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Hoy será declarada Venerable Teresita González- Quevedo E STA tarde, a las siete y media, en la Real Basílica de San Francisco el Grande, se celebrará una solemne concelebración eucarística que estará presidida por el arzobispo de Madrid, monseñor don. Ángel Suquía, y en la que se dará lectura al decreto de la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos por el que se reconoce la heroicidad de las virtudes de la Sierva de Dios María Teresa González- Quevedo y Cadarso y se le otorga el título de Venerable. Para los madrileños, Teresita González- Quevedo es un recuerdo entrañable y una esperanza de santidad. Esa madrileña que nació en la primavera de 1930 en la plaza de Oriente y murió a los diecinueve de su edad en el noviciado de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Carabanchel, es para millares de personas un foco de religiosidad y fe mariana. Millares son también los testimonios que día a día acreditan de la santidad de esta joven, de belleza serena y temprana muerte. En la causa que se sigue se recogen cartas, fama de santidad gracias concedidas de obispos y cardenales, de catedráticos y gentes humildes y hasta desde un lejano rincón de la vieja Polonia, en Zakopane, diócesis que fue del cardenal Wojtyla, una carmelita descalza, digna hija de Santa Teresa de Jesús, escribe al Pontífice felizmente reinante y esa carta la firman las religiosas todas de su comunidad. He escrito al Santo Padre- -dirá la monja- -exponiéndole que desde hace nueve años estamos muy interesados en lo referente a Teresita y profundamente convencidas de que podrá hacer bien a nuestra juventud, hemos difundido estampas con fotografías de Teresita y texto en polaco. Pero es que también en México, y en Argentina, y en Francia, y en Varias imágenes de la vida de Teresita González- Quevedo. Desde el los más apartados lugares del retrato del día de su primera comunión hasta que se convirtió en la novicia de sonrisa clara y fina que hoy recibe el título de venerable mundo, la imagen de esta madrileña cobra esplendor y fuerza: su que por la fe alcanzó el conoci- la madrileña plaza de Oriente y era devoción mariana, su profundo fer- miento de Dios, uno en esencia y hija de doña María del Carmen Cavor, su juventud y belleza entrega- trino en personas. Fue la adoles- darso y González, nieta del héroe das al amor divino, su resignada, cente que esperó el pleno acaba- de Cavite, el almirante don Luis esperanzada muerte, va dejando miento de su ser en la vida eterna. Cadarso, que sucumbió en aquella en los pueblos y en las gentes ese Fue la joven que saltó con pres- batalla, al mando del crucero hálito sencillo y casi olvidado de la teza la valla del amor humano y Reina Cristina en 1898. Su santidad peregrina. María Luisa orientó su vida en la virtud de la padre era don Calixto GonzálezLópez de Uralde y Elorza, Emilio caridad como dardo encendido en Quevedo, conocido médico madriItúrbide, José Mana Sagone e Ibá- el mismo amor divino. Fe, espe- leño y hombre de sincera religiosiñez, David Meseguer, han escrito ranza y caridad constituyen la triple dad. Los que la conocieron cuenlibros y ensayos sobre la Sierva de respuesta a la realidad del Dios tan de la niña que era rubia y Dios. Teresa de Madrid la llama trino, revelado por Cristo y en alegre, de chispeantes ojos azules, siempre el rector que fuera de la Cristo por su ternaria condición de ligeramente achinados. Dicen que Complutense Ángel González Alva- camino, verdad y vida. era obediente, dócil, exigente, trarez, quien afirma: Teresa Gonzáviesa y simpática. Desde muy pelez- Quevedo poseyó en alto grado Una niña obediente, tra- queña siente una atracción espelas tres virtudes teologales de la fe, cial hacia la Virgen. Sufre en sus viesa y simpática la esperanza y el amor. Fue la niña Pero, ¿quién fue en realidad, en carnes- -muy niña- -el horror de el siglo, Teresita? Había nacido en la guerra: cinco tíos suyos caen víctimas del terror rojo. Su padre logra salvarse y con su familia llega a Valladolid. Allí Teresita se viste de colegiala el día del Dulce Nombre de María y va al colegio de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, en Campo Grande. Luego pasa a Santander y en noviembre de 1939 empieza a estudiar en el colegio de San Francisco el Grande, de Madrid. Ella misma reconoce en uno de sus cuadernos que es traviesa y que hace rabiar a la hermana Ramona; pero aquella mezcla de candor y picardía; su finura, su educación, y su piedad honda y clara llamaban la atención. No fue una niña pacata ni cursi ni ñoña: le encantaba bañarse, montar en piragua, jugar al tenis, hacer excursiones, tener amigos. En Fuenterrabía aprendió bailes vascos que interpretaba con desbordante alegría en el corro de pescadores y pescadoras. Como ha escrito un biógrafo, Teresita tomó de la vida lo hermoso, lo alegre, lo inocente, lo puro... Sus compañeros de clase la calificaban de ángel juguetón De su amor a la Virgen habla con su prima Angelines. Algo está cambiando en ella. No sé qué tiene Teresita cuando vuelve de comulgar- -solía decir al doctor Quevedo la madre general, Elena Iciar, y con ella otras madres- pero es imposible dejar de mirarla, aunque tenga que distraerme de lo que estoy haciendo. Que quien me mire te vea El 12 de diciembre de 1944 hay vigilia mariana preparatoria para él día de la admisión de congregante. El 13 hace cincuenta años que fue también admitido Eugenio Pacelli, entonces Papa Pío XII. Emocionada, Teresita firma su consagración a la Virgen. Sabedora de su belleza, tiene por lema: Madre mía, que quien me mire te vea. La entrega a la santidad desde el momento de ser congregante es total y para siempre. Su hermana escribió: Dio un cambiazo verdaderamente radical y palpable que notamos todos los que la rodeábamos... Pero también todos aseveran que siguió siendo amable, juguetona, sin misticismos ni contorsiones. Fue catequista, empezó a tomar en serio los estudios, hace ejercicios de congregante. El padre Joaquín Múzquiz, su confesor, nota que se trata de un alma de predilección. Y e, n mayo de 1947, Teresita, que no sentía mucha pasión por la lectura, ofrece a la Virgen el sacrificio de leer un libro que le han. dejado y que trata de la vocación. En ese libro en- -ÍÍ 1. J. 1 1 98 A B C MARTES 13- 12- 83