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56 ABC MIÉRCOLES 17- 4- 85 Néstor Almendros: Nació en Barcelona hace cincuenta y pocos años. Ha vivido en La Habana, en Nueva York y en París. Es uno de los directores de fotografía de mayor prestigio en el mundo. El más solicitado por los directores en boga. Uno de los pocos españoles galardonados con un Osear. Dicen, los que saben de cine, que tiene un ojo privilegiado para los matices del color, que inunda de luz los sentimientos, que es capaz de modificar los ambientes. Sin embargo, él, Néstor Almendros, se tiene por un simple reportero, un tipo empeñado toda la vida en poner en imágenes el sueño de otro. Hace un año publicó en Francia su primer libro, Un hombre a la cámara en el que relata su vida de fotógrafo y los pormenores del rodaje de todas las películas en las que ha trabajado. Y hace ahora unos meses dirigió su primer filme. Lo que ha plasmado en él no ha sido precisamente su sueño, sino su pesadilla. Néstor Almendros ha realizado Conducta impropia que es un documento aterrador de la represión social en Cuba. La película ha sido exhibida ya en diversos países, en los círculos semicerrados de los festivales de cine, ha sido galardonada Néstor Almendros decidió un día des democráticas pueden volver a cortar por completo un año de su florecer en estos casos, mientras carrera para dedicarse a Conducta que la dictadura de Castro perdura impropia Rechazó contratos tenta- y se afianza por el grado de perdores sin indecisión alguna porque fección con que se ejerce. lo que realmente le tentaba, desde El énfasis en desvelar las leyes mucho tiempo atrás, era airear las represivas cubanas decidieron poangustias, el terror de la vida cu- nerlo en la persecución de los hobana. Aprovechar la credibilidad de mosexuales. Decidieron hacerlo así su cámara para acabar de una vez porque servía, por absurda y grapor todas con la utopía de la isla tuita, como metáfora de la supredel Caribe. Veinticinco años son sión general de las libertades cívimuchos años sin que nadie en el cas Por otra razón también que cine- excepto Hitchcock en el epi- Almendros explica: sodio cubano de Topaz- haya ata Es una manera oblicua de atacado la dictadura de los hermanos car al sistema, que suele ser más Castro. Por eso me sentí en la obli- eficaz que ir por lo derecho. No pregación de hacer esta película, pero tendíamos convencer a las gentes para ello tenía que encontrar a un convencidas. No queríamos hablar buen cómplice. se pue con el premio a los Derechos Humanos en Estrasburgo, y esta noche se proyectará en el programa Tatuaje de TVE, que dirige José- Miguel Ulián. Lleva Néstor Almendros meses ocupado en la promoción de la película y lo hace- d i c e- para paliar de alguna manera el sentimiento de culpabilidad que le atosiga por no haber realizado el documento muchos años antes: Son terribles las cosas que han ocurrido y ocurren en Cuba. No se puede seguir ocultando la verdad. Habla Almendros con el espíritu y el acento cicatrizados por sus tres exilios: el de la España de Franco, el de la Cuba de Batista y el de la Cuba de Castro. No son, pues, unas palabras ingenuas, desbocadas, las que salen de su figura asténica, de su aire de viajante de Sabadell, meticuloso y puntual. Tampoco lo que dice tiene algo que ver con un rapto aislado de decepción o de despecho. Lo que cuenta Néstor Almendros en este mosaico de testimonios que es Conducta impropia es cine- verité con los ingredientes de sordidez y terror fermentados por los años rigieron con cuatro entrevistas en una cámara y el proyecto en las cuartillas a varias cadenas de televisión americanas, puesto que desde un principio pensaron que el destino ideal era la televisión. Los americanos rechazaron la idea. También Televisión Española. En Francia, en cambio, les ofrecieron toda clase de ayudas y medios. Filmaron en París, en Miami, en Nueva York, en Londres, Roma y Madrid. Allí donde hubiera testigos, víctimas o conocedores de la represión cubana. En total recogieron testimonios de unas cuarenta personas de la diáspora cubana, de las que conservan veinticinco, exclusivamente por razones de espacio y tiempo. países. Quiero decir con todo esto que nuestra película ha podido plasmar la represión de Cuba precisamente porque no ha sido filmada en Cuba. Dice Néstor Almendros que Conducta impropia ha costado cuatro perras, que los documentos de Castro que salpican la película han sido cedidos por la Televisión francesa, que la gente que interviene no ha cobrado. De ella se hicieron dos versiones, una de una hora para televisión y otra de dos, para salas cinematográficas. Sin embargo, TVE emitirá, probablemente, la versión completa. Y cuenta también Almendros que allí donde ya se ha proyectado- e n Estados Unidos, en Escandinavia, en Francia- ha tenido una repercusión mayor de la que cabía esperar entre gentes ajenas a la política y a los problemas sociales. La pretendida polémica ha sido lograda. Menos en Cuba, naturalmente. Allí se ha guardado enorme silencio, como ocurre siempre. De todos modos, sabemos que los altos responsables del régimen se han irritado mucho, lo que nos complace sobremanera. Muy callandito, de boca en boca, nos atacan. Y eso es bueno. Silencio cinematográfico Luego intentará encontrar Almendros, sin apenas resultados, las razones de este silencio cinematográfico compartido, cuando se han hecho películas contra las dictaduras de Argentina, de Chile, de Uganda pero, de momento, cuenta que su cómplice para Conducta impropia lo encontró en Orlando Jiménez Leal, un cameraman cubano ganador de numerosos premios en festivales internacionales de cine y exilado hoy en Estados Unidos, al que conoce desde hace v e i n t i t a n t o s a ñ o s Los dos- cuenta Almendros- conocíamos demasiado bien lo que ocurría en Cuba. A los dos nos llegaban demasiados testimonios de la feroz represión que azota al país, historias siempre confusas, fragmentadas, inquietantes. Cuanto más sabíamos, más nos sorprendía el silencio de la Prensa de este lado del mundo respecto al caso de Cuba, mientras se hacía constantemente eco de las atrocidades cometidas en otros países de Suramérica La explicación es clara: las dictaduras de derecha- evidentemente abominablestienden a disgregarse. Las liberta- Esta noche se emite en televisión la primera parte de Conducta impropia La película ha sido galardonada con el premio a los Derechos Humanos en Estrasburgo de la persecución a unas monjitas o a los colaboradores de Batista. Eso ya sabe todo el mundo que ha ocurrido. Mientras que con el asunto de la persecución de los homosexuales estábamos atacando por un flanco inédito a las personas que simpatizan con la Revolución. Queríamos demostrar el terror que es capaz de ejercer sobre gentes inocentes desde el punto de vista político, sobre gentes que, por el contrario, creían que la revolución iba a favorecer la libertad de las conductas privadas. Néstor Almendros y Jiménez Leal comenzaron a reunir documentos, a filmar testimonios. Ensayaron en Nueva York un breve rodaje y se diNinguna de las entrevistas, por razones obvias, fue realizada dentro de Cuba. Sé, por la experiencia de haber vivido años en regímenes de dictadura que su naturaleza represiva no se hace aparente al ojo del visitante, poco entrenado en descifrar ciertos signos que, cuando se obtiene mayor información, resultan inequívocos. Cuando, por ejemplo, estuve en Uganda, filmando con Barbet Schroeder el documental sobre Idi Amín, no pude darme cuenta hasta la segunda semana de rodaje del infierno de aquel país africano. Los dictadores, precisamente porque reprimen todas las formas visibles de oposición ofrecen al turista una imagen a veces idílica de sus Cuando llegó a Cuba Recuerda ahora Néstor Almendros la Cuba que conoció cuando llegó, a los quince años, con su familia exiliada del régimen de Franco. Relata el breve período de la Cuba democrática anterior a Batista, sus estudios de Filosofía y su exilio posterior americano huyendo del dictador. Regresó de nuevo a su país de adopción, que así llamaba a Cuba, cuando triunfó la revolución de Castro. Tuvo un tiempo incluso la nacionalidad cubana. Pero cuando todas las ilusiones se desvanecieron tuvimos que emprender un nuevo exilio. Tres años le duró su segunda etapa cubana, y en 1962 se instaló en Francia,