, los paisajes, ios desnudos, los puertos, la siega, y que, finalmente, se concreta en algunos cuadros de brujos y de agoreros cuervos. Hemos de insistir en el expresio Romería asturiana nismo de este pintor, cuya evolu- ble) de haber encontrado su cación ha sido casi exclusivamente mino en la pintura. Díaz de Orosia, de matiz cromático y, si acaso, de según señala con acierto Jesús Vidibujo, que abandona un realismo lla Pastur en la monografía a él demuy libre para explorar el simple dicada, acusa la influencia y la adtrazo, la mancha o el perfil negro. miración por la obra de Marola, sin Por lo demás, los mismos verdes que ello le catalogue como un dispastosos, los rojos, los tonos ca- cípulo, pues en tal caso podríamos lientes vibran en su pintura hoy decir que todo el expresionismo escomo en su primera salida a las pañol de los últimos años obedece salas de exposiciones, con esa ale- a los mismos planteamientos y que gría agria y suave al mismo sus motivos se prolongan desde la tiempo, con esa seguridad (envidia- antigüedad. Paisaje de Cid Rodrigo color en furtivas y temblorosas pinceladas, lo cual hace vibrar a todo el cuadro en una movediza sinfonía de delicados y suavísimos tonos. Es incluso difícil muchas veces, ofuscados por esa delicadeza, reconocer algunos paisajes familiares, que parecen pertenecer a otro mundo menos hostil y contaminado que el nuestro. Pintura para aficionados a las sensaciones suaves, a la belleza en voz baja, a la calma de un otoño dorado. Salón Cano Paseo del Prado, 26 Núñez Segura Hasta el 4 de mayo De 18 a 20 R H AY, en la fotografía joven española contemporánea, una clara corriente que apunta hacia la crónica de la realidad cotidiana, menos con un sentido de crítica social que con un propósito de investigación y testimonio de la forma y el ambiente de vida que vivimos. Dentro de esa corriente podríamos insertar a Javier Campano que, con cuarenta fotos, realiza actualmente su segunda exposición en Madrid. Javier Campano examina las calles, los interiores deshabitados, en los que se adivina la presencia humana, próxima pero ausente. Examina las mesa de mármol de los cafés, sus luces ambientales poco definitorias, sus objetos habituales y que, sin embargo, cobran una importancia especial cuando el objetivo del fotógrafo los selecciona. Lo mismo que las calles de cualquier gran metrópoli del mundo (no importa el 96 A B C Foto de Javier Campano nombre de la ciudad) fragmentadas en placas, casi sin protagonista humano, pero (como en Platón) sí de su reflejo en los escaparates y las vidrieras de los edificios y los comercios. Son estas cuarenta imágenes como una novela silenciosa, sin héroes ni heroínas, a la espera de un acontecimiento único que rompa su monotonía, que humanice la madriguera del lobo metropolitano. ESULTARÍA muy difícil encontrar en España un pintor de barcos parecido a Núñez Segura (Barcelona, 1930) hombre de mar por vocación que ha llevado a los temas marineros la exquisita manera de tratar estos temas que, de siempre, han tenido los ingleses. No es un simple pintor de marinas (aunque no falten en su exposición y aunque el género sea muy digno de estima y, por desgracia, poco frecuente en nuestros días) sino que el mar aparece en él como el medio donde viven los barcos y los marinos. Esta consideración de habitat impide que la pintura de Núñez Segura pueda ser clasificada como una variante más (por muy hermosa y perfecta que fuera) de la marina, en cuanto ésta apenas sí busca más allá del efecto y este pintor la hace protagonista de la mayor parte de su obra. En realidad, Núñez Segura sólo empezó a pintar hace diez años, después de haber viajado por el mundo como mercante y de haber sido portadista e ilustrador al dejar la carrera. Las frecuentes exposiciones que ha venido celebradno en Barcelona (ésta es su primera Oleo de Núñez Segura importante en Madrid) le han dado fama entre los aficionados: es que tras el evidente amor al tema se oculta un oficio sorprendente, una obra de arte. Recomendamos la contemplación de estas cuarenta y ocho pinturas a quienes aman el mar, la aventura y la pintura. Esta muestra es una ocasión para revivir la epopeya de los veleros y las novelas de nuestra infancia. JUEVES 2- 5- 85