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VI ABC SÁBADO CULTURAL 15- diciembre- 1984 Levi- Strauss: Los valores de Q Debemos intentar de sión islámic Qué duda cabe: Claude Levi- Strauss es uno de los grandes maestros de la antropología contemporánea. Y en su obra deberán confundirse la lingüística estructural, las ciencias del hombre, la música, el psicoanálisis, la geología, las matemáticas y la gran tradición del viaje filosófico. Sin embargo, tras ésa síntesis, sin antecedentes, Levi- Strauss rastrea una interrogación moral y filosófica única: el puesto del hombre en la creación, el destino de las civilizaciones en la historia trágica de las especies y la vida. Las Estructuras elementales de parentesco (1949) iniciaban una ruptura conceptual decisiva en la historia de la antropología, cortando, definitivamente, contra las nociones de mentalidad primitiva La tetralo- científico, ¿no? ¿Cuál es el papel gía de las Mitológicas (1964, 67, 68 y 71) será concebida como un discurso sinfónico (la presencia del sueño como motor en la vida wagneriana será constante) llamado a descifrar lo que sus analistas definen como una inmensa rapso- social de las civilizaciones? -N o es posible generalizar. En dia lírica donde los mitos de otras culturas deberán hablarnos del destino, incierto, de la nuestra. nuestra cultura europea... no lo sé... Debo confesar que yo sueño Obras no estrictamente cientí- que consistía en partir de un punto, y localizable en el tiempo y en el muchísimo, cosas extremadamente complicadas que me siento totalficas, como Tristes trópicos de un lugar, y caminar en una cierta espacio... (1955) o El pensamiento salvaje dirección tan lejos como nos fuese- -Yo no diría exactamente eso. mente incapaz de interpretar. ¿Piensa usted que en el resto (1962) nos desvelan los misterios y posible, hasta las afueras más mis- Porque desde mi infancia yo fui un la agonía del viajero- antropólogo: teriosas, que nunca habíamos po- coleccionista encarnizado, un caza- de las culturas que han poblado ser que sueña con la aventura tota dido conocer hasta entonces. Como dor de tesoros que se consagraba a nuestro planeta el deseo de soñar, de un discurso y una interrogación usted, puedo afirmar, puedo decir su aventura con los muy modestos el mito del viaje y el descubrimiento que busca, a través del viaje y Ja que yo me formé bajo la obsesión medios que tenía a mi alcance. Mi ha sido tan poderoso y tan fecundo observacin analítica, los orígenes del descubrimiento. habitación, siendo niño, estaba aba- como lo ha sido en la nuestra, side una ciencia que desvele al homrrotada de armas africanas, de es- tuándose en los orígenes mismos bre, iluminándolos, los misterios de- Por entonces usted leía a Julio tampas japonesas, de piedras cu- de nuestra civilización? -Es siempre extremadamente diVerne, y más adelante debería des- riosas, de libros antiguos. su propia condición y destino. fícil el generalizar... En las sociecubrir la obra de Me Orlan, íntimaEn busca del tesoro dades que estudian los etnólogos mente ligada al descubrimiento de Nietzsche no me se parte de la convicción de que la esas afueras misteriosas y trágicas ha entusiasmado En su última obra, Paroles don- del París de la época. Pero, finalvida sólo vale la pena en su propio nées (1984) recién traducida al mente, ¿llegó usted a descubrir el- Escuchándole, se me antoja círculo estrecho, en su propia sociecastellano (Espasa Calpe) nos tesoro de la isla de Stevenson o to- que, finalmente, su propia aventura dad, y en este caso debiera responofrece una suerte de breviario de davía continúa buscándolo en sus personal, su propia aventura intelec- derle negativamente. Pero sería una sus cursos en el Colegio de Fran- noches de insomnio? tual, se confunden con el viejo respuesta muy simple. En todas las cia. Y allí precisamente, en un moculturas hay individuos curiosos, indesto despacho universitario, el diádividuos que desean viajar, que delogo con Levi- Strauss se confunde sean ver o t r a s c o s a s o t r o s con la alegría del viaje iniciático; el mundos... Durante la época de mi retorno y el reencuentro con la tievida que viví en el Brasil, con unos rra prometida, el encuentro con el indios que tenían un nivel econójoven adolescente que soñaba con mico y tecnológico extremadamente huir de casa en busca de un tesoro rudimentario, ellos eran prodigiosamente curiosos hacia otros pueblos que estaba escondido en su propia que yo había conocido y ellos me e insaciable sed de conocimientos, planteaban muchas preguntas sobre que siempre confinan con la tragelas experiencias que yo podía condia de saber... tarles. ¿Cuál ha sido la importancia del mito del viaje, el mito del descubriEl peligro de rechazar miento, el mito de la aventura, el mito de La isla del tesoro de Stetodo criterio venson, en su propia obra? ¿Cuándo se inica el proceso- U n puesto muy considerable... que deberá transformar una cultura Sabe usted, ya de niño, como ado- -E l tesoro lo encontraría más proyecto de Nietzsche del Origen lescente, yo no era capaz de pen- tarde, ciertamente, en el Brasil... Allí de la tragedia cuando afirma que, local en una civilización? -No tenemos respuesta a esa sar más que en términos de descu- me encontré, por vez primera, en el finalmente, la existencia sólo puede pregunta. No sabemos nada. Esos brimiento. Las vacaciones, por otro extremo de la Tierra, en el sen- concebirse como una obra de arte fenómenos nos escapan, en geneejemplo, fueron para mí un pretexto tido más literal del término, en un en la que nos va la vida. para exploraciones y descubri- país donde la planta más diminuta, -Aquí me siento embarazado, ral. No hay leyes en historia. -Pero desde su propia experienmientos. Me encontraba en un país el menor insecto, cada animal, eran ¿qué quiere que le diga? Tengo desconocido y era necesario com- totalmente diferentes de cuanto yo que confesarle que Nietzsche es un cia etnográfica, ¿piensa usted que prender ese país, incluso su estruc- había conocido y, por consiguiente, autor por el que nunca he sentido el resto de las culturas que son ditura geológica, intentar localizar los era una fuente permanente de in- un entusiasmo particular. Y, bueno, ferentes a la nuestra tienen o han yacimientos prehistóricos que pudie- terés y de alegría. me siento incapaz de buscar otra tenido la misma avidez de conocimientos, la misma gula de saber, de ran existir, hacer pequeñas excava- S i comprendo bien, finalmente, referencia. ciones. Y, por ejemplo, todavía en para usted el tesoro de Stevenson- E n cualquier caso, parece des- c o n o c e r de e m b a r c a r s e en París, siendo estudiante de bachille- deberá confundirse más bien con la prenderse de los orígenes de su proyectos que pueden oscilar entre rato, el día que no tenía clase, se- aventura misma del viaje, la aven- propia iniciación al mundo y la cul- la genialidad y la locura? manalmente, mis amigos y yo nos tura misma del descubrimiento, mu- tura que, en definitiva, él sueño, el- Pienso que ése, efectivamente, proponíamos consumar siempre el cho menos que con un aconteci- fantasma de la aventura total, de- no es un fenómeno universal. En la programa de una aventura total, miento o un descubrimiento preciso berá conducirlo al descubrimiento antigüedad podemos rastrear algo Acaba de ser publicada en castellano la última obra del filósofo francés, Palabra dada Me he formado bajo la obsesión del descubrimiento El rechazo de todo límite es un fenómeno característico, y, probablemente, muy peligroso de nuestra sociedad