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VIERNES 23- 11- 84- ESPECTÁCULOS HABC. pág. 69 Crítica de teatro Comenzó el III Festival de Cine Ecológico del Puerto de la Cruz Puerto de la Cruz. José Arenas, enviado especial Ayer se inauguró el III Festivaj Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza de Puerto de la Cruz, Tenerife. El certamen, que tenía que haberse celebrado hace algunos meses, y que no se llevó a efecto por problemas económicos, ha comenzado su andadura con la impresión de que lo más difícil ha pasado ya: las dos ediciones pasadas han servido para desbrozar el camino y buscar la fórmula ideal. ¿Se ha encontrado dicha fórmula? El público, dividido como siempre, apunta que a los filmes programados les falta, a casi todos ellos, el toque ecológico que reza en el título del Festival. El director del certamen, Alfonso Eduardo Pérez Orozco, asegura que la intención de la Comisión es que exista en el programa una parte, sección oficial, dedicada a este tipo de cine, o sea, al ecológipo, de por sí escaso, y otra en la que tengan cabida las películas buenas y de éxito que se estén viendo por el mundo La sesión de apertura se abrió con un Werner Herzog legítimo y de largo título: El país donde sueñan las verdes hormigas que representa a Alemania. Se trata del último trabajo del conocido realizador, rodada en Australia, y presentada con buena acogida en el pasado Festival de Cannes. Una tribu, los Wororas, tratan de conservar sus costumbres en una gran extensión de tierra desolada, en un lugar de Australia, pero una compañía de extracción de uranio para las centrales nucleares intenta hacer prospecciones, mediante explosiones en los terrenos sagrados de los indígenas. El conflicto en la pantalla y las confrontaciones entre los espectadores no tardan en llegar. El filme tiene una duración de cien minutos, y está interpretado por Bruce Spence y Wandjuk Marika. Sahara es, junto al Amor de Swan que se exhibe en la sección informativa, lo más esperado, dejando aparte también al 1984 que es la última película de Richard Burton. La primera es española y estreno mundial, contará con la asistencia de los protagonistas: Antonio Junco y la bellísima Maru Valdivielso, y el director Antonio R. Cabral. La segunda, basada en la obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido ha sido llevada al cine por Walker Schloendor El tambor de hojalata uno de los más destacados directores del cine alemán. La explosiva Ornella Muti da la réplica a dos carrocillas como son Jeremy Irons y Alain DeIon. Estación atómica de Irlanda; Los sueños y la realidad de la URSS; El lugar de los sentimientos perdidos Mad Morgan de Francia, premio John Ford, don Dennis Hopper como protagonista; Sin testigos para muchos la mejor película del pasado Festival de Valladolid, y Lobo gris de Canadá, son algunos de los títulos que se verán a lo largo del certamen. Entre las caras conocidas que han llegado a Puerto de la Cruz están Antonio Ferrandis, Carlos Tristancho, feliz marido de Asunta Serna, Juncal Rivero, actual Miss España Alfredo Landa, María Casanóva; Rosalía Dans y el productor y distribuidor Manuel Salvador, entre otros. El camino verde divertidísima estampa del tiempo actual Título: El camino verde Autor: Juan José Alonso Millán. Música: Teddy Bautista. Dirección: Alberto Closas. Escenografía: Toni Cortés. Coreografía: Mario Watusi. Intérpretes: Alberto Closas, Julia Gutiérrez Caba, Alfredo Alba, Concha Tejada. Teatro Marquina. Feliz recuperación del teatro Marquina que parece desmentir que exista, como tantos dicen. una tremenda crisis del teatro. Feliz restauración de la magnífica pareja teatral que formaron durante mucho tiempo y muchas comedias Julia Gutiérrez Caba y Alberto Closas y feliz vuelta a sus buenos tiempos de facilísimo y felicísimo autor de Alonso Millán, que en poco tiempo añade al buen éxito de Capullito de alhelí el acierto que supone escribir directamente un tema de hoy y tratarlo con desgarro, humor y valentía, en lugar de volver la espalda al tema de su tiempo. Que eso hace en El camino verde No es nuevo eso del choque o enfrentamiento generacional. Pero sí es nuevo, trepidante de realismo satírico y lleno de humor, el enfoque y especialmente la viva, divertidísima estampa en doble edición que el autor pone ante los espectadores, en el doble choque de Pilar con Bogart, el músico, el pasota, el emporrado novio amante de su hija, y de Eduardo, el notario, con Carmina, la pasota, la emporrada hija de Pilar y novia- amante de Bogart. Dos diálogos sucesivos en los que Alonso Millán utiliza con formidable destreza la jerga de una generación oponiéndola a la que no deja de ser otra: la de sus progenitores. La destreza coloquial de Alonso Millán, la sencillez en la construcción, la facilidad de la réplica oportuna, están al servicio de una descripción precisa, vivaz, graciosa de dos generaciones, de dos mundos que no pueden entenderse porque piensan y se expresan desde puntos de partida radicalmente diferentes. Y el problema planteado no por ser abordado sin moralina, sin afán de trascendencia, sin dramatizar, deja de reflejar una realidad inmediata, sin distorsión en un primer acto levísimo, rápido que transcurre entre situaciones paralelas, repetidas y pese a ello perfectamente diferenciadas en una progresión de irresistible comicidad. El segundo acto se desliza hacia la caricatura. Eduardo y Pilar han pasado del escándalo y la ¡dignación ante la degradación de sus hijos, a la curiosidad primero y a la complicidad después en sus mismos pecados. Pero nada más lejos de ser utilizable aquí que la palabra pecado. El notario y la comerciante especializada en trapícheos de vendedoras de amor tarifado, además de caer el uno en brazos del otro sufren la derrota de sus principios. Quizá el autor utiliza aquí un camino sinuoso para decir su palabra. Una palabra de comprensión y de tolerancia. Nada más lejano a un áspero discurso condenatorio de una juventud a la que mira con ternura, ni tampoco cejijunto ante la caída de los mayores en la tentación. Al servicio de ese texto que funciona como una ametralladora perfectamente engrasada, Julia Gutiérrez Caba y Alberto Closas cuyos disparos hieren de risa a los espectadores y de ridículo a quienes se pasan de incomprensión, Alberto Closas y Julia Gutiérrez Caba realizan un ejercicio de alto malabarismo escénico. Llenos de vida, de destreza para variar tonos, ademanes acoplándolos a las cambiantes situaciones en que los personajes que incorporan van descubriendo su verdadera condición, su actuación es brillantísima. Vuelven a ser dos magistrales representantes de una técnica ligera, sonriente, finamente psicológica sin trascendencias ni preocupaciones. Magistral pareja y gran teatro el suyo que demuestra que hay un gran teatro ligero y cómico del mismo modo que puede haber un gran teatro dramático. Siempre que se encuentren dos magníficos actores. Y muy bien, muy en su marcha en su rollo Alfredo Alba y Concha Tejada, que no parecen ni mucho menos unos principiantes y logran dar realidad a sus graciosos tipos. La mano, el estilo de Closas director se ve en todos los planteamientos escénicos, desde que se levanta el telón hasta que cae definitivamente y Julia y Alberto, o sea, Pilar, Eduardo, se van por la escalerilla hacia el patio de butacas, es decir, hacia nosotros, los espectadores, que fatigados de reír caemos en la cuenta de que ellos y su conducta no son ficticios. Que son carne de nuestra sociedad, de nuestro tiempo. Un decorado más, muy actual, ingenioso, representativo, de Toni Cortés y unos compases de Teddy Bautista en que se hace como en broma la caricatura de eso que llaman música, techno en ocasiones rock duro y que está ahí, en la movida de una juventud. El camino verde contrapone una sensibilidad o sentimentalidad de ayer con otro estilo de vivir y deja el campo de batalla sembrado de cadáveres. A explosión de risa por disparo Alonso Millán se cepilla muchas cosas en las que hoy andamos todos enrollados. Lorenzo LÓPEZ SANCHO