Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
PELÍCULAS FIN Sesión de tarde La clave Primera sesión Edmund Lowe con la expresión propia de estos filmes policiacos José Suárez, protagonista de la película, con un vestuario y decorado nada cartaginés Raphael es en la película un joven gigoló llamado Sancho Delator anónimo de William K. Howard. 1937. Blanco y negro. Setenta y cuatro minutos. Hoy, a las cuatro menos veinticinco, por la Primera Cadena, en Sesión de Tarde Cartago en llamas de Carmine Gálleme. 1959. Color. Cien minutos. Hoy, a partir de las ocho, por la Segunda Cadena, en La Clave manos y cartagineses- de una guerra legendaria, se ha partido de una novela de Salgari, y se ha optado por la espectacularidad antes que por el rigor histórico. No es peor ni mejor la película que la mayoría de los peplums de los que es contemporánea. Y Gallone- a quien se debe la versión cinematográfica de varias óperas famosas- se hace, a través de una puesta en escena tan cuidada como grandilocuente, acreedor de su prestigio. En un reparto internacional, en el que hay nombres franceses, ingleses y, naturalmente, italianos, figura el del español José Suárez, a la sazón bien cotizado en Italia. El golfo de Vicente Escrivá. 1968. Color. Noventa y tres minutos. Sábado, a las cuatro y cinco, por la Primera Cadena, en Primera Sesión Escrivá, tras su época de cine más o menos religioso pasó, agotado aquel filón, a convertirse en productor, guionista y realizador de películas a toda costa comerciales de las que era, dada su triple condición, responsable absoluto. El golfo es una de sus colaboraciones con el cantante Raphael, a la sazón en la cima de su popularidad, y para quien también trabajaron directores tan prestigosos como Mario Camus. Y está rodada, básicamente, en México y, de modo más preciso, en Acapulco, donde transcurre la mayor parte de la acción. Es El golfo un melodrama sin tapujos. Una historia de mujer madura y gigoló al borde de la delincuencia, tratada sin demasiadas complicaciones psicológicas y orientada fundamentalmente a un determinado sector del público femenino, el que consume novelas rosas y seriales radiofónicos. No le falta a la película la correspondiente dosis de moralina ni, por supuesto, de sensiblería más o menos a flor de piel. ñaphael, una vez más, se defiende mejor como cantante que como actor, aunque haya que decir que tampoco le ayuda lo tópico del papel que le ha sido encomendado. A su lado, la ya entonces veterana Shirley Jones, una actriz que últimamente se prodiga en la pequeña pantalla- Dos cabalgan juntos Vivir de ilusión- -y que, pese a haber sido merecidamente oscarizada por su trabajo en El fuego y la palabra no suele ser, por lo general, demasiado estimulante en su trabajo, proclive a una cursilería en la que cae el que lleva a cabo en este filme. VIERNES 17- 8- 84 Se inscribe por derecho propio la película en aquel cine de romanos que se cultivó no sólo en Italia- con derivación a España- sino en Estados Unidos, y que Edgar Wallace es, sin duda, uno gozó, en su momento, de una inde los padres de la literatura pomensa popularidad, aunque pocas liciaca. Pero es, también, su obra, obras memorables puedan apununa de las que con más rigor han tarse en su haber Carmine Gasufrido los embates del tiempo, llone, el realizador, fue considerado hasta el punto de que, desde una en su día como el Cecil B. de Mille perspectiva actual, resulta casi arde su país y tuvo, de hecho, una queológica. Delator anónimo relativamente prestigiosa carrera está basada en uno de sus títulos, internacional, y acusa, en sus imágenes, la En Cartago en llamas cuya misma vetustez que los libros del autor en su páginas. Su programa- base argumental se centra en los- ción sólo se explica en cuanto que amores prohibidos de dos jó el filme forma parte del lote de los venes, cada uno de los cuales perproducidos por Sir Alexander Korda. tenece a uno de los bandos- roTiene, sí, la película, la corrección característica del cine británico de los años treinta y cuarenta, hecha de oficio y, en cierto modo, de habilidad. Pero no logra, en ningún momento, apasionar, ni siquiera atrapar al espectador en el juego de quién es quién en que consiste su trama, que se desarrolla en los medios del hampa londinense, entre peristas delatores a sueldo y policías expulsados del cuerpo. William K. Howard, un director americano cuya obra más w recordable es El poder y la gloria que algunos consideran como un precedente de Ciudadano Kane ha hecho un trabajo rutinar O, adaptándose al look del cine ael país del que era huésped. En la interpretación cabe destacar la serena belleza de Ann Todd, y el juego eficaz, aunque excesivo de Edmund Lowe. Mala Pasable EL SECRETO DEL ANDREA DORIAEN INFORME SEMANAL El programa Informe semanal tiene previsto ofrecer en su emisión de mañana por la noche un reportaje sobre el transatlántico Andrea Doria hundido hace veinticinco años frente a la costa neoyorquina, y sobre la caja fuerte que fue rescatada hace tres años, que ha permanecido sin abrir y que ha estado custodiada durante este tiempo por tiburones. El informe se ha elaborado en base a las escenas rodadas en 1981 por Peter Gimbel durante el rescate de la caja, así como a los últimos sucesos sobre su teatral apertura. Informe semanal completará su programa informativo con un reportaje sobre los últimos hechos que han rodeado el naufragio del Islamar III que tanto interés han desper- El misterio ha rodeado durante años el secreto de la caja tado en el país; con el caso de la secta Ceis, un grupo que bajo el aspecto de secta religiosa se ha visto mezclado en algunos asuntos turbios; una entrevista con el presidente en funciones del Gobierno, Alfonso Guerra, y un reportaje sobre el cantante Stevie Wonder, que por primera vez realiza una gira por España. Buena Muy buena Para cinefilos 70 A B C