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MARTES 23- 8- 83- ESPECTACULOS ABC, pág. 49 Bobby Deglané enterrado ayer en Arenas de San Pedro Arenas de San Pedro (Avila) Los restos mortales de Bobby Deglané fueron enterrados ayer en la localidad abulense de Arenas de San Pedro, donde nació su mujer, Pilar Meneses. Sobre las once de la mañana se ofició en Madrid, en la capilla del centro sanitario Ramón y Cajal, un funeral por el alma del fallecido, ai que asistieron, además de la viuda y familiares del conocido locutor, numerosos compañeros de los medios de comunicación, El coche fúnebre salió del hospital, seguido por un amplio cortejo, con destino a Arenas de San Pedro, donde llegaron con tres horas de retraso sobre el horario previsto, y donde, a pesar de la lluviosa tarde, se había concentrado gran cantidad de vecinos, así como la corporación municipal en pleno. Los restos mortales del periodista fueron inhumados en el panteón familiar. El féretro, con coronas de flores de la familia, del Ayuntamiento, de Radio España de Barcelona y de la Cadena SER recibió sepultura entre el cariñoso aplauso del público asistente, después de que el párroco de Arenas de San Pedro, Cosme Díaz, hubiese oficiado una misa corpore in sepulto Personalidades del mundo de la radio y de la televisión se dieron cita en la localidad abulense para despedir al compañero y maestro de muchos de ellos, entre otros asistieron Pedro Macía, José Luis Pecker y Cholo Hurtado. Por otra parte, Basilio Rogado y Luis Arribas- Castro, directores y presentadores de Cita a las cinco y Hora punta dos de los programas radiofónicos que actualmente gozan del favor del público, dedicaron la mayor parte de sus espacios de ayer a glosar la figura del maestro del micrófono, en una conexión especial que unió a la Cadena SER con Radiocadena Española. En el curso del programa, se emitió la última entrevista radiofónica hecha a Bobby, realizada por Basilio Rogado el día 27 del pasado mes de julio. Bobby, nos queda la palabra No tengo a mano esta mañana de verano aquella caja de música que me regaló Bobby, querido Bobby, hace algunos años, y en la que dentro del breve milagro de la taracea para turistas, sonaba, al levantar la tapa, la melodía Granada de Agustín Lara. Lo cuento siempre. Llevaba unas letras en plata agradecida. Bobby quiso de esa manera estar conmigo en el recuerdo de la misma forma que yo estuve con él- -decía- -en aquellos días de olvido, de nostalgia, de hundimiento, que jamás mereció, indudablemente. Ahora pienso que cuando vuelva a la caja de taracea granadina lo que escucharé será la voz de Bobby, al que quise mucho, al que todos los de este oficio debemos tanto. No quise hacer la que pudo haber sido la última entrevista. No. Fue nuestro pan Bobby Deglané, para muchos durante mucho tiempo. Nos enseñó el oficio de la radio, nos dio consejos rigurosos; fue profesor diario y total. Justo cuando en la escuela aprendíamos solamente algo. Nos mostraba entonces los secretos de lo que hoy es la flor de la maravilla: la radio. El hacía una televisión para la radio, una radio con los cinco sentidos en un tiempo en que el español sólo tenía la imagen de su imaginación. Fue generoso y duro. Nos aconsejó siempre con sabiduría y con largueza. Nos hizo gente, nos llenó incluso con el resplandor de la popularidad efímera y nos hizo conocer, a través de nuestras voces, tan sólo de nuestras voces, cuando no estaba abierta aún la ventana maravillosa de la televisión para enseñar el rostro. Nuestra cara fue nuestra voz. Cambió la radio, la convirtió en espectáculo; hizo participar a la gente de la calle y nos exigió a nosotros, a los que la hacíamos duramente, que no en vano los que estuvimos con él no se nos puede olvidar que había sido capitán del Ejército en Chile y corresponsal de guerra, encima de un tanque, y narrador de lucha libre desde dentro de las doce cuerdas. Venía avisando desde hace tiempo de su muerte. De alguna forma estaba haciendo su propia última crónica. Conocía como nadie la fuerza y el manejo del teléfono y nos mostró el triple salto mortal del directo y de la operación amarre y del más difícil todavía. A los que éramos sólo reporteros, a los que no teníamos voz, nos mostró el camino de cómo ser mejores y él no dejó un solo día de asomarse al riesgo de lo improvisado, aunque en el fondo estaba lo previsto, lo estudiado, aquello que él decía amarrado y bien amarrado. Llenó España de voces amigas, de concursos misteriosos y fáciles, de historias de sonrisas, de lágrimas, de imaginación; imaginación, que es lo que él tenía; inspiración y ganas de hacer cosas. Cuando se fue de la radio cayó sobre él, inexorable e inmerecida, la piedra negra y tremenda de un país, el nuestro, que olvida con enorme facilidad. Sabíamos de Bobby por Bobby mismo, porque era un productor nato de la noticia, un regalador de talento, un hidalgo sudamericano, que sabía muy bien aquello que decía el National Geographic Magazine de que no vales más de lo que vale tu último reportaje. Amaba la palabra, sabía decirla y, consciente de que se la llevaba el viento, no hizo otra cosa que soñar con escribir los grandes libros de su pensamiento. Hoy el aire está menos limpio; yo estoy infinitamente más viejo y sé que todos sus alumnos debemos sentirnos mucho más avergonzados y mucho más cobardes. La muerte ha podido con Bobby; él, que siempre, hasta el último momento, fue un vendedor de la vida; él, que habló e hizo testamento escrito y hablado en el papel desde el fondo mismo de su calavera. Periodista hasta el final publicó, contó, lo que estaba pasando dentro de él: Me estoy muriendo -dijo- No quise hacer- -insisto- -lo que hoy podría ser, sin ningún género de dudas, el pan del buitre esto es, la última entrevista. No, sé bien que de haber descolgado el teléfono para hablar con él después de tan largo silencio por mi parte, Bobby, días atrás, habría dicho al pie de su Macarena a la que quiso tanto- -con esa brizna sevillana de los Portocarrero, que llevaba en su torrente de sangre, hermosa sangre loca de los chilenos, a la par aventureros y sabios- ¿qué pasa? ¿que sabes que voy a morirme, no? Quise ahorrarme el dolor de decirle que sí, que lo sabía y que por eso le llamaba. Bueno, fue bueno; lindamente cínico, a veces; pequeño y grande, valiente, diplomático, oportuno, desheredado por la suerte; aunque no lo pareciera, ganador y gastador, trabajador hasta el final, sembrador de sonidos y de historias. Todos le debemos algo a este maestro de rostro moreno y ojos chispeantes. Ante la voz de los metales de Neruda, que se nos fue, advirtiéndolo desde hace tiempo, que se nos fue contándolo. Anoche, cuando la noticia de su muerte me pegó- -esperándola- -entre las dos cejas con una mano dura y seca de muchos dedos, yo leía en aquel librejo de Harold Robin Los sueños mueren primero esta frase de su protagonista: ¿Dónde se han ido todos tus héroes? Yo sé dónde encontrarte, Bobby; te encontraré en el aire, donde ha quedado tu voz para siempre, donde ha quedado tu palabra, y también te encontraré en el fondo de mi corazón, que esta mañana de agosto es como una radio apagada, vacía y en silencio, porque hoy la radio ha muerto contigo, aunque tenga que volver a vivir mañana. Tico MEDINA Conciertos en La Cuevona de Ribadeseüa El Centro Regional de Bellas Artes, dependiente del Principado de Asturias y del Ayuntamiento de Oviedo, organiza los días 25, 26 y 27 del presente mes de agosto el I Ciclo de Conciertos en Escenarios Naturales, que tiene como sede La Cuevona de Ribadesella. El ciclo constituye un intento de conjugar la música con las bellezas artísticas de la región asturiana; para llevar a cabo esta empresa se ha escogido ese escenario natural, con una antigüedad de varios miles de años, y que consiste en una gran bóveda, abierta al cielo en su parte superior. Su disposición en forma de monumental auditorio natural, de perfectas condiciones acústicas, lo convierten en el lugar idóneo para la celebración de conciertos como los que se van a protagonizar. El programa del Festival se compondrá, en esta primera edición, de tres conciertos del Cuarteto Astur, el coro de cámara de la Coral Polifónica de Aviles, cuyo director es José María Martínez Sánchez, y de la Orquesta Sinfónica de Asturias, que dirige Víctor Pablo Pérez.