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I yo enviara felicitaciones de Pascua, este ario tendría el chistéete hecho. Pondría: Muchas felicidades y a ver si la Flick envía algo. Porque eso de que solamente sean los Reyes Magos de los políticos está feo, que conste. Pero ia vida sigue, pese a la Flick y pese a que sea martes y 13: Katherine Hepbum ha cumplido los setenta y cinco, El Cordobés está aprendiendo a leer y escribir bien, Genddtne va a hacer una película con Peter O Toole, el torero de la próxima película de Giannina Fació será Roberto Domínguez, Rocío Jurado ha estrenado carné de conducir, Plácido Domingo acaba de firmar el contrato para interpretar en cine La Boheme dirigido por Woody Alten, y Miguel Bosé ha dicho en Milán, una tarde de melancolía otoñal, con Schubert de fondo: -Estoy sentado en la sala de espera del amor. Ya ven qué finamente. Los flamencos dicen: ¡Y no tiene novia! y se quedan tan tranquilos. También Ágata Lys decía aqueHo de: -No, no me caso. Y, sin embargo, ahora va y dice: -Estamos muy bien como estamos, ¿para qué nos vamos a complicar la vida? Ya veremos más adelante. Es que ella vive en la surte del amor, Y trabaja, que no crean ustedes que está todo el día en la suite no. Ahora mismo está preparando con gran entusiasmo el show para su presentación en Madrid, si, que Ágata ya se ha cansado de que digan que mucho actuar por ahí, por esas autonomías de Dios, pero que por los madrites, nada de nada, como si tuviera alergia a la Cibeles o así.
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Ágata Lys: Gran show en Madrid
tiempo su presentación en Madrid. Y en eso está, ilusionadísima, oigan. En la gran historia de tos plagios debe de haber cosas terribles, pero difícilmente se encontrará una tan descarada como la que acaba de suceder a Roberto Romero, el conocido autor de obras como Acelgas con champaña o Coqueluche Precisamente la cosa ha ido con Coqueluche -U n empresario me llama desde México- c u e n t a Roberto- -y me dice que quiere poner Coqueluche Tras una primera c o n v e r s a c i ó n el
-A s í que me he decidido, y estoy ensayando como una loca. -Claro. ¿Y qué haces en el show -Canto, baüo y hasta hago un poco de humor. -M i r a como Shirley McLame -Hombre... Es lo que me dice Ágata, que ella no será Shirley McLaine, claro, pero que prefiere hacer con dignidad lo que hace, su show que aceptar las porquerías de guiones de cine que le han ofrecido y le ofrecen. Que cuando sale una cosa buena, ella acepta, aunque sea un pequeño papel, que eso no me importa Ágata ha tenido que dejar una oferta de teatro para p r e p a r a r m e j o r y c o n más
Roberto Romero, autor de Coqueluche descubrió que en México representaban su obra cambiándole el título y sin permiso. Menos mal que la Sociedad General de Autores de España ha actuado muy bien y rápidamente declara. Betty i ha inaugurado una i de ballet Ella es maestra de baile, pero una lesión de columna te impidió dedicarse a esta actividad
empresario no volvió a llamar. Puedes imaginarte cuál fue mi sorpresa cuando me Hamo una conocida actriz para decirme: Oye, que están haciendo tu función con otro título. El empresario no había firmado ningún papel, nada. Fíjate, le había puesto a la obra La picara fierecilla había quitado mi nombre y ya está, a representarla. Menos mal que la Sociedad General de Autores de España ha actuado muy bien y rápidamente, que hasta fue la Policía al teatro para impedir que siguieran representando la función. He puesto una demanda, claro. Qué cosas, madre, qué cosas. Mientras, Roberto trabaja en una obra para TVE basada en la vida de Raquel Melter. Y Betty Missiego, que hizo una muy bonita actuación en la boite del casino Gran Madrid, inauguró el pasado sábado su escuela de ballet en Majadahonda. ¿Y qué sabes tú de ballet -S o y maestra de ballet Hice mi carrera y todo. -Pues nunca te había visto hacer barra... Es verdad. Faltó un peh n para que Betty se dedicara al ballet Lo impidió una lesión de columna: se cayó en París, haciendo uno de esos difíciles pasos de ballet -L a escuela es una maravilla. Vamos a dar lecciones de casi todo, además de ballet claro. Va a haber clases de canción sudamericana, judo, piano, aerobio... Las propietarias son cuatro sodas. Y un detalle curioso: los maridos de estas socias les han impuesto una muy leve pero significativa condición para permitirlas estar en el negocio: tos alumnos varones no deben sobrepasar la edad de catorce años. Palabrita del Niño Jesús. Seguro que encima irán presumiendo por ahí de que ellos no son nada celosos... Jó, qué pasada; digo yo, colegas, que por qué, por precaución suplementaria, no les ponéis a las socias rinturón de castidad de cerrajería moderna, una cosa sencllita, mona. Tened en cuenta, ¡oh maridos recelosos! que el día es muy largo y las señoras socias puede que no resistan la tentación de tomar un café con alguno de tos profesores contratados... Claro que, puestos así, yo no sé por qué narices se meten en negocios y no dan las ciases de lo que sea en casa... Con la pata quebrada, eso sí.
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MARTES 13- 11- 84
ABC 91