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Recuerdos feudales y La Rondeña (Guisando) cuadro galardonado por la Asociación de Pintores y Escultores en 1926 Un paisajista olvidado Eduardo Martínez Vázquez (1886- 1971) OS tratadistas subrayan la persistencia del realismo en las artes plásticas que. desde la antigua Roma, discurre como un Guadiana a través de la Historia, con sus etapas de esplendor (segunda mitad del siglo XV. pintura holandesa del XVII y muy especialmente en el siglo XIX. con Courbet. realismo socialista de la URSS) y sus eclipses aparentes. En España, esta tradición académica fue denostada por los sectores más avanzados del arte, aunque mantuvo su vigencia en la mayor parte del pueblo y, en esta época de revisiones y rehabilitaciones, algunos de sus cultivadores alcanzan grandes cotizaciones en las salas de subasta. Pero hay nombres que, por extrañas circunstancias, permanecen injustamente en el olvido. Uno de estos nombres es el de Eduardo Martínez Vázquez Había nacido en Fresnedilla (Avila) pequeña localidad del Valle del Tiétar que. en 1920, apenas sobrepasaba los quinientos vecinos y que, el 9 de mayo de 1886, cuando el pintor vino al mundo, era una comunidad exclusivamente agrícola, una aldea perdida Las montañas lejanas, tal vez, despertaron su precoz vocación de paisajista (Gredos fue uno de los temas predilectos de su pintura) y a los quince años ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. A los dieciocho años obtiene su primera Mención de Honor en la Nacional de 1904 e inicia una carrera de éxitos en nuestro país y el extranjero. Discípulo de Muñoz Degrain y compañero de Solana, Sotomayor. Benedito, Hermoso, Zuloaga, Vázquez Díaz, Eduardo Martínez Vázquez defiende su individualidad sin renunciar a las enseñanzas de su maestro y dedica ai DOMINGO 7- 8- 82 L paisaje y los tipos populares la casi totalidad de su obra: como las montañas de Gredos. con sus gentes humildes, sus viejas y sus pastores, sus casas centenarias y sus picos agrestes (que él domesticaba con un lirismo muy peculiar) que, entre otros, le inspiraron el cuadro Casas primitivas de la sierra de Gredos Utilizó hábilmente la técnica del empaste y algunos descubrimientos de los impresionistas, fiel al realismo, pero sin olvidar que (como afirmó en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes) el artista no pinta la Naturaleza con exactitud fotográfica, sino que la exalta, extrayendo de su quietud, de su fingido silencio, la vida y la voz que escucha con el corazón abierto a toda clase de emociones Próxirflo en algunos aspectos a Sotomayor, Benedito y (a partir de un determinado momento) Zuloaga gustó de un cierto regionalismo y fue denominado el Gabriel y Galán de la pintura no sólo por su temática, sino por el auténtico lirismo que informaba sus lienzos. De su popularidad es buena muestra la abundancia de sus exposiciones: medio centenar en cuarenta años, en Madrid, provincias y numerosas capitales extranjeras: Londres, París, Venecia, Bruselas. Berlín, Filadelfia, Pittsburg, Panamá, Buenos Aires. Rosario, Santiago de Chile, Montevideo... Y la presencia de sus cuadros en muchos Museos La biografía artística de Martínez Vázquez es impresionante. En 1915, su obra La plaza del feudo es galardonada con la Segunda Medalla en la Nacional: Medalla de Oro en la Exposición de Panamá (1920) y en el Salón de París (1921) premio del Círculo de Bellas Artes (1922) y del Concurso Nacional (1924) Primera Medalla en la Nacional de ese mismo año. por su obra Las nieves del embur- nal Medalla de Oro de la Asociación de Pintores y Escultores (1926) premio Valdés Leal (1953) Su actividad docente se inicia en 1915, cuando es nombrado auxilia de la cátedra de Paisaje en la Es cuela de San Fernando: encargado de curso de la de Aire Libre (1935) catedrático interino de la misma (1939) numerario, por oposición de la de Paisaje (1942) director la Residencia de Paisajistas de El Paular (1940- 1954) Tribunal de Oposiciones a cátedra de las Escuelas de Bellas Artes de Barcelona, Madrid. Sevilla y Valencia (1943- 1948) Actuó como jurado en los más importantes certámenes nacionales, desde 1926. y era ace démico de la Real de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Se villa; Bellas Artes de Segovia y LE Coruña (1936) y San Fernando oe Madrid (1955) y ocupo cargos a rectivos y honoríficos en numerosas instituciones artísticas. Una placa en su casa natal de Fresnedilla (1945) y una calle en Arenas de San Pedro (1979) recuerdan e nombre del pintor en tierras abulenses En 1956, a los setenta años sufre una hemiplejía y se aparta de toda actividad, pero mantiene vivo su interés y su curiosidad por las cosas del arte y el 10 de diciembre de 1971 fallece en Madrid. Ahora se proyecta una exposicion- home naje, en una galería madrileña Pero este acto no permitirá, indudablemente, un conocimiento amplio de su inmensa labor; para elle sería necesaria una de esas grandes muestras antológicas que, pe riódicamente, se montan en las Salas de la Dirección General de Bellas Artes J. R A B C 79 Eduardo Martínez Vázquez Interior óleo (1947