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DOMINGO 13- 1- 85- TRIBUÑA ABIERTA -ABC, p ¿g. 29 O sé c u á n t o s españoles sabrán q u e el nombre oficial de Vancouver, la gran isla en la costa del Pacífico del Canadá, y la ciudad que está en el Continente, fue- -y no sé si sigue siendo- Vancouver y Quadra. Son ciertamente muy pocos los que asocian a España con el Canadá. Yo tuve hace poco una sorpresa, al llegar a la preciosa casa de invitados en la Universidad de Victoria, en el extremo sur de la isla, al leer un cartel que decía Haro Road. Pero el nombre de Haro no es una excepción: Juan de Fuca, Malaspina, Estevan, Caamaño, Aristazábal, Flores, Zeballos, Texada, Esperanza, toda la geografía de esta región remota está salpicada de nombres españoles. Los marinos de España, sobre todo en los últimos decenios del siglo XVIII, exploraron hasta muy al norte la costa del Pacífico, en competencia con los ingleses y con los rusos que descendían de Alaska, posesión del Imperio de los Zares hasta su venta a los Estados Unidos. Y ¿quién se acuerda de Quadra, quién sabe algo de él? Se llamaba Juan Francisco de la Bodega y Quadra, y sin duda prevaleció su segundo apellido. Vivió de 1743 a 1794, fue autor de varias publicaciones; era uno de esos marinos ilustrados que fueron de los mejores y más finos intelectuales de su siglo. Llegó hasta el paralelo 61, que no es poco decir. En la isla de Nutka trató con el marino inglés Vancouver cuestiones de demarcación entre los dos países; al final, los españoles se retiraron, aunque el nombre de Quadra quedó unido al del británico; después fue omitido, y apenas figura en los libros y mapas recientes. Pero no fue Quadra el único explorador del Canadá occidental. Desde 1773, el piloto Juan Pérez recorrió esas costas con su fragata Santiago o Nueva Galicia, y al año siguiente ancló en un fondeadero que llamó San Lorenzo (después Nutka) Cook llegó allí cuatro años después. Esteban José Martínez y Gabriel López continuaron las exploraciones con la fragata Princesa y el paquebote San Carlos. Martínez hizo un pequeño establecimiento fortificado al que dio el nombre de San Miguel. El conde de Revillagigedo, virrey de Nueva España, ordenó nuevas expediciones en 1789, al mando de Francisco Eliza y con varias naves. Fidalgo, Alejandro Malaspina, Dionisio Aícalá Galiano- que había de morir en Trafalgar y ser padre de Antonio Alcalá Gaiiano, el interesante escritor y orador liberal- Cayetano Valdés- que tanto papel tuvo en la vida política del reinado de N VANCOUVER Y QUADRA WALTER STEIGER Para el 12 y el 13 de enero 16 pacidad de reírse con ingenio de todo lo que lo merece, porque la risa es el mejor desinPor Julián MARÍAS fectante social) Y hay que agregar Fernando V i l- Jacinto Caamaño, José Ma- que casi todo lo que acabo de decir podría nuel de Álava, el capitán Meares, Ramón trasladarse a los países hispanoamericanos, Saavedra, estos son algunos de los espa- en los cuales- c o n diversos pretextos, en ñoles que recorrieron los mares y las tierras distintos grados- ha dominado el olvido de la del Pacífico septentrional durante Historia, su fabricación, la sulos reinados de Carlos III y plantación de la realidad por inCarlos IV. teresados embelecos; todo lo cual es el mayor obstáculo para Todo eso se perdió. Creo que la personalidad de esos países, la crisis española a raíz de ia para sus relaciones con el conmuerte de Carlos III en 1788 fue junto hispánico, para su propia decisiva. Y no primariamente por estabilidad y prosperidad. Para el cambio de Monarca, sino pordominar a alguien- desde denque al año siguiente se produce tro o desde fuera- lo primero la revolución francesa, cuyos que hay que hacer es conseguir efectos sobre España fueron deque no sepa quién es; y, si es sastrosos. Se vivió desde enposible, quiénes son sus padres. tonces en el temor y la suspica ¿No queda nada de España cia; los sucesos de Francia en el Canadá, además de los provocaron lo que llamo la radinombres? Sí, hay otros nuevos calización inducida y los reacexploradores, del pasado y del cionarios se apresuraron a ver Julián Marías presente, que mantienen vivo el como peligrosos revolucionarios de la Real Academia conocimiento de lo español, ema los ilustrados españoles, absoEspañola pezando por la Lengua. Son los lutamente defensores de la Monarquía y, en su mayoría, sinceros católicos. hispanistas. Hay un hispanismo en el CaSe inició entonces, todavía levemente, lo que nadá, del que no se sabe aquí demasiado, y había de desatarse con la invasión napoleó- que me parece admirable. He podido hablar nica y la vuelta de Fernando Vil: la discordia. en casi todas las Universidades importantes, En todo caso, España empezó a perder el y siempre alguna de las conferencias era en firme pulso que hasta entonces había tenido, español; y he encontrado en todas ellas comenzó a agrietarse el colosal edificio que grupos nutridos de profesores y estudiantes había alcanzado en el siglo XVIII uno de sus con los cuales se mantenían interminables momentos de esplendor y, sin duda, el de tertulias en nuestra lengua, con alguna incursión en el inglés o el francés. Estos hispamayor salud social, equilibrio y prosperidad. nistas son a veces españoles- muchos, afinLa pérdida de los incipientes estableci- cados en el Canadá desde hace decenios, mientos canadienses puede parecer dolorosa, arraigados en este país, con hijos y nietos pero significa algo minúsculo comparado con canadienses- otros, mexicanos, que hacen la desmembración de la Monarquía en los pensar en esas expediciones navales que dos hemisferios que se inició veinte años partían de los puertos de Nueva España; después. Lo que me parece más lamentable también británicos, con los cuales ahora no es la pérdida de la memoria histórica. Los es- chocan ni discuten los españoles, sino que pañoles no sabían gran cosa de sí mismos colaboran fraternalmente; hay otros que han desde hace mucho tiempo; el resurgimiento llegado de los Estados Unidos o de los de los estudios históricos, ya en el siglo XIX, países de América del Sur; y, claro está, capero sobre todo, y con mayor rigor y hondura, nadienses. He visto y compartido su entuen el nuestro, había conseguido superar en siasmo; he leído sus libros- sobre Unamuno, buena parte esa situación. Hace medio siglo Ortega, Salinas y tantos otros- escritos con que Ortega proclamaba su gran fe en la His- conmovedora devoción y perspicacia; he sentoria y la fundamentaba en la doctrina de la tido que España y los pueblos procedentes razón histórica. Todo esto- -baste nombrar la de ella alientan en el inmenso país, y no sólo labor del Centro de Estudios Históricos- iba en la geografía de Vancouver y la costa del penetrando en el conjunto del país, impreg- Pacífico. nando a los españoles tanto en los estudios como en el ambiente difuso que es quizá todavía más eficaz. Los españoles empezaban a volver a saber quiénes eran. Pero todo eso se ha ido perdiendo, a fuerza de menciones sVIl Jg: R L O N D R E S! ampulosas y en hueco, de una estúpida reacción a esa falsedad, que se dirige, no a ella A COMPRAR ANTIGÜEDADES misma, sino a la verdad que esa falsedad en- Antiquary Club le organiza el vuelo en línea regular Iberia cubría y disfrazaba, de particularismos sui- Traslados. Hotel, alojamiento y desayuno. Visita cidas, de curiosas alianzas entre el fanatismo a las Ferias de anticuarios. Asistencia en las suy la ignorancia. El 2 de enero, aniversario de bastas para la puja, etcétera. Próxima Salida: 18 de enero. Desde pesetas 39.000. 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