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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 4 DE AGOSTO 1984 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC La Academia y el lenguaje REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN Y TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID E N el Diccionario de la A c a d e mia, incluso en la edición que acaba de publicarse, no f i gura e l s e n t i d o d e importancia o relieve con que a veces se usa el nombre acento. Tampoco en el Diccionario manual que desde el año pasado está publicando la misma Academia, y que es más generoso en usos modernos que su hermano grande. Sin embargo, el sentido existe en español, principalmente en la midad visual facilita el entendimiento de hablantes a quienes separan entre sí multitud de pequeñas y grandes variantes naal primero y ortográfico al segundo; y para cionales, regionales y locales de pronunciación. La fijeza de la escritura es uno de los evitar la pesadez de tener que nombrarlos rasgos que garantizan la unidad de un con apellidos para distinguirlos, la misma idioma, unidad tanto más delicada cuanto Academia, cuando publicó las Nuevas más extensa es la mancha de él en la normas de prosodia y ortografía (1959) superficie de la Tierra. propuso utilizar el nombre de acento, sin De los tres apartados que abarca la ortoconstrucción poner el acento sobre una más, para el de intensidad, y el de tilde grafía- letras, acentos, puntuación- la para el ortográfico. Aunque sin fanatismo, gente suele contentarse con esquivar las cuestión, insistir sobre ella, ponerla de rela Academia emplea el nombre de tilde en asechanzas de la h, la g, la b (en algunos lieve, destacar su importancia Es posible el Esbozo de una nueva gramática, en la sitios la z) etcétera, penetrando apenas en que detrás de esta ausencia esté el recelo Ortografía y en las explicaciones ortográlos otros arcanos. Muchos mueren sin lleante un uso que parece calcado otras lenguas: en inglés, lay stress upon a fact; en ficas del Diccionario histórico, y en ello la gar a sospechar que, de esos tres assiguen muchos de los gramáticos que se pectos, el más importante es el de la punfrancés, mettre l accent sur quelque chose; preocupan de estas cuestiones. tuación, ya que refleja el dominio de la en italiano, porre l accento su una quesestructura de su propia expresión por parte tione. (Conviene saber que, mientras la loPero para el ciudadano común esas disdel escribiente y transmite la claridad de cución inglesa data del siglo XVIII, la frantinciones son teológicas, porque para él no esa estructura (cuando existe) al leyente. c e s a y la i t a l i a n a s e r e g i s t r a n más existe más que un acento: la rayita obliOtros muchos alcanzan edades avanzadas tardíamente que en español. El inglés y el cua de la segunda acepción; y además, con la convicción de que la acentuación es alemán utilizan, para esta misma idea, resen su concepto, la tal rayita no es un signo una técnica tan complicada que jamás se pectivamente los verbos to stress y betoortográfico, sino un adorno, como los ringoconsigue dominar. Ciertamente, es más nen, que literalmente significan acentuar rrangos de los antiguos amanuenses. Otros sencillo no usar nunca los acentos; pero no Y excepcionalmente nuestro Unamuno tamson más radicales y opinan que no sólo el bién ha usado acentuar, en un ensayo de acento, sino toda la ortografía, es un deja de ser útil poder diferenciar en la escritura chales y chalés; pillo y pilló; cántara, 1896: Podrá tener razón Ihering al acenadorno- del cual, sin embargo, ellos sólo cantara y cantará; cítara, citara y citará. tuar aquello de que la civilización empezó prescinden en los casos en que no saben Pues bien: es precisamente la acentuación en las ciudades. dónde ponerlo- También la ortografía ha la parcela de la ortografía más fácil de aprender, la única sometida a unas reglas Pero no es excepcional en español el caído en manos de los ideólogos, que la han denunciado como un signo de clase: generales que con breve rodaje pueden empleo de acento con el valor indicado. Lo recoge el copioso Diccionario histórico de es un lujo de las castas privilegiadas que convertirse en hábito. disponen de tiempo y dinero para dar a sus la lengua española que publica la propia Academia, donde aparecen citados textos hijos aprendizajes complicados y super- se ¿Por qué hoy pongo el acento en que ponga el acento? Porque en la recién de José Ortega y Gasset (1925) Antonio fluos, meros barnices de distinción. A pesar nacida edición del Diccionario de la AcadeMachado (1931) Américo Castro (1941) y de su ropaje, esta manera de pensar es mia se han suprimido las Reglas de acenel jurista Emilio Gómez Orbaneja (1947) perfectamente antidemocrática; es pareja tuación que, a modo de apéndice, ofrecía Yo, por mi cuenta, he registrado varios de otra, que también florece entre algunos la última página de las ediciones anteejemplos posteriores, desde Emilio García de nosotros, según la cual el buen uso del riores. Algunos podrían interpretar (porque Gómez hasta José Luis Aranguren. No idioma es un rasgo exclusivo de la clase aquí lo que más sabemos es interpretar) creo que sea desdeñable el desfile de tesdominante. Teorías como ésta conducen que la Academia ahora se desinteresa del tigos de la defensa. El hipotético rechazo derechamente al empobrecimiento mental y acento o le concede menos importancia. La basado en la acusación de extranjerismo al envilecimiento del pueblo, que precisa- verdadera razón de esta desaparición es debería pensarse bien, teniendo en cuenta, que el Diccionario, que tiene por finalidad mente lo que necesita para ser libre es emen primer término, que si desterrásemos de la explicación del léxico, no es el lugar más pezar por adueñarse plenamente de la nuestro léxico todo lo que hemos tomado indicado para la exposición de normas ortomáxima herramienta intelectual, el idioma, de otras lenguas, tendríamos que hablar gráficas; ese lugar es el Esbozo de una sin consentir que nadie lo monopolice. por señas, y segundo, que el uso comennueva gramática o la Ortografía de la protado de poner el acento es en español una ¿Adorno, la ortografía? Es una necesipia Corporación. evolución metafórica perfectamente fácil, dad de la lengua escrita, que ha de enLa misma Academia nos da, en el Diccomo en los otros idiomas; apoyo de que, trarnos por los ojos a través de una fisonocionario, una lección de poner el acento por cierto, carece la locución rival poner mía estable, y que gracias a esa unifordonde muchos lo quitan- y alegan, con énfasis, desembarcada en los últimos años falso testimonio, precisamente la autoridad en tierras hispanohablantes. de la Academia- en las letras mayúsContinuemos con la palabra acento. En culas. Las páginas preliminares del libro la nueva edición del Diccionario académico están cuajadas de palabras en versales, y se encuentra como primera definición de ninguna deja de llevar acento cuando le coesta voz: Relieve que en la pronunciación rresponde. La Ortografía académica es se da a una sílaba de la palabra, distinbien explícita: El uso de mayúsculas no guiéndola de las demás por una mayor inquita la obligatoriedad de la tilde exigida tensidad o por un tono más alto y como por las normas. Que algunas imprentas segunda acepción: Rayita oblicua en dicarezcan de los tipos adecuados es proBOICION INTERNACIONAL rección de derecha a izquierda del que esblema de esas imprentas, que se despreocribe, la cual se pone en ciertos casos, cupan de su propio material y de la calidad como signo ortográfico, sobre la vocal de la de su trabajo ¡ah, los viejos maestros tipóPara que sus mensajes sílaba en que carga la pronunciación (esto grafos! pero no es problema de usted comerciales lleguen es, sobre la vocal de la sílaba en que recuando emplea su bolígrafo o su máquina cae el acento definido en primer lugar) de escribir. Para evitar la confusión entre los dos volando a ciento sesenta acentos explicados, oral y escrito se Manuel Seco naciones. recurre a denominar acento de intensidad de la Real Academia Española PONER EL ACENTO