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MIÉRCOLES 25- 5- 83- ESPEGTACULOS ABC, póg. 69 Crítica de teatro Crítica de cine El barón discreta revisión moratinesca Tiempo para morir de Ted Posí José María Pou, Guillermo Marín, Asunción Balaguer y Amparo Baró Titulo: El barón Autor: Leandro Fernández Moratín. Prólogo: Domingo Miras. Dirección: José María Morera. Escenografía: Gustavo Torner. Figurines: Elisa Ruiz. Música: Pedro Luis Domingo. Intérpretes: Guillermo Marín, Ana María Barbany, Amparo Baró, Asunción Balaguer, Félix Navarro, Joaquín Kremel, José María Pou, Juan Calot, J o s é A n d r é s A l v a r e z Espectáculo ALCAVA. Teatro Bellas Artes. El grupo ALCAVA fia conseguido mantener una compañía básicamente estable desde que inició su actividad con El sombrero de copa de Vital Aza, al iniciar ésta temporada que podría quedar encerrada entre chisteras: la una, de don Vital, y las tres, de don Miguel. Don Miguel Mihura, muy señor mío. De Ibsen pasa ahora a Fernández de Moratín, un neoclásico de alma romántica. Su comedia El barón data de 1803. Es posterior a La comedia nueva y precede a Ei sí de las niñas Domingo Miras, en un prólogo hábilmente escenificado, sitúa una representación idealista, sin público real ante espectadores, realizada por grandes actores de la época como Máiquez, Rita Luna, Joaquina Briones, Antonio Pinto, que habían sido reales intérpretes de dos comedias en litigio de originalidad: El barón y La lugareña orgullosa firmada por un militar que la habría plagiado del original rnoratinesco, reunidos después de haber asistido al entierro de otra gran cómica, La Tirana El prólogo está correctamente documentado y es un buen pretexto para alcanzar la longitud normal de una sesión teatral de nuestro tiempo, a la par que una motivación que acerque la época al espectador. La comedia en sí es una pieza ligera, levemente satírica contra la vanidad y la hipocresía, tema muy insistido por el autor. El toque gracioso, el verso fácil, la descripción superficial, convencional pero atractiva de los personajes, están en esta pieza en grado menor que en las consideradas como grandes de Moratín. Está también el respeto teórico a las tres unidades clásicas, pero eso no impide que los acentos más tradicionales del teatro barroco suenen en el cómico conflicto originado por una madre abusiva, una más de las del teatro, calderoniano o lopesco, dispuesta a casar por vanidad y conveniencia- -equivocada en este caso- -a su hija, enamorada de galán de su clase, con un supuesto barón emparentado, según se dice, con las que ahora llamamos más altas instancias del Poder. José María Morera ha puesto al servicio de esta pieza menor, en la que nada puede sorprender a un espectador de hoy, alegría, buen humor y sentido de la farsai Probablemente sé ha excedido en el figurín del protagonista, que no es un general o un mariscal de campó, sino un supuesto título de nobleza absolutamente civil. De este exceso figurativo se desprende el tono excesivo de la interpretación que al personaje da José María Pou, quien, no obstante, está muy gracioso y eficaz. Hay que destacar la segura y precisa comicidad de Amparo Baró en una criadita al uso, y el bien hacer de Asunción Balaguer en la madre ilusa y abusiva. Aña Barbany es buena actriz y sirve de modo convincente el tipo de la indefensa enamorada. Félix Navarro es un actor que ha madurado despaciosamente y que ahora da con seguridad su personaje. Calot, Kremel en el gracioso y Alvarez completan sobriamente el reparto. La figura del prólogo es Guillermo Marín, siempre con autoridad al decir el verso y conmovedora estampa de su larga fidelidad al teatro. Él barón supone sencillamente un punto de actualización de teatro nuestro, demasiado olvidado, pero sin mayores ambiciones. Cumple, divierte en su inocencia. Escenografía y figurines están cuidados. Vale. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Robert Mitchum y Jaclyn Smith Producción: Avco Embassy. Director: Ted Pos! Guión: Joana André. Fotografía: Anthony Richards. Color. Principales intérpretes: Robert Mitchum, Jaclyn Smith, Mike Connors, James Franciscus. Duración: Noventa y tres minutos. Salas de estreno: Rex, Carlton, Minicine 1. Intento de retorno a las constantes del cine negro clásico, parcialmente frustrado por un exceso de efectismo. Arrabal, doble estreno en Madrid Esta noche se estrena en el teatro María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional, la obra de Fernando Arrabal El rey de Sodoma dirigida por Miguel Ñarros e interpretada por José Luis Pellicena y Yolanda Farr. Esté estreno, previsto para principios del presente mes, debió retrasarse debido a una lesión de tobillo de la actriz Yolanda Farr, producida durante uno de los ensayos de dicha obra. Por su parte, mañana, jueves, el teatro Martín presentará otra controvertida obra de Arrabal, El Arquitecto y el Emperador de Asiria interpretada por Miguel Ponce y Federico Castillo, con dirección del primero. Ambos actores pertenecen al grupo Carteci (Centro de Arte Teatral y Cinematográfico de la Costa del Sol) que patrocina el Ayuntamiento de Mijas. El Arquitecto y el Emperador de Asiriá se presentó, con gran éxito, en el pasado Festival Internacional de Teatro de Caracas. La RAÍ, en TVE Madrid Las emisiones de televisión de ambas Cadenas sufrieron anoche una interrupción a las diez y veinticinco que afectó a todo el territorio nacional, a causa, según los servicios técnicos de TVE, de un fallo en el suministro de fluido eléctrico, si bien al público no se le dieron explicaciones. La Primera Cadena volvió a emitir con normalidad a las veintidós cuarenta y cinco. Durante la interrupción, los telespectadores pudieron advertir cómo se coló en la emisión imágenes de un informativo de noche de la Radiotelevisión Italiana (RAf) Ha cargado la mano la guionista Joana André en los golpes de efecto e incluso en la caracterización de personajes de Tiempo para morir Así, en el segundo de los apartados, el marido, con cuyo asesinato se abren las puertas a la intriga, es prepotente, adúltero, alcohólico, nazi, incumplidor del débito conyugal y despótico con la servidumbre, entre otras cosas. Y, en el primero, se utilizan trucos más propios del cine de terror al nuevo uso que del cine negro clásico, en el que, a medida que avanza la acción, parece haber querido inspirarse el filme de Ted Post. Y son lástima estos excesos, porque, al margen de los mismos, el esquema argumental está bien trazado, la atención del espectador se mantiene hasta el final y no se utilizan demasiadas trampas para ocultar al verdadero culpable culpable al que, de otra parte se descarga parcialmente de su culpa en virtud de la ampliación deldicho de que quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón sustituyendo el término ladrón por el de asesino y el verbo robar por el de matar Está la película, en efecto, dentro de las limitaciones que impone su clara adscripción a la serie B bien construida, realizada sin brillantez, pero con astucia, es interpretada con corrección por un reparto formado en su mayoría por interpretes procedentes de la televisión, encabezados por ese veterano ilustre, siempre igual a sí mismo y siempre capaz de traspasar la pantalla que es Robert Mitchum. No es, en definitiva, Tiempo para morir una gran película, ni pretendió nunca serlo, pero sí es un pequeño filme de entretenimiento que se ve con simpatía e interés, a condición de no pedirle más que lo que puede dar. COMPRAMOS SELLOS, lotes colecciones, stocks y correspondencia antigua CLUB FILATÉLICO Almagro. 1 J Teléfono 441 88 22