Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mUIIUUlUlllJlluu. l lll- r NO, HO, DEJA! METOCAAMI ESTA VEZ! LA CUCHARA rales de nuestro (lempo es b paulatina extinción d la cuchara. Fíjese, amable Iccior. 3 ue digo eiiinción, no simple c p a n d ó n lempora Pues ha habido CfH cas en que csTe lan útil como simpático cubierto svifiió eclipsen, de forma que los historiadores- -sobre todo lo historiadores marcistas- -deberían diudír la Histviria en cr i- S de la cuchara y eras del tenedor. Al menos cntenderíamo? mejor lo de míKlerna y í con (emr ordnea- H ouc nadie ha cnlenaido nutica DÍcn: ¿es que la edad modetna no es contemporánea, o es que la contemporánea no es moderna? Pero eso nada tiene que t con lo que está ocurrierido ante nue- tros o j o s sin q u e nos demos cuenta; la cuchara desaparece a ntmo acelerado y a! parecer, sin posibilidad de reapandún. La e tá mat. ndo una cocina que desterró liis sopai, una dieta que prohibo Í potajes, una moda que obliga a consen ar la linea incluso a los quE no la tienen, el ai- ance indetenible de los- sandi ches y unas prisas que impiden comer como Dios manda. Es así como La cuchara, uno de los instrumentos más hgados al hombre, de forma que puede decirse Q UISIERA equivocarme peto uno de Jos fenómenos más traicenden- que ésie no empc o a comer civilizadamente hasta descubrirla, es Dt: a especie d extinguir. Desde luego, en las cafetenas ya no se usa, en los Tcstaurantes- sírvase usted miimo se desconoce, y en lo do lujo la colocan más que nada como adorno para no romper la simetría en tomo al plato. De seguir así, el único objeto p i t r o n ú mico de la cuchara sen aunjliar al tenedor cuando giramos este en un intento, la mayoiria de las veces infructuoso, de que lotí espacueüs formtn un oviUo, en vez de ir a parar a nuestra corbata o al ojo del veano de mesa. Triste ílnaT de un instrumento inrmitamcnle mas antiguo- -a su lado, el tenedor es como quien dice de anteayer- -e induoahlemente más noble. Tanto es asi que me he dicho que si ha habido gentes que se han echado a la calle para evitar la eslindún de las ballenas, la capra hispana e incluso to lobo no estaría de más que alguien lo hiciese para impedir S e ocurra lo mismo con las cuaras. Mañana mismo fundo la Asociación de Amigos de la Cuchara y corivoco a cuantos compartan mi preocupación. ¿Dónde? Si les parcct en un restaurante de cinco tenedoies. José María CARRASCAL EL VIDEOPORTERO T T V! h i j a yo p a r a 1I I estas cosas soy muy I mirada. A mi no me pasa lo que a esas otras del eterno HDÍOS mío, Bertin O5 bome V vo con estos pelosa. Yo soy muv precavida y celosa de mi ínlook personal. Pues resulta que en mi casa, por eso de la- insecurilé ciloycnne problema cndi mico tanto en los batrios nuevos como en los barrios viejos, hemos instalado un videoporlero. artilupo la m ir de entretenido y que de consuno le da a una seguridad en la privacidad V Id oportunidad histórica de hacer tablas lelevjsudtes a quienes Chicho íbüñez Serrador Tif mni- iip c h a n c e piira lucirse en el Ün, dm, tres Uria joya de la tecnología, el videtipoMcro: imagen y sonido temporizado con indicaciones acústicas de canal libre Chica, me encanta disfrutar del aparato, a cuyo fin, cuando Ikman desde abajo, me atildo a tope como si fuera la madrastra de Bloncameves al tiempo de ponenc ante su espejilo mjigieo. Me hago un makc- up en toda regla, engalano a tope m cuerpo serrano de cintura para arriba, acciono el dispositivo y: -Si; buenos dias Iardcs noches; la señora de La Frospente en antena Y que conste que sry no discrim i n o como o t r a s a mi lo mismo me da tener al otro extremo del circuito el lechero, que el repartidor. Pero el otro día me aconteció esta anécdota: Contesto a unü llamiida V que es lo que me encuentro en el monitor, ¡una mujer vestida de lagarterana PensÉ por un i n s t a n t e un rtvoycut. o un tiavesti. o es que, despistada, estov ante el televisor viendo por la Segunda Cadena El huésped del sevillano- o a l asi en el pn grama TeaIro lineo- ¿S e ñ o r a de La Prosperité -interiora la lagarterana, -Sii ¿coQ quién tengo eJ gusto? -Abra en nombre del Fisco, soy el inspector de Hacienda. Y con un celerísimo movimiento, la persona visionada se despoja de su alavfo de lagarlcrana y se transfigura en un señor con bigote. Fíjate, querida, para esto se pone una monísima quienquiera sea el que llame. Porque el Wdeoportero es muy traicionero, el vulgar chivato de los signoí estemos del bienestar de una, DUGUESCLIN dfa