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60 A B C CAMPEÓN JUEVES 28- 6- 84 2- 0: Bravo partido de España, derrotada j París. Enviado especial Completar el milagro no ha sido posible, porque la selección francesa, galvanizada por los gritos de ánimo de miles de fanáticos seguidores, superó a la española en la final del Campeonato de Europa de Fútbol. Hay que reconocer, ayudas arbitrales y de organización aparte, que tos galos tienen un equipazo- aunque no se merecieran la victoriacapaz de desbordar a cualquiera. Es muy difícil juntar hoy a once hombres tan bien adiestrados en sus respectivas funciones. Francia brinda espectáculo y gana los partidos. ¡Qué más se puede pedir! Cuando iban poco más de once minutos de la segunda parte, la fortuna abandonó a Miguel Muñoz. Christov pitó otra de las innumerables faltas con que castigó al equipo español y Platini le pegó a la pelota con violencia, parecía que Arconada se hacía con el balón, pero tras detenerlo se le escapó de las manos, por debajo del cuerpo, y cruzó lentamente la línea de gol. Era un golpe bajo, que ponía groggy al equipo español, justamente cuando parecía dominar la situación. Con su gol, Francia. serenó algo su fútbol y jugó mejor que hasta entonces, pero sin llegar a ser el conjunto brillante y veloz de partidos anteriores. Desde este momento, los fallos del equipo español resultaron más evidentes. Había que atacar, y siempre es más difícil crear que destruir. Los dos laterales, Urquiaga y. Julio Alberto, eran incapaces de subir por las bandas y cuando lo hacían no sabían qué hacer con la pelota, la posibilidad de hacer gol quedaba reducida a la brega incansable de Carrasco, desafortunado en todo lo que no sea correr, y al inútil esfuerzo de Santillana, al que apenas le llegaban balones. Muñoz recurrió, un poco a la deseperada, a Sarabia, por si el bilbaíno era capaz de revolucionar el equipo, tal y como hizo frente a Dinamarca, para añadir a Roberto, por Salva, como último cartucho para evitar la derrota. Sólo valía atacar, especialmente cuando Le Roux acababa dé ser expulsado. Y así lo hizo el grupo hispano, sin tregua, dando otra vez muestra de su gallardía y su coraje. Nadie volvía la cara y todos se arriesgaban al máximo, mientras los asustados espectadores aplaudían a sus ídolos hasta cuando enviaban la pelota a los grádenos. El esfuerzo final bien merecía un premio, pero éste llegó para favorecer a quien menos lo había buscado. El tanto postrero de Bellone, en jugada a contragolpe, con la zaga hispana desguarnecida, sólo tenía valor para los seguidores galos. Lo mejor lá había hecho España, diezmada por las sanciones y con suerte de espaldas. Esta vez, a Muñoz le falló su gran aliada. Francia, ayudada checoslovaco Chi ritos para la victo furocopa. Un desafortunado permitió a Platin gol, en falta direci Francia tuvo en Tigana a su mejor hombre, en tanto que por España todos estuvieron a buen nivel, con el lunar de los errores en el centro y la internada de los laterales: Camacho hizo una exhibición en su mareaje a Platini y Gallego y Señor alternaron en sus nuevas funciones, con la ayuda de Francisco. Arconada cometió un error fatal, pero tampoco cabe criticarle porque se tragara ese balón. Son fallos que han vivido los mejores porteros del mundo y él está entre ellos. -Ficha técnica- Francia: Bats, Battiston (Amorós, minuto setenta y dos) Le Roux, Bossis, Domergue, Fernández, Tigana, Giresse, Platini, Lacombe (Genghini, minuto ochenta) y Bellone. España: Anconada, Urquiaga, Salva (Roberto, minuto ochenta y cinco) Gallego, Julio Alberto (Sarabia, minuto setenta y siete) Víctor, Señor, Camacho, Francisco, Santillana y Carrasco. Arbitro: El checo Christov. Ayudó descaradamente a los franceses en los momentos claves. Amonestó a Gallego, Fernández y Carrasco, y expulsó a Le Roux. Goles: 1- 0, Platini (minuto cincuenta y seis) 2- 0, Bellone (minuto noventa) Incidencias: Presenciaron el encuentro en el palco del estadio Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, el presidente de Gobierno Felipe González y los ministros Almunia y Javier Solana; Frangois Miterrand, Jackes Chirac y Henrry Kissinger. Dominio inicial El primer tiempo fue diferente a los disputados hasta ahora por España, quizá porque el rival era distinto y el once titular presentaba notables variaciones. Miguel Muñoz planteó inteligentemente el encuentro, con Gallego como defensa libre y Salva y Urquiaga sobre los hombres puntas del equipo galo. Camacho se encargó de perseguir a Platini, anulándole totalmente, y Julio Alberto permanecería en su banda, taponando a todo aquél que pretendía circular por aquella parcela. Además, España intentó conservar el balón en su poder el mayor tiempo posible, con lo que sus rivales no podían menejarlo como en ellos es habitual. Poco apoco, el esquema táctico español dio sus frutos, y el encuentro pasó a jugarse tal y como quería Muñoz. Los franceses, sin poder moverse a gusto, se vieron dominados, si no territorialmente, sí en ideas y capacidad de sacrificio. El único problema residía en ver si sobre tan perfecto entramado se podía construir algún gol. Hubo oca- siones, pero Víctor y Carrasco las marraron. Y se produjo una caída de Francisco en el área y un manotazo de Bossis, en la misma posición, que dieron la impresión de ser faltas merecedoras del máximo castigo, como luego en la segunda parte lo sería otro derribó a Santillana. Él arbitro, como era de esperar, no se inmutó y dejó seguir el juego. Por contra, se mostró inflexible en las amonestaciones a Gallego y Carrasco, en acciones espectaculares. Mientras tanto, Francia se iba al descanso sin inquietar seriamente a Arconada. Un encuentro vibrante El partido se disputó con bravura por ambas partes. Y lo mejor, sin duda, fue la serenidad del grupo hispano en los primeros cuarenta y cinco minutos y su fuerza para buscar el empate al final. Perder así honra a cualquiera y nadie debe sentirse triste por lo ocurrido. Somos subeampeones de Europa, Fueron cuarenta y cinco minutos galardón que se ha conseguido a buenos, en los que cambió la imagen del equipo. Se movió con orden y acierto, sin renunciar a esa fuerza que hasta la final había sido el mejor arma de la sección. Hidalgo no esperaba una respuesta similar y, quizá, por ello no reaccionaron sus hombres durante esta parte del encuentro. Evidentemente, Francia baja mucho cuando Platini es marcado de cerca, aunque Tigana redoble sus esfuerzos para empujar a sus compañeros. Esta vez, la genialidad gala quedaba aprisionada en la tela de araña tejida por los hombres de Muñoz en el centro del campo. Se pretendía incordiar a un equipo al que no se le pueden dejar espacios abiertos y se consiguió plenamente, aunque algunas piezas del émbolo- afortunadamente, las menos- estuvieron poco afortunadas. Tampoco es cosa de exigirles a todos lo mismo, porque algunos no dan más de sí. La final ha resultado vibrante y rebosante de emoción, aunque el arbitro ayudase a Francia con Salva mayor descaro que el habitual. w