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ABC, póg. 46- TRIBUNA ABIERTA VIERNES 26- 4- 85 N UESTROS conciudadanos tienen, en general, una mala imagen de la política, de la actividad política o, mejor aún, de la competencia en política. Asuntos como Flick las auditorías de infarto la evasión de capitales, etcétera, hacen que haya mucha gente convencida de que los políticos nos enfrentamos no con ideas y programas, sino con descalificaciones personales y con golpes bajos Necesario es reconocer que algo hay de cierto en ese sentir popular. Últimamente, estamos asistiendo a un bombardeo desde los medios de comunicación oficiales o próximos al Poder, con la tesis del techo de Fraga Ante la absoluta impotencia del Gobierno Socialista para disputar el triunfo electoral a Coalición Popular, en base a su gestión eficaz respecto al paro, la crisis económica, las relaciones internacionales, la droga, la educación, la televisión privada, etcétera, se pretende perpetuar el Poder en manos socialistas, aludiendo a una supuesta y abosluta imposibilidad de Fraga de reunir siete u ocho millones de votos, necesarios para ganar las próximas elecciones generales y gobernar España con mayoría suficiente. Para reafirmar la veracidad del aserto, se nos presenta a Suárez o a Roca como el padre pródigo, que vuelve para terminar con la orfandad de no se sabe cuántos millones de votantes, desilusionados del PSOE, pero que nunca votarían Coalición Popular. Resulta cada vez más evidente, que lo único cierto es el desencanto de varios millones de votantes socialistas. Por el contrario, la operación Roca agoniza recién nacida y nadie contempla seriamente las posibilidades del CDS de Suárez de convertirse en una fuerza significativa. Por eso, hablar hoy del techo de Fraga es tan absurdo como malintencionado. Es ju- de Coalición Popular, los términos de cualquier acuerdo versarían Por Florencio AROSTEGUI ZUBIAURRE sobre materias que Secretario general AP del País Vasco afectan al modelo de sociedad (economía, gar sucio y reforzar la imagen popular que fiscalidad, enseñanza, información, política internacional, OTAN, etcétera) sin que estén comentaba al principio. Tampoco en Francia aceptaba la izquierda en cuestión los principios constitucionales el ascenso imparable del centro- derecha. La que definen el modelo de Estado. La independencia o la autodeterminación izquierda francesa no podía aceptar pasar en tres años de tener mayoría absoluta a que son cuestiones que no están en candelera, y esa mayoría absoluta (51 por 100 de votos que el realismo político, cada día mayor en el emitidos) arropase a los partidos conservado- nacionalismo conservador, aparca o debe res franceses, como ha ocurrido en las re- aparcar en relación con el día a día de la accientes elecciones cantonales celebradas en tividad política. En cualquier caso, esos principios, innegoel país vecino. En España va a ocurrir lo mismo en las ciables para Coalición Popular, estarán mejor próximas elecciones generales. El pueblo es- tratados por nosotros que por un socialismo pañol ya ha comprobado la absoluta inefica- voluble que pasa de la autodeterminación al cia de las recetas socialistas para atajar los españolismo más testimonial, y que puede reproblemas sociales y económicos y para con- correr el camino contrario en cualquier mosolidar las libertades reales. Por eso, vuelve mento. Y desde el punto de vista del nacionalismo sus ojos hacia Fraga y la Coalición Popular vasco, nosotros garantizamos una mayor que éste lidera. Un único escollo hay que superar para que comprensión y sensibilidad hacia el hecho diFraga pueda contar en la próxima legislatura ferencial vasco y su tratamiento político, que con mayoría absoluta. Es un escollo que no un socialismo siempre intemacionalista, iguaexiste en Francia: los nacionalismos, vasco y litarista en lo social y en lo regional, con una catalán, asentados firmemente sobre un am- dificultad natural para renunciar al centralismo plio sector del centro derecha electoral de y para no sentir que es más importante la solidaridad de clase Proletarios del mundo, sus respectivas comunidades. ¡unios! que la solidaridad territorial o cultuDesde el País Vasco, y por lo que se re- ral que nos debe llevar a los vascos a unir fiere al nacionalismo en nuestra tierra, soy de nuestros esfuerzos en el marco de un autolos convencidos de que un compromiso his- gobierno, eso sí, integrador y enriquecedor tórico entre una fuerza conservadora nacio- de esa antigua y positiva realidad que se nal y el PNV es inevitable en un futuro no de- llama España. masiado lejano. Mi deseo es que ese compromiso históEstamos asistiendo al funcionamiento de rico llegue a tiempo de evitar que el Goun pacto de legislatura entre nacionalistas y bierno socialista perpetúe sus errores con socialistas, que es antinatural, al menos, en cuatro años más de paro, ineficacia, burocracomparación con una cierta colaboración en- cia, presión fiscal, falta de claridad y crisis tre Coalición Popular y el PNV, de cara a la que podrían arruinar todas nuestras esperangobernabilidad de España. zas, ilusiones y futuro, sin distinguir ni salvar Veamos por qué. Desde el punto de vista a nadie, nacionalista o no. EL TECHO DE FRAGA I O parece necesario ser ya médico ni sociólogo, ni especialista por tanto en enfermedades colectivas, para constatar en nuestra época ciertos síntomas claros de algún grave mal cuyo nombre ignoramos todavía, para presentir que el momento que vivimos no se presenta del todo sano. Tan a la vista están las señales que nos lo indican. Padecemos de prisas excesivas; las presiones, la competencia en todos los ámbitos, la tensión, están al alcance de los ojos menos avisados. Hay nervios exacerbados, incomunicación progresiva, y rupturas afectivas, soledad. Las pildoras para tranquilizarse, para poder conciliar el sueño y descansar unas horas, las pildoras contra ias úlceras nerviosas, contra la depresión, y las demás drogas, duras o blandas, se consumen cada día más. Y dos personajes, el psicólogo y el psiquiatra, ven acrecentarse minuto a minuto sus ya muy elevadas cotas de popularidad. Y a veces, gracias a Dios todavía sólo a veces, podemos constatar a través de nuestras amistades o a través de los medios de comunicación la irreparable equivoca- N SÍNTOMAS DE ENFERMEDAD de las sociedades. Acaso es este abandono, este olvido, el que va produciendo en nosotros la inquietud y Por Pablo RÍOS LARRAIN algo también parecido ción de un suicidio. La equivocada solución a la anemia, que, según dicen los médicos, debilita y hasta puede incluso llegar a matar de una muerte... si no se detiene a tiempo. Nuestras grandes ciudades de hoy, acaso Los especialistas suelen recomendar vitademasiado grandes ya muchas de ellas, pueden ser buenos testigos de este extraño pa- minas para la anemia y descanso y distracdecimiento social, cuyos síntomas, lamenta- ción para las enfermedades nerviosas. Conblemente, creo no exagerar. Los habitantes templar tranquilos un atardecer en el campo, del campo, de las aldeas rurales, de los pe- escuchar a veces una buena música, leer un queños pueblos, carecen, es cierto, de nues- libro importante, acercarse de repente a un tras comodidades. Pero, también es cierto, poema, pueden ser, acaso, posibles soluciogastan menos que nosotros, las gentes de nes- -distracción y vitaminas- -para nuestro las grandes ciudades, en pildoras, psicólogos actual padecimiento. Son, claro, cosas que y psiquiatras. No pueden, pues, ser testigos implican un cierto gasto que luce poco y disfieles de lo que sucede en nuestros inmensos traen a la vez un tiempo que podemos dedicar a ganar algún dinero más. Pero, si hacey concentrados centros de civilización. mos números, comprobaremos que al cabo Quizá, pienso yo, el mal radica en que es- gastaremos en estas actividades menos de lo tamos convirtiéndonos en ciudadanos de sólo que hoy gastamos en fármacos y médicos, o un trozo de la civilización y del progreso. Nos de lo que tendremos que gastar mañana si olvidamos del otro, el espiritual, cuyo cultivo y continuamos como hasta ahora. Es una posienriquecimiento parece también importante ble terapia que propongo yo con un argupara la buena salud de Jos seres humanos y mento exclusivamente económico.