
MARTES 15- 11- 83-
CULTURA
ABC, póg. 47
En medio de un gran escándalo, el Gobierno socialista otorga elpremio Cervantes a Rafael Alberti
La candidatura del poeta gaditano fue admitida fuera de plazo
El Gobierno socialista remató ayer su maniobra y concedió el premio Cervantes a Rafael Alberti. Como ya hemos informado, el poeta había sido presentado por la Academia de la Lengua Colombiana veintiséis días después de vencer el plazo de presentación de candidaturas. Pese a todo, el Ministerio de Cultura aceptaba el nombre de Alberti como candidato y empañaba así el prestigio del galardón que ha distinguido a los más notables escritores españoles e iberoamericanos. El anuncio de la concesión del premio, dotado con diez millones de pesetas, ha sido efectuado por el Jurado compuesto por cuatro miembros del Gobierno y cuatro personalidades del mundo literario. Él fallo se Ha decidido por Entre otras, las Academias de Venezuela y Uruguay se han sentido molestas por la Irregularidad cometida por el Ministerio de Cultura. Ambas instituciones podrían impugnar ei fallo del Jurado. En los medios literarios también se ha recibido con indignación la arbitrariedad cometida, por e Gobierno socialista. Y és que no sólo han ignorado unas normas que los propios responsables de la Administración aprobaron en su momento, sino que v ahora mismo quieren modificar las bases del premio para dominar en ei futuro todos sus resortes.
Politización de un premio, algunos de cuyos jurados carecen de relevancia literaria
mayoría suficiente según palabras de su presidente, el ministro de Cultura. Alberti tuvo hasta el último momento dos rivales: Camilo José Cela, que fue presentado por la Real Academia española, y el escritor y político venezolano Arturo Uslar Pietrl, que llegó a la mesa de candidatos apadrinado por diez Academias iberoamericanas. Los otros dos escritores en liza eran Guillermo Díaz- Plaja y Guillermo Francovich. Se teme ahora que algunas Academias de la Lengua iberoamericanas, conforme han anunciado, impugnen el fallo del Cervantes, concedido en medio del escándalo, por su ilegalidad, si bien la impugnación habría que hacerla ante el mismo ministro que ha otorgado el premio. llamar del Ministerio de Cultura para comunicarle la decisión del Jurado, y cuando nos acercamos á su casa ya había dejado recado en el bar de abajo diciendo dónde estaba. El teléfono no paraba de sonar: primero, el ministro Solana, que quería felicitarle persoánlrriente; después, los amigos y poetas. Y Alberti, de azul marino, dé azul marinero en tierra, ¿Que si por fin se ha hecho justicia? No digan eso. Las cosas llegan más tarde o más temprano. Cuando yo era joven me dieron el premio nacional de Poesía, dotado con 5.000 pesetas, y por aquel entonces me gasté el dinero en helados. Ahora, en la madurez, porque yo voy a vivir hasta el año 2015, me dan este otro premio, cuyo importe me viene muy bien. Trabajo mucho, y aunque no soy un poeta que tenga que mendigar, tengo muchos gastos. La gente seguía entrando en la casa. Todos acudían a felicitarle, y el poeta gaditano respondía emocionado a todas las felicitaciones. Cuánta gente. ¡La que se está armando aquí! comentaba. No quiero entrar en detalles sobre la polémica del premio y las posibles impugnaciones. Ignoro muchos detalles- -decía- pues el domingo regresé de Italia, y aunque me han comentado algunas cosas, no me he enterado muy bien. Aprovecha para dar las gracias a las fuerzas de izquierda, que según él se han portado muy bien, y para decir que soy un poeta nacional, no de partido y eso, lo estoy demostrando
Alberti, feliz
El escándalo ha llegado, como es lógico, a oídos de Alberti. Pero el poeta gaditano no de-
Rafael Alberti seaba. ayer entrar en la polémica. Naturalmente saboreaba su galardón entre amigos y periodistas. Sólo deseaba eso: disfrutar entre vasos de vino. Alberti, pues, estaba feliz, radiante, contentísimo. ¡Qué maravilla, qué maravilla! repetía una y otra vez. Le acababan de
Solana, sometido a interrogatorio Dibigante, poeta, diputado
Javier Solana, luego de comunicar la noticia, tuvo que emplearse a fondo para contestar a las acusaciones. La rueda de Prensa se convirtió en un duro interrogatorio para el ministro de Cultura. Todos querían saber cómo un representante del Gobierno justificaba la ilegalidad. El tema ha ocupado espacio periodístico amplio. Así, cuando se le advirtió que ficar ahora las bases del premio. algunas Academias podrían imDe nuevo se zafó dé lapregunta. pugnar el fallo Solana sólo supo Tpdó lo que dijo el ministro sobre responder que los miembros del este deseo de los socialistas fue Jurado no somos profetas. Por que todavía es prematuro apeeso desconocemos lo que harán lar a posibles cambios, aunque los demás. Sólo sabemos que la personalmente he solicitado al decisión es irrevocable Pronto Jurado sus aportaciones para saltó la segunda acusación: la mejorar las cláusulas candidatura de Alberti llegó al Él último dardo llegó a renglón Ministerio con veintiséis días de seguido. Alguien preguntó si a retraso. A ello Solana contestó partir dé ahora se podrían transcon parecidos argumentos. Dijo gredir las- normas, puesto que en que el Jurado es soberano para ésta convocatoria así había sutomar decisiones y que por concedido. Javier Solana, pese a senso habían decidido aceptar; todo, respondió que no Auntodas las candidaturas. que se dejó en el tintero aclarar que por qué, entonces, su Ministerio había ignorado las normas. También tuvo Javier Solana La decisión- -insistió una y otra que explicar qué criterios habían vez- -la ha tomado el Jurado. guiado al Ministerio querer modiEl poeta y dramaturgo Rafael Alberti, nacido en Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902, cultivó antes que la literatura el dibujo y las artes plásticas. En 1925 recibe, junto con Gerardo Diego, el Premio Nacional de Literatura, y en 1939 inicia su largo exilio: París, Buenos Aires y Roma, donde vive más de treinta años. En 1965 es galardonado con el premio Lenin, y Once, años iTiás tarde regresa a España, donde es elegido (1977) diputado comunista por Cádiz. Muy tempranamente se hace constante en su obra la simbiosis poesía- política. Tanto es así que nq hay libro suyo al que no se asome la política, y esa actitud combativa de la que ha hecho gala a raíz de su largo exilio y, sobre todo, de las visitas que en 1955 inicia a zonas coloniales norteamericanas, a la Unión Soviética y a otros países que atrajeron su interés ideológico. T ¿Sti, obra poética, que ha atravesado etapas qué van desde la canción tradicional hasta la sátira política, cuenta, entre otros, con títulos como Marinero en tierra (1925) El poeta en la calle (1936) Entre el clavel y la espada (1941) Los ocho nombres de Picasso (Í 970) y Canciones del alto valle del Aniene y tros versos y prosas (1972) Cómo dramaturgo es autor de El hombre deshabitado (1930) El adefesio (1944) y Noche de guerra en el Museo del Prado Entre sus obras en prosa caben citar las memorias tituladas La arboleda perdida (1959) y Prosas encontradas. Í 924- 1942 (1970)