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ABC, pág. 40- TRIRUNA ABIERTA -MARTES 18- 10- 83 IACE unos dos de las ciudades y de años, el presilos pueblos. Los- defendente Ronaldi sores del no first use Reagan, en una coninsinúan que la escaPor Raymond Aron versación completalada hasta los extremos mente informal con los sería inevitable si el periodistas, declaró que Raymond Aron ha sido, desde hace años, colaborador habitual de ABC. Periódi- umbral atómico fuera una guerra nuclear limicamente hemos ofrecido en nuestras páginas sus análisis de la realidad europea. franqueado. La desgratada, aunque muy imHoy publicamos este artículo, escrito hace una semana, sobre la instalación de los cia está en que si los probable, no podía ser euromisiles en Europa. El gran escritor llega en este trabajo al fondo del pro- europeos ya no tienen del todo descartada. la misma confianza en blema al preguntarse si los europeos tienen una verdadera voluntad de defenderse. Como consecuencia, la los americanos, tamPrensa europea entró poco manifiestan la en trance y los titulares menor intención de resa cinco columnas florecieron sobre las prime- oleares. Se preguntan qué valor tiene todavía ponsabilizarse de su propia seguridad, ya sea ras páginas de los periódicos. Una frase poco el paraguas americano. ¿Qué decisión valiéndose de las armas clásicas o de las pensada se convertía en un acontecimiento. adoptaría el presidente de los Estados Unidos armas nucleares. Parece que la experiencia no sirve a los gransi Europa fuera invadida, sabiendo que su ¿Qué quieren los pacifistas que desfilan des de Washington. George Bush, vicepresipaís sufriría pérdidas iguales a las que sus por las calles proclamando slogans ¿Dedente de los Estados Unidos, en circunstanmisiles hubieran producido en territorio soviésean la ruptura de Europa con América? cias parecidas evocó la toma en tico? Quede bien entendido que nadie conoce ¿Que renuncien á las armas nucleares? consideración de las armas nucleares de cuál sería la decisión de Washington; los ¿Que rechacen toda defensa militar? MienGran Bretaña y de Francia en sus negociaciohombres de Moscú tampoco lo saben, lo cual tras que los pacifistas no formulen su propia nes con la Unión Soviética. debería incitarles a la prudencia. Los Persconcepción de la seguridad y de la paz se hing H tienen la función de convencer a los ¡Sonada metedura de pata! Ahora, valiénsituarán fuera del debate. Todos deseamos la dose de todos los medios diplomáticos, de la hombres del Kremlin de que toda operación paz, pero, ¿qué pensar de aquellos que demilitar sobre el Viejo Continente no se desaamenaza, de la utilización de los movimientos nuncian los 107 Pershing después de haber pacifistas, Moscú se esfuerza en ganar la ba- rrollaría er. el interior de las fronteras de éste. olvidado durante tanto tiempo los 300 SS- 20? talla de los euromisiles en impedir la apliSin duda, va a ser en Alemania donde se jueLos SS- 20 son armas de primer impacto; cación de la decisión tomada por la OTAN en gue la partida diplomática que constituye ai lanzadas en masa destruirían el aparato de mismo tiempo la prueba de la voluntad euro 1979, es decir: e l despliegue. de los Pershing II en Europa, en el caso de que las ne- defensa de la OTAN no sin provocar, áestruc- cpea. de resistencia. Los alemanes se, encuengociaciones no condujeran a un compromiso ciones colaterales considérables. rL ÓS Pers- tran en una situación peculiar, peor que la de hing II son fuerzas de segundo impacto que Gran Bretaña, Italia o Francia. satisfactorio. Sin embargo, en Ginebra, los restablecen en la medida de lo posible la soviéticos no cesan de repetir que desde el Los dirigentes de la República Federal Aleunión entre los dos polos de la Alianza Atlánmomento en que los misiles nucleares francetica, separados por millares de kilómetros. mana procuran salvaguardar al mismo tiempo ses y británicos se incluyen en los cálculos, el la alianza americana y ¡as buenas relaciones Los adversarios de la modernización de los equilibrio está establecido. El negarse a concon Moscú. Una mayoría de alemanes, según euromisiles se encuentran en todos los tar con las fuerzas francesas y británicas en los sondeos, se muestran hostiles a los eucampos. ¿Restauran estos euromisites la las conversaciones de Ginebra reviste, pues, romisiles Los gobernantes no han consedisuasión americana? se preguntan algunos, un significado decisivo. Cualquier concesión guido convencer a su pueblo: los intelectuales los escépticos, aquellos que ya no creen en y los periodistas, en su mayor parte, están al sobre este punto conduciría a los americanos el paraguas americano. En estas cuestio- lado de tos pacifistas o de los antiamericaa una capitulación. nes no existe una alternativa data: sí o no. nos. Comprendo que un pueblo- -o un medio Por eso estoy convencido de que las palaLos americanos controlarán los Pershing, y pueblo- -pierda poco a poco su voluntad de bras de George Bush no fueron tan malinten- dudarán en emplearlos puesto que las repredefensa a medida que se prolonga la duracionadas como algunos comentaristas pien- salias se abatirían sobre su propio territorio. ción de su dependencia de un aliado lejano y san; preparación de un cambio de actitud, ¿Y quién no dudaría ante semejante respona menudo imprevisible. No faltan alemanes signo de buena voluntad hacia los soviéticos, sabilidad? -sobre todo, socialdemócratas, aunque no etcétera. Por desgracia, no había ninguna inexclusivamente- -partidarios de abandonarse Y los adversarios de la modernización tatención oculta. Ha dicho ingenuamente lo que a la ilusión de que separados de Estados es probable: un día u otro, en las negociacio- chan de provocación el despliegue de los Unidos, fuera de la Alianza Atlántica, contines sobre el dominio de los armamentos, Pershing, que alcanzarían los objetivos soviénuarían gozando de sus libertades y de su ticos en siete minutos. Los 300 SS- 20, cada habrá que tener en cuenta a las fuerzas de prosperidad y contribuirían a que se aproxiuno de, ellos armado con tres cabezas nulos aliados; fuerzas que dentro de algunos maran entre sí las dos Europas, en lugar de años no serán ya tan pequeñas Com- cteares, no sólo suponen una provocación perpetuar una partición contra natura. sino una muy precisa amenaza. Los SS- 20 prendo que los adversarios de los euromisimóviles no necesitarían más de siete minutos les hayan aprovechado esta oportunidad y Frente el III Reich, hace medio siglo; franexploten al máximo palabras poco meditadas. para alcanzar sus objetivos: lo mismo que los ceses y británicos prefirieron las ilusiones al misiles de los submarinos sí se aproximan a Comprendo mal que los partidarios de los valor. Él imperio militar de la Unión Soviética Pershing hagan lo mismo. Prefiero volver al las costas enemigas. Al otro lado del Atlánno está gobernado por un Hitler que fijaba la tico, los partidarios del no firsí use más debate de tos euromisiles que domina la difecha de la guerra en función de su edad. A numerosos quizá que en Europa, continúan plomacia entre el Este y el Oeste, que dolos hombres del Klemlin no les faltan ni pamina también los diálogos intra- atlánticos e su actividad. La fórmula antes llamada del ciencia ni circunspección. No será mañana intra- europeos. Pasada la guerra, Europa oc- compromiso que adoptarían los Estados cuando pongan en marcha sus carros de Unidos caso de no ser tos primeros en usar cidental devastada, empobrecida, cedió a los combate ni disparen las cabezas nucleares las armas nucleares, eliminaría, de una vez Estados Unidos la responsabilidad de su prode los SS- 20 ál asalto de Europa occidental, por todas, la obsesión nuclear. La Unión Sopia seguridad. En lo esencial, hoy, cuarenta desprovista de Pershing y de misiles de cruviética adoptaría el mismo compromiso. Esta años más tarde, sigue siendo así. Sin emcero. Pero, si tos americanos capitulan en Gidoctrina se fundamenta sobre la siguiente bargo, la coyuntura mundial no es la misma. nebra, si tos alemanes rechazasen políticaafirmación: más vate aceptar la derrota y la Estados Unidos ha perdido su superioridad mente o impidiesen físicamente el despliegue invasión que utilizar armas monstruosas. Un de los Pershing, la victoria soviética desencaen armas nucleares, los soviéticos han congrupo de científicos ha desarrollado esta tesis denaría consecuencias graves. Se le reconoservado su superioridad en armas convenciocería al Kremlin un derecho de veto sobre la que quizá fuera irrefutable si el empleo de un nales. Los europeos no pueden o no quieren organización militar de Europa. Semejante caarma nuclear entrañase necesariamente la hacer el esfuerzo necesario para equilibrar el pitulación no sería la última. destrucción mutua la destrucción recíproca poderío soviético sin recurrir a las armas nu- H LOS PERSHING: UM TEST AL VALOR EUROPEO