Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VI ABC SÁBADO CULTURAL 10- diciembre- 1983 fcfcifiil B Jaime Gháv sía venida a menos económicamente, siempre fue un niño bien al que sus padres- -dos segundones de buenas familias sin dinero- -quisieron educar siguiendo la tradición. De las Dominicas de Velázquez pasó af Instituto Británico, de donde, muy a su pesar, le sacaron para matricularle en el Colegio del Pilar, del que su padre era antiguo alumno. era capaz de cualquier cosa antes que ejercer, se metió en la cuadra de Querejeta, al que conocía desde Los desafíos Antes hizo Pastel de sangre película de que se rodó en Barcelona, dejó la Escuela de Cine después de una huelga y ambientó y decoró para Armiñán, Erice, Saura y otros directores sin firmar, porque no quería que le encasillaran, pero necesitaba eldiriero. tanto espaldarazo como se dice, pues en cine cada película necesita su espaldarazo. El cine no es un camino recto y decidido. El cine es una serie de posibilidades. Yo sacrificaré una carreta eficaz al hecho de poder hacer en cada momento lo que me apetezca. El cine es tan importante como la vida, por lo tanto puede ser todo. Para mí no hay cánones ni esquemas. Si tengo un sello, eso lo verán los demás. Soy consciente de que al expresarme con la imagen soy clásico, porque mi formación cinematográfica lo es. Siempre he mirado hacia. el cine norteamericano, que es el lenguaje que a mí me preocupaba. Pasé de utilizar ios lugares comunes y el lenguaje típico y convencional de Puerta de Hierro a descubrir el arte, lá política, y a darme cuenta de que lo que a mí me gustaba y creía que no existía era algo real. En 1968, después de ingresar en la Escuela de Cine, Jaime necesitaba trabajar y consiguió que en la película de Querejeta, Los desafíos -que dirigieron Erice, Guerin y Egea- le admitieran como. rneri- torio de dirección, aunque acabó haciendo de decorador. Luego llegaron Me enveneno de azules de Paco Regueiro, donde actuó de ambientador y ayudante de dirección y Un, dos, tres, al escondite inglés de Iván Zulueta, todo ello, alternado con sus clases y sus películas en súper- ocho. Es un señor de cuarenta años, tranquilo, más o menos solitario, amigo de sus amigos y muy sentimental. Es consciente de que empieza a ser un solterón, pero no soporta vivir con nadie, necesita estar solo. Es Jaime Chávarri un director de moda, y con suerte, que nació en el madrieño barrio de Universidad alia por 1943. Hijo de una familia de la alta burgueFue un niño raro con cierto desapego familiar, superado únicamente los veranos, cuando, junto con sus primos, iba a la finca de su abuelo en Segovia. Su madre, Marichu de la Mora, que desde la guerra trabajó fuera de casa, era la única que imprimía aires de liberalismo a la familia: En la adolescencia, con mi madre hice viajes muy bonitos! Eramos bastante independientes, despegados. Sólo nos sometíamos a los ritos navideños, aunque con mis cuatro hermanos me he llevado bien, pero nada más. Yo era el más pequeño, con una gran diferencia de edad. En contra de la costumbre, no hubo ruptura generacional. Con sus padres no se llevaba ni muy bien, ni muy mal. Lo que tuvo muy claro, desde niño, era que no quería discutir, decía a todo que sí, y luego hacía lo que le daba la gana. Sí reconoce que había épocas en las que resultaba molesto. Y como todo niño bien que debía parecerto, Jaime empezó a estudiar Derecho, aunque realmente lo que amaba era la literatura. Ahí está esa primera novela: El último que hoy le parece horrible. Unas Navidades recibió como regato una cámara de ocho milímetros, y en lugar de in- mortalizar tontamente a la familia, empezó a contar historias convirtiendo en protagonistas a primos y amigos. Pero fue el último guateque que dio en su casa, el que le sirvió para iniciar un nuevo camino. Iván Zulueta se había colado en la fiesta, como era habitual en aquellos guateques, y hablando con él, supo que existía una Escuela de Cine. La viuda de Panero me entusiasmó -Querejeta nos propuso hacer una serie de cortos. Yo quería hacer uno sobre un manicomio y acabé haciendo algo sobre los Panero. Era una idea de Elias para un corto. Empecé a rodar y, en montaje, me di cuenta de que tenía que ser un largo. Durante año y medio ininterrumpido seguí rodando y surgió El desencanto Al principio no me gustó la idea, pero cuando conocí a Felicidad y hablé con ella me entusiasmé. A partir de las conversaciones con Michi- -al que ya conocía- Leopoldo, Juan Luis y Felicidad, nació una historia que se fue improvisando y se rodó sin guión. Salió una película polémica y rara que fue muy bien. Una película de prestigio. Tuvo éxito porque, además de la curiosidad malsana de muchos, existía la identificación de mucha gente con aquellos personajes. Las fuerzas que funcionaban dentro de la película y las que funcionan dentro de las familias son las mismas. Era un espejo deformante de muchas familias de la sociedad española con el problema de las relaciones con los padres y el fantasma del padre concebido como autoridad. Con el Desencanto Jaime Chávarri empieza a existir como director y curiosamente a partir de la película este término se acuña como expresión de algo que decepciona en la democracia. Se habla del desencanto de la democracia. Y se habla de malestar en la familia Panero. Hubo un mal modo entre la familia Panero y Elias, pero yo nunca supe que hubiera pasado a mayores. Las relaciones siguen siendo cordiales. La película no fue La familia financió su primera película -Antes, en mi familia, hubo una especie de acercamiento, una reconciliación. Un cuñado me preguntó que cuánto costaría hacer una película. Yo calculé unos seis o siete millones. Tenía el guión escrito. Reunimos el dinero entre toda la familia, incluso con la participación de mi padre, y nos lanzamos a la aventura. Así nació Los viajes escolares que rodamos en la finca de mi abuelo, que ya era de mi madre, pues él había muerto. Como éramos inexpertos en eso de la producción y el protagonista un actor inglés, le pagamos con dinero contante y sonante y tuvo que salir por la frontera con todo en metálico. La película no gustó en el Ministerio y no le dieron el pase. Llegó el Festival de Valladolid y, como no tenían ninguna película para que representase a España, le dieron el pase con la condición de que fuera al Festival. La distribuidora Boccaccio nos hizo un contrato, pero sólo pagó los primeros meses, la metió en un cajón y nunca se estrenó. Mientras tanto, murió Franco, hice El desencanto y se decidió estrenar Los viajes escolares que pasó inadvertida porque la distribuidora estaba en quiebra. Ha terminado elroe sen para el verano Franco nos hizo ci les que éramos m en realidad son codificado por excelencia. Mi cine está basado en la literatura. Me gusta que sea la historia y los personajes los que estén en primer término. Yo pretendo que la cámara se vea lo menos posible. Un director de encargo Y, curiosamente, Jaime Chávarri es un director de encargos. Excepto en Los viajes escolares las ideas, los temas de sus películas le han venido dados. Pero a él no le importa, pues casi todas las ideas le venían de Querejeta, con quien se identifica muy bien, pues como él tiene una visión literaria del cine: Creo en el cine social y de testimonio, pero no lo sé hacer. No desprecio ningún género, pero como escritor tengo limitaciones. Si me dan un guión sobre un tema social, lo haré, pero no creo que sea capaz de ponerme a escribir una película con mensaje, porque me pregunto qué quién soy yo para hacerlo. Durante algún tiempo, Chávarri siguió en la cuadra de Querejeta porque a pesar de que ni Panero ni -Hasta ese momento, el cine era ajeno a mi vida; pero desde que decidí que eso era lo que quería, sólo pasó un año para que toda mi vida y mis amigos giraran en torno al cine. Era como si, de repente, me hubiera dado cuenta de que hasta entonces había sido desgraciadísimo. Tenía poca seguridad en mí mismo. Todo lo hacía a escondidas, pero conseguí acabar Derecho e ingresar en la Escuela de Cine, Mi mundo cambió. Antes era el típico niño bien que para estar a gusto tenía que estar solo. No podía comunicarme con nadie. Nadie me enJaime Chávarri, que nunca quiso tendía, ni a nadie le interesaba lo recoger su tituló de abogado y que