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MARTES 24- 5- 83 fines (por ejemplo, se ha hecho campaña abortista en una región de América del Sur de 144.000 kilómetros cuadrados de extensión y 25.000 habitantes, es decir, despoblada) Pero lo que quiero mostrar es que esos fines no son el aborto. Lo correcto es decir: para esto (para conseguir esto o lo otro) se debe matar a tales personas. Esto es lo que se propone, lo que en tantos casos se hace en muchos países en la época en que vivimos. Esta es la significación antropológica de esa palabra tan s traída y llevada, que se escribe más veces en un solo día que en cualquier otra época en un año. Y una prueba más de cómo se plantea el tema del aborto, eliminando arbitrariamente la condición personal del hombre, el carácter de quién en que consiste, en que en mochas legislaciones sobre este asunto- -sin ir más lejos, en la que se propone actualmente en España- -se prescinde enteramente del padre. Se atribuye la decisión exclusiva a la madre (la palabra no parece enteramente propia, seria más adecuado hablar de la hembra embarazada) sin que el padre tenga nada que decir. Esto es, que aun en el caso de que el padre sea perfecamente. conocido y legítimo; por ejemplo si se trata de una mujer casada, es ella y sólo elta la que decide, y si su decisión es abortar, el padre no puede hacer nada para que no maten a su hijo. Esto, por supuesto, no se dice así; se tiende a no decirlo, a pasarlo por alto, para que no se advierta lo que ellos significa. En una época en que se habla tanto de la mujer objeto -no sé si alguna vez ha sido vivida así; sospecho que siempre se la ha visto como sujeto (o sujeta se ha abierto camino en la mente de innumerables gentes la interpretación del niño- objeto, del niño- tumor, que se puede extirpar como un crecimiento enojoso. Se trata de obliterar literalmente el carácter personal de lo humano. Para ello se habla del derecho a disponer del propio cuerpo Pero, aparte de que el niño no es el cuerpo de la madre, sino que es alguien corporal implantado en la realidad corporal de su madre, es que ese supuesto derecho no existe. A nadie se le permite la mutilación: si yo quiero cortarme una mano de un hachazo, los demás, y a última hora el poder público, me lo impiden; no digamos nada si se la quiero cortar a otro, aunque sea con su consentimiento. Y si me quiero tirar por una ventana ó desde una cornisa, acuden la policía y los bomberos, y por la fuerza me impiden realizar ese acto, del cual se me pedirán cuentas. El núcleo de la cuestión es la negación del carácter personal del hombre. Por eso se olvida la paternidad; por eso se reduce la materniad al estado de soportar un crecimiento intruso, que se puede eliminar. Se descarta todo posible uso del quién, de los pronombres tú y yo. tan pronto como aparecen, toda la construcción elevada para justificar el aborto se desploma como una monstruosidad. ¿No se tratará acaso de esto, precisamente? ¿No estará en curso un proceso de despersonalización, es decir, de deshominización del hombre y de la mujer, las dos formas irreductibles, mutuamente necesarias, en que se realiza la vida humana? Si las relaciones de maternidad y paternidad quedan abolidas, si la relación entre los padres queda reducida a una mera función biológica sin perduración más allá del acto de generación, sin ninguna significación personal entre las tres personas implicadas, ¿qué queda de humano en todo ello? Y si esto se impone y se generaliza, si a fines del siglo XX la humanidad vive de acuerdo con estos principios, ¿no se habrá comprometido, quién sabe hasta cuándo, esa misma condición humana? Por esto me parece que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en este siglo que se va acercando a su final. TRIBUNA ABIERTA -ABC, pág. 43 EL ABORTO TERAPÉUTICO Por Salvador HERNÁNDEZ CONESA La ciencia médica de siempre ha considerado como vida humana la vida que se inicia a partir de la concepción, con arreglo a los datos científicos de la época. De ahí que las corporaciones de médicos se hayan opuesto a cualquier medida abortiva. Desde el juramento hopocrático y la famosa oración de Maimónides hasta las recientes reglas de moralidad médica contenidas en la Declaración de Ginebra (1948) Código de Londres (1949) Declaración de Oslo (1970) y de Tokio (1975) etcétera, el criterio no puede ser más unánime. También el Código de Deontología Médica de España (1979) se sitúa en la misma Ifnea y es igualmente tajante: El médico está obligado a respetar la vida humana en su gestación. La Iglesia católica, por su parte, con su decidida actitud en defensa de la vida más allá: no sólo condena el aborto y sus diferentes modalidades con la pena de excomunión, sino que prohibe el uso de cualquier artilugio o medicamento utilizado con fines anticonceptivos, tanto si tiene efecto abortivo como si no. Finalmente, la legislación civil y penal ha venido considerando hasta ahora el aborto contó un delito tipificado. Pero el bloque compacto que en. torno al aborto componen las ciencias biológicas, morales y jurídicas acaba de romperse con la reciente decisión del Consejo de Ministros, al introducir un nuevo ordenamiento jurídico para despenalizar el aborto. Si el Gobierno socialista se ha mostrado transparente en su decisión de afrontar los previsibles obstáculos, no puede decirse que haya sido diáfano en su estrategia. Porque al amparo de una continua distorsión semántica ha querido enmascarar como beneficioso y necesario Jo que es simple aberración. Y así, para el aborto por malformación del feto invoca la eugenesia; para el aborto en caso de violación, la ética, y si la muerte del feto es en razón de la salud materna lo llama terapéutico. Ante la falta de mejores argumentos para borrar la prohibición del aborto se recurrió a la demagogia. Ernesto Lluch, actual ministro de Sanidad y malogrado presidente del Barga, presentó la conmovedora y lacrimógena cifra de los trescientos mil abortos anuales clandestinos, a la que habría de enfrentarse con una nueva legislación para que no se hagan, sin las mínimas condiciones sanitarias. Sin embargo, por su condición de economista, el señor Lluch debería saber que en España hay seiscientos mil nacimientos anuales. Quiere decir que, de ser cierta la cifra de abortos clandestinos, por cada dos nacimientos reales habría un aborto clandestino. Sólo un idiota, con perdón, puede creer, tal disparate. Emplazo desde aquí al ministro, con todos los respetos, para que diga si miente él o yo. Frente a la manipulación del lenguaje socialista es preciso decir que el aborto que se propone no resuelve ninguno de los tres supuestos que ofrece, por la sencilla razón de que nada tiene que ver con ellos. ¿Cuántas veces habrá que repetir que despenalizar el aborto para los casos de violación no tiene sentido, ya que médico- legalmente sólo es posible demostrar el embarazo por violación en el uno por cuatro mil de los casos? Y la despenalización del aborto por razones terapéuticas o eugenésicas carece igualmente de sentido, a la vez que lleva implícita la burla hacia los médicos. Se ha dicho hasta con hartura que ya no hay ninguna enfermedad o tratamiento que no pueda llevarse adelante a pesar del embarazo. Por eso, el reclamo de terapéutico para estos abortos es la expresión de la más ruda incompetencia profesional por desconocimiento de los avances de la ciencia médica. No menos especiosa es la razón del aborto para evitar las posibles malformaciones fetales, ya que por cada uno de los casos en los que podría haber malformaciones tendrían que sacrificarse otros cien niños sanos según los cálculos recientes. Juzgue el lector si no es sarcasmo mezclar a los médicos en esta matanza masiva. De cualquier modo, a los médicos nos sabe a charlotada la recalcitrante postura del titular de Sanidad al insistir en que el aborto se hará con seriedad y rigor médico, ya que para él sólo existen las razones terapéuticas y nada más que ellas como ha dicho últimamente. La profesión médica, pues, debe quedar al margen del descabellado planteamiento socialista, Si el ministro de Sanidad desea introducir el abortó, cree una nueva profesión, adiestre a su leva en el arte de matar, bien lejos de nuestras Facultades de Medicina, y remunérela bien con el dinero de todos. Mientras tanto, mejor que acuda al lavado vaginal que, como infalible remedio de comadre, pre coniza el llamado Defensor del Pueblo Abortista. USER LO MEJOR DE LA FERIA DE SAN ISIDRO 7.30: AVANCE DE LA CORRIDA DEL DÍA. 15,00: EL APARTADO Y LOS PROTAGONISTAS DE LA JORNADA TAURINA. 19,00: TOBO Á TORO. 24,00: TODO SOBRE EL FESTEJO DEL OÍA. Con el e q u i p o t a u r i n o d e la Cadena SER, d i r i g i d o p o r M A N O L O MOLES la radio informa