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EDITADO PRENSA 31 POR ESPAÑOLA 1983 SOCIEDAD ANÓNIMA JULI O FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA HORA que ha muerto Luis Buñuel se va a depurar y definir su ABC BUÑUEL puesta la genialidad; y ésta es siempre insegura; más aún, improbable. Y cuando Buñuel la alcanzaba, no la percibían, la dejaban pasar, envuelta en esa otra, a priori gratuita, automática, de la cual se partía. Y no olvidemos a los directores de cine que se han considerado obligados a incluir en sus películas algo así como Buñuel, sin darse cuenta de que ya había uno, ciertamente mejor, y que lo que había que hacer era digerirlo y salir a otra cosa- -cada cual hacia sí mismo. Ahora que ya está reconocido, que no hará falta adularlo, habrá que ver sus películas, saborear su fuerte realidad, lo cual quiere decir reconocer y no confundir sus sabores; acaso elegir entre ellos, establecer una jerarquía, intentar precisar qué es lo mucho que Buñuei trajo al mundo y qué se le adhirió intempestivamente, qué se caerá sin remedio, en algunas ocasiones arrastrando elementos muy valiosos de su cine. Si se puede emplear esta palabra diré que era un cine viril, voz que tiene mala Prensa, pero que no es inoportuna cuando se trata de la obra de un hombre. Algún día se verá con claridad que toda creación- -artística, literaria, filosófica- -está ligada a la condición sexuada, lo que la aparta, por cierto, de todo sexualismo como el tan equívoco que ahora está de moda. El cine de Buñuel, como la poesía o la filosofía de algunos grandes maestros, es obra de varón Sí. ya sé que hay otras de las que no podría decirse eso- -y además hay las que son obra de mujer como tal, algo de lo que tanto espero, cuando se ejercite a fondo lo que llamo la razón vital femenina- Pero aquí hablo sólo de Luis Buñuel, y ese carácter me parece inconfundible. Se advierte en la manera de tratar a sus personajes femeninos (y a sus actrices) No diré que fuese siempre adecuada, pero era ciertamente varonil, sin olvido de su condición, de su peculiaridad, sin neutralismo Por lo demás, es una característica de casi todos los grandes directores- -Ford, Hawks, Hitchock- y gracias a REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN Y TALLERES SERRANO. 61- MADRID- 6 A figura, Tel qu en lui- méme enfin I éternité le change. La grandeza de Buñuel ha estado perturbada, desdibujada por algunos factores que voy a tratar de precisar: quizá convenga que no sigan actuando después de su muerte, que no pongan flecos inoportunos a su obra poderosa y original. Buñuel había nacido en 1900. Esto quiere decir que pertenecía a la generación de 1901, pero además formó parte del grupo del 27 Por si fuera poco, se incorporó al movimiento surrealista y se dio a conocer en París. Finalmente tuvo connotaciones políticas y fue, más o menos, un exiliado Todo esto podría estar muy bien si no fuera porque iba en buena parte contra lo que Buñuel irremediablemente era, literalmente a contrapelo. El elemento de señoritismo -privilegio, refinamiento, facilidades, admirables dotes y desdén por lo profesional tacto de codos y conciencia de grupo- -que afectó, con pocas excepciones, a los del 27 no rimaba bien con este hirsuto aragonés, lo menos señorito que puede imaginarse. Y creo que su surrealismo era adventicio, contagiado- -pero tenazmente persistente- -y que su talento resplandecía cuando conseguía liberarse de él, por ejemplo cuando hacía películas sencillas y un poco elementales, destinadas al consumo de públicos inocentes, sobre todo en México. Y su personaje se superponía a su realidad tan de celtíbero, tan arraigada en España, tan religiosa, tan arbitraria y celtibéricamente religiosa. No he visto a Buñuel más que una sola vez. Bajaba yo las escaleras- -espléndidas- -del casino de Madrid cuando vi, al pie de ellas, a Fernando Rey; al saludarlo, vi que iba acompañado. Hola, Fernando- -le dije- Vienes con Buñuel. Sí- -me contestó- le estoy enseñando el casino de Madrid, que no conocía. Nos estrechamos la mano y me dijo: ¡Hombre, yo creía que era usted más alto y mucho más viejo! Hablamos unos minutos y no volví mos a vernos. Yo había escrito sobre él varias veces, y lo hice después; había visto muchas películas suyas, me había irritado, lo había admirado, había gozado, había esperado en ocasiones lo que no llegaba a dar, me había sorprendido otras veces una genialidad con la que no contaba, que brotaba fresca, cuando se olvidaba de que tenía que ser Buñuel. A Buñuel lo ha perseguido siempre la beatería. Los ojos en blanco ven poco y mal. Así, mientras los críticos y los dóciles se extasiaban con la mediocre y rebuscada Viridiana, se proyectaba hace seis años en un cine de barrio de Madrid, en medio de la indiferencia general, una maravilla de ingenio y talento cinematográfico titulada El gran calavera. Muchas gentes, al nombre de Buñuel, reaccionaban dando por su Oro en lingotes Monedas Krugerrand ¡1 Diamantes Centro de Inversión del Oro y del Diamante, S. A. Torres de Jerez. Plaza de Colón, 2 I Teléis. 419 68 91- 94- -MADRID- 1 ellos se han salvado en el cine algunas cosas admirables, que tras una breve crisis empiezan a rebrotar. ¿Por qué hablar siempre de perro andaluz y El camino de Santiago y Viridiana? ¿Por qué tender a olvidar La vida criminal de Archibaldo de la Cruz, Journal d une femme de chambre, El gran calavera, incluso Los olvidados? Y hay tantas películas de Buñuel que invitan a una visión entusiasmada y crítica a la vez. Recuerdo que de Unamuno dijo una vez el Ortega joven: Conviene que tengamos fauces discretas. Es la única manera de que siga viviendo, de que reviva en los espectadores, en los directores capaces de comprenderlo y seguir adelante. Sin duda Buñuel ha sido hasta ahora el más grande director de cine español; claro que sí; pero después de decirlo hay que seguir pensando. Los superlativos tienen un valor muy limitado. Hay que preguntarse: ¿por qué? Y por qué no fue tan grande como podía haberlo sido. Cuando se ven sus películas recientes- -Belle de jour, El discreto encanto de la burguesía, Ese vago objeto del deseo- no se puede evitar la impresión de que su autor era superior a ellas, de que en alguna medida jugaba, o más bien cedía a hacer ciertos números que se esperaban de él, con los que se contaba- -esos mismos que resultaban un poco grotescos cuando eran imitados por otros sin su talento y su sentido del humor, que lo hacía burlarse un poco de sus propias concesiones. No voy a repetir aquí lo que escribí sobre Belle de jour un día qu me sentí tentado a entrar en su terreno y jugar su juego, o si se prefiere tomarlo por la palabra Pero creo que estuvo muy cerca de hacer una película prodigiosa, y no llegó a hacerlo por mirar demasiado a lo que se esperaba de él, por no defraudar a una secta. Si se quiere tomar como símbolo un detalle minúsculo, señalaré éste. En Francia, el nombre de nuestro director aparecía siempre escrito así: Buñuel No podía ser casualidad, ni contra su voluntad: sin duda lo había aceptado. Recuerdo que Ramón Gómez de la Serna- -otro genial celtíbero- -decía: Exíjase el Gómez. Creo que Buñuel hubiera debido proclamar: Exíjase la ñ. Exijámosla nosotros, ahora que, sordo, gruñón y un poco viejo- -no demasiado- -se nos ha muerto. Distingamos las voces de los ecos. Intentemos despojarlo de las adherencias que, más o menos consentidas, habían ido desdibujando el enérgico perfil de su figura. Recordando uno de sus últimos títulos, ahuyentemos a los fantamas para quedarnos finalmente con un Buñuel en libertad. Julián MARÍAS de la Real Academia Española