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ABCc SÁBADO CULTURAL Número- 196 A inquisición de la verdad, la persecución dolorosa pero implacable del rostro veraz de la vida o de la Historia, es ia sustancia misma de uno de los grandes mitos de Occidente: Edipo. Aunque la verdad pueda destruirlo, el héroe trágico no se detendrá en su búsqueda, en su descenso terrible a los fondos de la revelación. El modelo trágico se nutre del mito, echa con vigor sus raíces en los espacios donde se manifiesta lo sagrado. Pero, ¿cuál será el destino de la investigación edípjca allí donde los valores laicos se han impuesto a los religiosos y rituales, donde la ambigüedad ha reemplazado a la unidad? Este es el gran problema al que trata de dar respuesta la novela moderna, basada en el cuestionamiento de una objetividad extrínseca al hombre y en el imperio de la perspectiva individualista. Por eso, el Quijote continúa siendo el modelo magistral e imprescindible. Lo real y lo ficticio se confunden, imbrican y superponen en las páginas cervantinas, donde los individuos expresan constantemente sus puntos de vista sin que el acuerdo llegue nunca a producirse. De ahí la célebre pregunta orteguiana: ¿De qué se burla Cervantes? Y su luminosa definición del Quijote como un equívoco. 27- octubre- 1984 L Con lucidez implacable, vertiginosa o edípica- s í- Mario Vargas Llosa d e s ciende al infierno de su p a t r i a en un moviMARIO VARGAS LLOSA miento de reflexión Seix Barra! Barcelona, ¡984, 346 páginas poética que jamás se velista conoce la imposibilidad de acceder a degrada en regionalismos de ningún tipo, y la edípica verdad absoluta. Me pregunto que es en realidad una estremecedora medi- dice un personaje, en claro reflejo del pen- tación sobre la suerte de las utopías revolusamiento del autor- si alguna vez se llega a cionarias y el destino incierto de Hispanoasaber la historia con mayúsculas O si en mérica y el Tercer Mundo. Mayta es un símbolo: anunció, con su desastrada aventura, las quimeras sanguinarias de Sendero Luminoso, pero también, y sobre todo, el dilema en que hoy se debate Iberoamérica: ¿Es posible cambiar el injustísimo orden socioeconómico vigente mediante procesos democráticos, o tales transformaciones sólo serán viables con el recurso a la violencia revolucionaria? El libro de la semana HISTORIA DE MAYTA Historia de Mayta la última novela de Mario Vargas Llosa, es una formidable investigación, de origen pero no de desenlace edípico, sobre un enigmático personaje, el trotkista peruano Alejandro Mayta, que, en 1958, encabezó una enloquecida intentona revolucionaria y después fue preso varias veces más en circunstancias muy confusas, hasta desvanecerse posteriormente en el anonimato y el olvido. La novela misma se convierte en el gran instrumento de la indagación. El novelista lleva a cabo una encuesta, que pasa a las páginas de su relato, en la que interroga a todos cuantos tuvieron relaciones decisivas con el personaje. La sombra de Edipo planea, pues, sobre el narrador, y planea no sin insistencia trágica, porque la investigación que la novela pone en marcha pretende desvelar una doble incógnita: quién fue Alejandro Mayta, pero también por qué la violencia es el ingrediente esencial, invariable, de la historia de este país (el Perú) desde sus tiempos más remotos Lo edípico es un impulso y un punto de partida, pero no puede ser nunca punto de llegada. El novelista mismo se lo confiesa a los encuestados en varias ocasiones; valga ésta: No va a ser la historia real, sino, efectivamente, una novela Una versión muy pálida, remota y, si quieres, falsa. Falsedad, claro, que no afecta a las categorizaciones generales, sino al enrharcamiento concreto de los hechos, a la articulación narrativa y a la configuración de los -dé ahorar tT ¡llas. y C tt ¡erriiras de ambientes y mundos novelescos. Pero más 1983 se proyectan hacía átrei, tíacia el moallá del tratamiento artístico, del método esti- mento de la alucinante rebelón de Alejandro lístico adoptado Porque soy realista, en mis Mayta en Jauja; Dos épocas distintas, un novelas trato siempre de mentir con conoci- mismo país. miento de causa escribe el narrador) el no- ella no hay tanta o más invención que en las novelas. Dados estos planteamientos, el novelista convierte, como he dicho, el propio discurso narrativo en instrumento válido de acercamiento a los confusos y problemáticos hechos novelados. El relato descansa en una doble articulación de acciones: las de la encuesta misma y las que generan los puntos de vista de los personajes encuestados, en fusión constante- a l modo de fundidos cinematográficos- Esta articulación dual permite poner de manifiesto el contraste entre la deposición de los testigos y la historia novelesca que de Mayta va contando el narrador. La oposición permite captar los turbios mecanismos de la lucha política, el delirio ideológico de un visionario que es, la mismo tiempo, producto de unas lamentables circunstancias sociales y económicas, su atroz pero a la vez conmovedora peripecia personal- homosexual vergonzante- que se inscribe en un contexto histórico doloroso y desgarrado. La libertad del narrador, su propósito de contar una historia muy libre le permite recrear un Perú envuelto en un conflicto internacional, de dimensiones apocalípticas, que, mediante el juego de los tiempos- 1958, rebelión de Mayta; 1983, fecha de la encuesta- se superpone sobre aquel país de veinticinco años antes. A la. miseria de entonces le, han sucedido la miseria y el terror Símbolo, sí, radiografía- como anota el novelista- -de la infelicidad peruana personaje investido casi mesiánicamente de su misión, dedicado en cuerpo y alma a las tareas de la Revolución liberadora, ¿quién fue realmente este Alejandro Mayta? Y en este punto, en el último capítulo del libro, Vargas Llosa efectúa un quiebro sorprendente, aunque en cierto modo avisado con antelación, que confirma el radical cervantismo de; la obra: se trata de la entrevista con el verdadero Mayta, encontrado al fin por el narrador en una heladería de Lima. Y como Alonso Quijano El Bueno nada tenía que ver con Don Quijote, tampoco este heladero vencido y humillado por la vida guarda demasiada relación con el grotesco, pero también trágico, héroe de ayer. ¿De ayer... o de Vargas Llosa? En estas páginas, especialmente memorables del excepcional relato, se subrayan las discordancias entre ambos personajes, en un maravilloso juego de veladuras al final del cual el lector acaba preguntándose si es realidad o fantasmagoría lo que ha leído; et lector, o el autor mismo, ante el Alejandro Mayta de carne y hueso: todas las preguntas se me mueren en la garganta. Sólo quedan las basuras, los detritus acumulados sobre las calles y barrios de Lima. Mario Vargas Llosa ha escrito una auténtica obra maestra. No es, por fortuna, la primera de su prodigiosa carrera de narrador; desde La ciudad y los perros su talento se ha mostrado rico, constante y generoso. Pero Historia de Mayta constituye, hoy por hoy, no sé si la culminación de su universo novelístico, pero sí, desde luego, una de las más felices expresiones de su extradordinario poder creador. A la verdad de personajes y ambientes hay que sumar la flexibilidad del estilo, la captación increíblemente exacta de la lengua coloquial, la potencia expresiva, que se adecúa igual al tono épico que al sarcástico, a la penetración precisa- y a la descripción ajustada e intensa. T Proclamarlo desde estas páginas de A B C es una de las mayores satisfacciones que como crítico he podido tener hasta ahora. Miguel GARCÍA- POSADA