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DOMINGO 9- 12- 84 SOCIEDAD -ABC, pág. 39 Ha muerto Pedro Gamero del Castillo Su vida fue una huella de lealtades Madrid. S. C. A las cuatro y media de la tarde de ayer recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Pozuelo los restos mortales del ex ministro y firme batallador en pro de la restauración monárquica don Pedro Gamero del Castillo. Su muerte se produjo en la tarde del día 7 tras una breve enfermedad que soportó con cristianas resignación y entereza Pedro Gamero del Castillo había nacido en Sevilla en noviembre de 1910. En 1931 se doctoró en Filosofía y Letras y, un año más tarde, en Derecho. Poco antes de la guerra ganó la plaza de letrado del Consejo de Estado y, posteriormente, la de capitán auditor de la Armada. Durante la guerra fue, con apenas veintiséis años, gobernador civil de Sevilla, cargo que dejó por sus diferencias con el general Queipo de Llano y prefirió irse de marino al crucero Canarias Fue nombrado ministro sin cartera por Franco, cargo del que dimitió en mayo de 1941. Su vinculación a la causa monárquica le valió una expulsión de las Cortes. Con apenas treinta y un años, Pedro Gamero del Castillo alternará sus trabajos financieros y de mecenazgo con una profunda y decidida actividad monárquica. Llegó a ser secretario de la Comisión de Estudios Legales y Jurídicos del Consejo Privado del Conde de Barcelona. Su biografía constituye un capítulo de lealtades, desgraciadamente desconocido, pero lleno de atractivo y de proezas. Desde el teléfono intervenido al silencio más absoluto, Pedro Gamero del Castillo conoció la persecución y el olvido sin una amargura personal. Su profunda religiosidad y su esperanza en la restauración de la institución monárquica le hacían proseguir con ánimo renovado y gracia sevillana. Fue consejero- delegado y vicepresidente del Banco Hispano Americano y vicepresidente de honor hasta su muerte. Hombre de una extraordinaria capacidad de trabajo fue también cofundador del colegio Rosales. Su amistad y mecenazgo con escritores y artistas es uno de los capítulos más ignorados y no menos importantes de su vida, así como la correspondencia con teólogos europeos, con los que Pedro Gamero analizaba, en perfecto alemán o francés, los problemas del hombre de hoy en su proyección divina. Era un hombre querido y respetado. Pudo ser todo en la política del viejo régimen, y prefirió el silencio con tal de seguir fiel a sus ideales y poder luchar limpiamente por la Mo narquía de todos que él también soñaba para España. Ahora ha muerto serenamente en su casa de Pozuelo, dando a todos los suyos un impresionante ejemplo de fe y esperanza en Dios. Pérdida de un amigo Vuelvo de decir adiós a los restos mortales de Pedro Gamero, ahora ya en su último descanso en tierra bendecida. Encuentro en casa la llamada de A B C pidiéndome, como a otros amigos suyos, participe en la evocación de su figura que ha de hacer en sus páginas. Lo que yo pueda decir hoy con el dolor agobiante de la pérdida del amigo y el apremio del tiempo será muy poco en comparación con lo que debo y deseo decir. Estoy seguro que muchos de sus amigos que hemos, colaborado con él haremos lo posible para que los españoles conozcan cuánto hizo en servicio de su patria y que hoy se ignora. Pedro Gamero fue un político excepcional, que no llegó a ser debidamente aprovechado en servicio de su país. Lo mejor de algunas de las reformas y orientaciones políticas que se han llevado a cabo tuvo su origen en los estudios, trabajos y gestiones del grupo que él animaba. Y su realización habría sido más beneficiosa y fecunda si no se hubieran adulterado y deformado en parte por algunos elementos de quienes las asumieron. Habrá quien piense que ello implica un posible fallo del político, pero en él era convicción firme que el político no debe buscar el éxito personal, sino el bien común y que no puede postergarse éste en beneficio propio. En toda función pública, política o no política, pensaba él que el llamado a ejercerla había de ser el más apto y más compenetrado con los fines de la misma, y que no se debía aspirar a ella si no era así. Tuve ocasión por dos veces de ver a Pedro Gamero aplicarse a sí mismo este criterio. Fue en dos vacantes de dos Reales Academias. En cada caso fue consultado si querría ser propuesto para una vacante y en cada caso señaló nombre de persona que le pare- Luis Rosales Desde hace mucho tiempo me unía una amistad muy grande con Pedro Gamero. Creo que esta amistad me sirvió para conocerle a fondo y estimarle. Su postura política de lealtad a la Monarquía ha sido de una pulcritud extraordinaria. Fue uno de los principales colaboradores de Vida Española aquella revista de pensamiento monárquico que en su quinto número fue suspendida por la censura. Pedro Gamero era un hombre con una sensibilidad para la poesía y para el arte de condiciones poco frecuentes. Y para mí ha sido lo que más puedo agradecer: una mano tendida siempre que lo necesitaba. Pedro Sainz Rodríguez He sentido mucho esta muerte. Pedro Gamero era un viejo amigo con quien compartí muchas horas en España y, luego, en Estoril. Era un hombre muy valioso. Su desaparición me tiene profundamente emocionado. l ííovilauto es Opel BnivoMurillo, 36 Tlf. 44662 50 cía más preparada o más indicada. Es que había en él un verdadero ascetismo político de servicio al bien común, que se manifestó también en el desempeño de otras importantes actividades económicas y financieras en cargos no políticos. Del juicio general con que empecé estas líneas he pasado a recuerdos personales. Quiero terminar por evocar el más antiguo que tengo: el del comienzo de mi conocimiento y amistad con Pedro Gamero. El tenía seis años menos que yo, se había distinguido como gran estudiante en Sevilla, donde fue presidente de los estudiantes católicos, presidencia que llevó con espíritu dialogante y cordialmente combativo con un gran amigo suyo, desde entonces por toda la vida. Esto lo he sabido después. Yo le conocí en el año 37. Se había incorporado cuando el Movimiento Nacional a Falange, había sido jefe de Sevilla y gobernador civil. En Salamanca estubo para asuntos directivos y con él coincidí yo allí, tratando de temas de la Junta Política y de Falange, y un día se acercó a mí, pidiéndome que me incorporase a la misma. Yo había estado en el acto fundacional de Falange Española, que todavía no se llamaba así; pero no había llegado a formar parte de Falange Española de las JONS. Yo había estado bastante tiempo fuera de España y cuando se produce el Movimiento y regreso a España, después de pasar por una campaña militar y una estancia en Burgos, voy a Salamanca y allí me encuentro a Pedro Gamero, y me hace el requerimiento de incorporarme. El horizonte de captación de Falange se había ampliado extraordinariamente, la unión de los objetivos esenciales de la unidad y de la continuidad de España eran unánimes y yo acepté con entusiasmo y agradecimiento. Desde entonces arranca una amistad cada vez más sólida, más acendrada. Nunca sufrió el menor enfriamiento y en los años difíciles por que hemos atravesado, una y otra vez, Pedro Gamero fue el amigo, el apoyo y el consejero insustituible, con el que siempre yo coincidía. Siempre, siempre, lo echaremos de menos. Alfonso GARCÍA VALDECASAS