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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 12 NOVIEMBRE 1984 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA LEVO m á s d e treinta años señalando la compacta capa de errores que cubre la idea de los Estados Unidos en la mente de nuestros contemporáneos, al menos en los países occidentales- y temo que la cosa no va mucho mejor en los demás- Como los Estados Unidos son la máxima realidad social de nuestro tiempo, entretejida con todas las demás, inextricablemente entrelazada con ellas, sin una idea clara de ese país no se entiende el mundo. Por eso, el error global sobre los Estados Unidos es particularmente grave: significa que se vive en estado de error. Acabamos de comprobarlo una vez más con las elecciones del 6 de noviembre, que han dado un abrumador triunfo al presidente Ronald Reagan. Confieso que hasta hace cuatro años tenía una idea muy pobre y negativa de é l ¿Por qué? Porque la Prensa del mundo entero- empezando por la de su país- casi sin excepción, había dado año tras año una imagen lamentable de él: un hombre tosco, rudo, ignorante, reaccionario, belicoso, viejo actor -como una especie de insulto, que los actores dejan pasar sin protesta- la idea de que los Estados Unidos llegasen a estar regidos por él me parecía una amenaza. ABC la planificación, la confianza en la iniciativa individual y social. Todo esto se siguió acentuando hasta hoy. De casi nada de ello han querido enterarse los medios de comunicación, que han intentado persuadimos de que Reagan favorecía a los ricos, pero iba contra los pobres (y parece que o son ricos casi todos, o los pobres se han movilizado a votar por él) de que miraba hacia atrás (pero resulta que el voto juvenil se ha volcado en su favor, lo cual podría explicarse por cansancio de la manipulación de que es objeto la generación que hoy tiene entre treinta y cuarenta y cinco años, como una declaración de independencia de la juventud de que aumentaba el riesgo de guerra mundial, por su posición enérgica (cuando la verdad es que ese peligro procedería de un presidente débil, que haría confiarse a la Unión Soviética de que podría atreverse a todo, lo cual sería un error, porque a última hora los Estados Unidos no lo tolerarían, tal vez demasiado tarde) REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID cía. Se llama conservadurismo a lo que más bien habría que llamar liberalismo, es decir, la organización social de la libertad, la devolución de la libertad y la iniciativa a la sociedad en su conjunto, a los grupos sociales y, sobre todo, a los individuos; es decir, aquello en que han consistido los Estados Unidos desde su fundación. Acabo de leer en un editorial de un periódico muy representativo: Asistimos a un retomo de los valores tradicionales, la familia, la religión, la patria, el orden. Una tendencia a la involución, a encerrarse cada uno en su vida individual, y que gobiernen los que saben. Es un fenómeno tan preocupante como real. Y no sólo norteamericano. ¿Es preocupante la estimación de la familia, la religión, la patria y el orden? ¿Es eso involución ¿Es mejor lo contrario? Y ¿es apatía o pasividad haberse movilizado, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, todos los matices de la compleja sociedad americana, para conseguir que triunfe lo que quieren, más aún, lo que desean, lo que despierta su ilusión personal y Se ha olvidado que el viejo actor había colectiva? sido, además, durante ocho años gobernaSin tomar partido, naturalmente, siempre dor de California, importantísimo Estado había tenido simpatía por el Partido Demólleno de problemas, y que había presidido crata- e l mayoritario, no se olvide- más Pero pasé en los Estados Unidos la una espectacular recuperación económica, que por el republicano. Pero hace muchos mayor parte de la campaña electoral de una inesperada ola de prosperidad y bieaños observé que ese partido se había ido 1980, y contemplé y escuché todos los de- nestar. Y cuando no ha habido más remehaciendo menos liberal, más intervenciobates entre Reagan y el entonces presidio que reconocer esto, aparte de augurar nista, estatalista y colectivista, menos dente Cárter. Y encontré que había sido su próximo fin, se ha señalado como único creyente en las capacidades de la libertad simplemente engañado tenazmente por los motivo de la popularidad y posible triunfo en todos los órdenes, en el sistema de las medios de comunicación. Reagan era un de Reagan. libertades. Y se había desarrollado en él hombre extremadamente correcto, modeCreo que esto es un error más. La hol- una actitud de oposición que conserrado, flexible, dialogante, razonable, lleno gura económica es sólo la manifestación vaba aun cuando estaba en el Poder. Esa de confianza en su país, libre del antiamemensurable en cifras de la holgura vital que actitud de reparo constante, de desconricanismo que se había filtrado insidiosalos americanos han recobrado. Lo decisivo tento, de reproche a todo, de acritud ha mente en buena parte de la sociedad amees que se sienten mucho más en casa acabado por fatigar a los electores, por dericana, abierto a la innovación, capaz de instalados en un país donde se puede ressanimarlos, y han preferido desilusionarse mirar sin rencor hacia adelante. Era capaz pirar libremente, sin miedo no a que lo ahodel partido político mejor que de la nación y de elegancia- l a elegancia de un actor que de sus posibilidades personales. Esto explise mueve con soltura en el escenario de la guen a uno, sino a que le reprochen atreverse a respirar. Los americanos estaban caría la inmensa- y peligrosa- derrota vida pública. Cuando Cárter, en un impulso ya cansados de que les aconsejasen disque acaba de experimentar en la cumbre, de violencia y malhumor, lo atacó destemculparse de serlo, de oír repetir dentro del en la elección presidencial: 49 Estados a plada e injustamente, un entrevistador le país todas las consignas elaboradas fuera, favor de Reagan; solamente el de Minnepreguntó en la televisión: ¿Cree usted, sota, patria de Móndale, y el distrito de CoMr. Reagan, que el presidente Cárter le lumbia, de mayoría negra, a favor del candebe una explicación? Reagan respondió: didato demócrata. Me tranquiliza que este A mí no, al país. Tuve la impresión de partido conserve fuerza en las elecciones que su cotización subió bastantes puntos. de representantes, senadores, gobernadores, de que no haya ningún peligro de Ha gobernado durante cuatro años. A la partido único, ni siquiera por elecciones limitad de ese tiempo, en el verano de 1982, bres. pasé dos meses en Washington y escribí dos artículos, Estado de la Unión donde Habría que explicar la extraña fijación señalaba los cambios más visibles: la imdemocrática de los profesores, de muchos EDICIÓN INTERNACIONAL presión de paz y concordia en la vida coti intelectuales cerrados a la realidad, poco diana, la casi desaparición de las fracdispuestos a ver, a enterarse, encastillados ciones dedicadas sistemáticamente a en una fórmula que pudo estar justificada Para llevar la noticia perturbar la cordura ambiente, la gana de hace cuarenta años, pero que hay que revivir sin rencor contra el pasado reciente novar en vista de las cosas, si se quiere puntualmente (como no se tiene rencor frente a una peescapar al estado de error. a ciento sesenta países. sadilla cuando se despierta) el bienestar Julián MARÍAS económico, la impresión de libertad frente a las excesivas intromisiones del Gobierno y de la Real Academia Española L LOS ESTADOS ONIDOS Y EL ESTADO DE ERROR