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20 A B C NACIONAL SÁBADO 18- 2- 84 Informe Los partidos vascos ante el reto del 26- F (f) Euskadiko Ezkerra, entre el nacionalismo radical y el marxismo descafeinado Aparente estabilidad tras la ruptura de Nueva Izquierda San Sebastián. Carlos Olave Euskadiko Ezkerra, partido de la izquierda abertzale afronta los próximos comicios del 26 de febrero con cierta estabilidad interna, tras superar la escisión del ala radical Nueva Izquierda. Sin ciara definición ideológica, naufragando entre el nacionalismo ultra y el marxismo heterodoxo, esta formación ha adquirido un mayor protagonismo político tras las negociaciones Rosón- Bandrés sobre medidas de gracia para etarras arrepentidos. Desde la celebración de su congreso constituyente, en la primavera de 1981, son varios los avatares por los que ha venido atravesando esta formación política. En sus orígenes Euskadiko Ezkerra fue el resultado de la fusión entre EIA y diversos sectores abertzales que hasta el momento no habían llegado a integrarse en ningún partido político determinado. Con todo, la mayoría de sus militantes procedían de una de las numerosas escisiones sufridas por ETA. Estre éstos se encuentran hombres tan significativos como J u a n M a r í a landres el actual secretario general, Mario Onaindía, Eduardo Uriarte, o el propio Roberto Lerchundi, por citar unos pocos. Si en un principio esta formación política llegó a tener algún tipo de vinculación con la rama político- militar de ETA, paulatinamente fueron surgiendo serias discrepancias, sustancialmente en cuanto a los medios empleados por la organización terrorista, que acabaron con la ruptura definitiva. Hoy por hoy los dirigentes de Euskadiko Ezquerra se muestran abiertamente contrarios a todo recurso a la violencia, si bien proponen salidas negociadas con las organizaciones terroristas, por encima de cualquier medida de carácter policial. A finales de 1982 representantes de Euskadiko Ezquerra y del Ministerio del Interior establecieron una serie de conversaciones a fin de lograr la reinserción social de los miembros de la autodisuelta ETA p- m Vil Asamblea, que previamente habían anunciado su renuncia a la lucha armada. Estas negociaciones supusieron para Euskadiko Ezquerra duras críticas por parte de los sectores más radicales de la órbita abertzale que entendían esta salida como una operación de terroristas arrepentidos Otras formaciones, como el PNV, expresaron su recelo al ver en estas negociaciones supuestos fines electoralistas. Lo cierto es que el regreso de los antiguos etarras no ha representado para Euskadiko Ezquerra un incremento de votos, sino al contrario, un cierto desgaste entre parte de su electorado. Euskadiko Ezquerra conoció sus mejores momentos a finales de 198.1. cuando un sector del PCE- EPK, encabezado por Roberto Lerchundi, que entonces era secretario general, y Juan Infante, se incorporó a sus filas. Numéricamente no fue una aportación importante, aunque abrió perspectivas de optimismo para los dirigentes. Sin embargo, la llegada al partido de los comunistas de Lerchundi, considerados en parte como españolistas, provocó las primeras discrepancias en el ala más radical, agrupado bajo la corriente denominada Nueva Izquierda. Sus máximos dirigentes eran Vicente Serrano Izko, Iñaki Múgica e Iñaki Albistur. Comenzaron de esta forma una serie de tensiones en el seno de Euskadiko Ezquerra, que terminarían a finales dé 1982 con la escisión de esta tendencia. Actualmente Euskadiko Ezquerra sé encuentra en una situación de cierta estabilidad, si bien continúan registrándose algunas tensiones entre quienes militaban desde un principio y el sector de Lerchundi. Auzolán, grapúsculo abertzale escindido de EE San Sebastián. C. O. Las próximas elecciones autonómicas constituirán toda una reválida para la coalición Auzolán, formada hace escasos meses en el seno de la izquierda abertzale Los últimos sondeos, sin embargo, no otorgan esta formación política representación alguna en el próximo Parlamento vasco. Auzolán comenzó a gestarse hace aproximadamente un año, cuando la corriente radical nueva izquierda se escinde definitivamente de EE. Fueron sus principales promotores Vicente Serrano Izco, Iñaki Albistu e Iñaki Múgica Arregui, en otros tiempos destacados elementos de ETA. Su irrupción en el espectro político vasco fue desde un principio abiertamente criticada por determinados sectores de la izquierda abertzale fundamentalmente desde Herri Batasuna, que veía en esta fuerza un factor de división. Los dirigentes de Auzolán salieron al paso de estas críticas asegurando que precisamente su objetivo fundamental residía en la unidad de la izquierda vasca. Con motivo de las elecciones municipales del pasado mes de mayo deciden presentarse, si bien únicamente en determinadas localidades navarras, pasando poco menos que inadvertidos. A pesar de este fracaso electoral, Vicente Sen- ano Izco decide proseguir con su proyecto. La ausencia de las instituciones genera fisuras y cansancio en las bases batasunas San Sebastián. C. Olave La ausencia de las instituciones democráticas y la permanente postura de confrontación ha suscitado en el seno de Herri Batasuna una creciente ola de descontento, puesta de manifiesto en el paulatino descenso que viene experimentando- en las últimas elecciones. En los comicios municipales del 8 de mayo la coalición independentista perdió 41.000 votos, lo que viene a ser más significativo si se tiene en cuenta que son los Ayuntamientos las únicas instancias donde comparecen los electos de Herri Batasuna. Paralelamente se observa un progresivo cansancio entre un porcentaje elevado de sus incondicionales, que se comprueba en la pérdida de poder de convocatoria. El descontento suscitado en el seno de Herri Batasuna venían ya a raíz del referido debate, abierto hace aproximadamente un año. A decir de los observadores políticos, este proceso ocasionó fisuras que hasta la fecha ni tan siquiera el hermetismo interno parece haber cerrado. En sectores importantes de Herri Batasuna se tiene la impresión de que la persistente actitud de dar la espalda a las vías institucionales ha sido el detonante de este progresivo cansancio y consiguiente pérdida de votos. Como se recordará, en aquel debate se impuso la línea más radical, encabezada por dirigentes como Jon Idígoras, Txomin Ziloaga y Miguel Castells, partidarios de que Herri Batasuna continuara sin enviar a sus cargos electos a las Instituciones democráticas. La corriente opuesta mantenía una postura más flexible, siendo Iñaki Esnaola su defensor más significativo. Herri Batasuna es un conglomerado de partidos radicales, sin más ideología y programa político que la conocida alternativa KAS. Hoy en día es Acción Nacionalista Vasca el partido con mayor presencia dentro de la coalición. Sin embargo, predominan entre su clase dirigente los autodenominados como independientes. Precisamente el hecho de ser una organización carente de un mínimo programa político ie obliga a mantenerse ante la opinión pública inmersa en conflictos minuciosamente elaborados. Herri Batasuna tiene en la Mesa nacional su máximo órgano, en el que están integrados todos sus dirigentes. Es, a fin de cuentas, el mecanismo que marca las directrices a seguir. Como órganos intermedios están las Asambleas de Herrialdes, una en cada territorio histórico. F ¡nalmente ¡las Juntas de apoyo, que vienen a controlar en cada localidad las actividades de las bases. Con frecuencia se habla de las relaciones existentes entre Herri Batasuna y ETA m. Recuérdese que los propios dirigentes de esta coalición afirman que el voto de HB es el voto de ETA- Aun reconociendo que no existe un vínculo orgánico, nadie duda que Herri Batasuna coincide abiertamente con los objetivos de la organización terrorista y acepta los medios violentos-