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GENTE Una piccolissima serenata L público terminó con la boca abierta. Más, desde luego, por apurar el último soplo de aire fresco que allí quedaba, que por mostrar su entusiasmo ante lo que estaba viendo. Con una temperatura propia de los primeros días de agosto en Ecija, y un ambiente húmedo y pegajoso, como de puerto caribeño, la sala Damajuana, barecillo coquetón instalado en la madrileña calle del Pez, parecía la noche del jueves la sala de calderas de un submarino. Ocurre que el poder de convocatoria del grupo teatral GAD rebasa, al parecer, las posibilidades de aforo de cualquier pub enrollado, de esos que tienen tabladillo para la hora del happening Y la presentación publica de su espectáculo Serenata no pudo conocer mejor acogida. Estos señores del GAO se hicieron famosos, hace algún verano, por el revuelo que se armó con su versión libre de una cosita de Sade, que aquello acabó como el rosario de la Aurora. Luego se les pudo ver en Rockqla, el templo de la nueva ola, según Diego Manrique, rodeados de punkies y demás amantes del género teatral. Ahora, al parecer, han debutado en la calle del Pez- -por tres días- -por calentar motores cara al verano, ya que piensan volver a instalarse en un escenario formal, y con un espectáculo sin demasiadas procacidades. Lo de la Serenata de la otra noche es una sarta de que tiene su gracia, representada mayormente por señoritas que deben ser todas de Cuenca, ya que se llaman, más o menos, y por orden de aparición, Enriqueta Bullrich, Susan Sylvester, Tereska Woroniecka y Conchi Parra, que cierra cartel. A los compases de Glenn Miller comienza el desfile, que arranca con El héroe parodia infame de los amores del Cid y los sueños de Orwell. Lo mejor del programa es El pintor en su taller visión arrevistada de un día en la vida del pintor Murillo y su ayudante Pacheco, que para sí quisiera Juanito Navarro. Luego está La injuria y la muerte mezcla de Bergman y del humor judío de Long Island. Y, finalmente, la Serenata propiamente dicha, cálido homenaje, en secano, a Esther Williams. Todo ello muy ensayadito, con su acento de tango, su cuidada luminotecnia y su ocurrente vestuario. Terminada la función se agotaron las existencias de líquidos en cuatro manzanas a la redonda. S. G. SÁBADO 11- 6- 83 ABC 101 E W 2 s