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23- abrii- 1983 Ensayo- Novela policiaca- El holocausto del hambre Ezequiel Ander- Egg Ediciones Marsiega, 110 págs El dramático problema del hambre en el mundo- -ciertamente el más grave de los holocaustos de la Historia- -se resume en este breve volumen con amplitud de datos y claridad de enfoque. El autor, partiendo de los estudios de la UNESCO y de la FAO, analiza toda la amplitud de esta llaga, sus causas y sus posibles remedios. Estudia ei problema del control mundial de alimentos y las alternativas de respuesta ética y técnica que ofrece. Lo hace sin baratas demagogias, sin hacer melodrama en una cuestión que ya es dé por sí suficientemente dramática. Elaborado con un Sentido muy pedagógico, muy abundante en cuadros estadísticos y gráficos ilustrativos, será útilísimo para la formación de los adolescentes en este tremendo problema. Lleva un prólogo del premio Nobel Pérez Esquive! M. D. El asesino dentro de mí Jim Thompson Editorial Brugüera. Barcelona, 1983. 79 páginas Esta novela, publicada en 1957, ve la luz en España en 1975, en El Círculo Negro, de Los Libros de la Frontera. Por entonces, Jim Thompson- -cuyo nombre, completo es James Myers Thompson- -era un ilustre desconocido en Europa, salvo para algunos especialistas, t n realidad, aunque había obtenido un relativo éxito en su país de origen, al Viejo Conti- nente no llega hasta que Géorges Dunamel, responsable de la Serie Negra de Gallimard, selecciona una de sus obras- 1.250 almas para el número 1.000 de su co- Jim Thompson lección. A partir de entonces se le hace un hueco en la literatura negra y las ediciones de sus libros se suceden. En esta primera novela, traducida al francés, y que le abre, como: he dicho, las puertas de Europa, Jim Thompson emplea un lenguaje tabernario, por no decir dé burdel, al cual se une una inconmensurable violencia física. Pero, a mi juicio, donde alcanza la cúspide de lo irracionales en La sangre de los kíhgs Aquí la apoteosis de las tinieblas se nos ofrece en toda su desazonante crudeza. En El asesino dentro de mí se recogen no pocas de las atrocidades por las que Jim Thompson sentía tan decidjda predilección. Recientemente he hablado de Raymond Chandler en éstas mismas páginas con motivo dé la reedición de su primera novela: El Sueño eterno Pues bien, aunque las comparaciones resulten siempre odiosas, no puedo por menos déi recordar la limpieza Gon que Chandler. esferibía. Enemigo acérrimo de la truculencia HéQó a decir de uno de sus colegas contemporáneos- -James M- Cain- -que cuanto éste locaba olía á macho cabrta Y yo me pregunto, ¿qué habría dicho de haber llegado á conocer la producción de Jim Thompson? Claro pe este autor tiene un cierto atenuante. Awtor maldito por antonomasia, había sido vapuleado a placer por la vida y quizá se sintió impelido por ello a un teísmo integral y buscado a proposito. Nacido en una reserva india kiowa- comanche de Caddo, en Oklahoma, desempeñó en su infancia y juventud los más duros y variados oficios: camionero, mozo de hotel, guardia jurado, guionista de cine, periodista y escritor comprometido. De ahí que no pasase inadvertido para la Comisión de Actividades Antiamericanas, que le incluyó en sus listas de sospechosos de colaboración con el comunismo internacional en una época en que Estados Unidos. y Rusia estaban enfrascados de lleno en la guerra fría. Esto acaso acrecentó su inquina hacia una sociedad que no le había aceptado del todo y hacia una autoridad que se mostraba inflexible con ciertas supuestas- -o reales- -formas de entender la acción política. Esto a úri Jado, es de justicia reconocer el talento narrativo de Jim Thompson. Aunque, vistas en corfuntb, las novelas que conozco y he nombrado tienen ciertas similitudes temáticas, especialmente en el caso de 1.250 almas y Él asesino dentro de mí lo cierto es que ninguna de? llas carece del interés específico característico de este género de libros. Aligerado de la violencia verbal y física, queda ante nosotros un hiló argumenta! no del todo rechazable, aunque se trate de tramas escasamente policiales eri el estricto sentido del término. En todo casó, son obras de crímenes en que interviene la investigación, pero sin que estos crímenes y ésta investigación revistan él más mínimo misterio, ya que sabemos desde el primer instante quiénes son los asesinos y vamos conociendo paulatinamente las razones profundas, arcanas a veces, que impulsan al culpable! Ciñéndonos a El asesino dentro de mí que es lo que en puridad importa ahora, el protagonista es un tipo psíquicamente anormal, un psicópata que sé erige en vengador de oscuros agravios de que fuera víctima en su infancia. Lou Ford, que por otra parte es agente de la Ley- -como ocurre en 1.250 almas siente una invencible aversión hacia el género femenino debido a que, siendo niño, la esposa de su padre trató de iniciarle en ciertos juegos amorosos. Desde entonces, para su mente enferma, todas las mujeres son indignas, especialmente las que se acercan a él y le demuestran deseos de tipo erótico. Lou Ford piensa que todas las féminas son un pozo de lujuria en ef que merecen ser ahogadas. Tras la máscara de persona de carácter dócil y bondadoso, dé hombre tranquilo, amistoso, agradable, simpático y hasta un poco estúpido, se oculta un criminal frío y despiadado. Se cree un dios- vengador y justiciero, a quien el mundo- -y sobre todo las personas decentes- -debieran estarle agradecido. Trata dé raer el mal de la faz de la Tierra y en ningún momento siente la menor sombra dé remordimiento o piedad. Poseído de un orgullo satánico por su obra regeneradora de la Humanidad, consuma su último acto sangriento en presencia de quienes, ya descubierto, se disponen a detenerle, y la yícr tima es nada menos que su propia prometida, aquella joven que le ha ofrecido su amor y comprensión hasta más allá de las conveniencias sociales. Por esa razón ella es una de tantas y merece morir. Tampoco se libran de su venganza cuantos, de cerca o de lejos, amenazan su seguridad personal. Aunque luego, en su futuro íntimo, lo lamente, si es que un locó puede lamentar las consecuencias de su locura. Esto, así explicado, parece resultar incluso edificante. Pero no nos engañemos. Dentro de las coordenadas a las que el género negro nos tiene habituados- -Chester Himes, Mickey Spillane, Hadley Chasse- Thompson es uno de los escritores más duros y despiadados de todos. Pocos relatan con tal delectación los crímenes y aberraciones de sus criaturas de ficción. En otra ocasión, tras hacer resaltar la inhumanidad de los personajes de Thompson, me preguntaba yo qué se proponía este autor al crear sujetos para quienes delinquir resultaba un placer. La respuesta que me di entonces sigue siendo válida hoy. Jim Thompson actúa como lo hace no por una íntima y ferviente convicción estética, sino por un claro prurito de escandalizar- a sus lectores. Antonino GONZÁLEZ MORALES Una temporada en el Infierno Arthur Rimbaud Ediciones Hiperion. 166 págs. Esta es- -si no estamos mal informados- -la octava versión que se publica en castellano de esta obra fundamental de Rimbaud y nos parece, con mucho, la mejor, al cuidado de Ramón Buenaventura nos ofrece Hiperion casi una recreación de este bellísimo, difícil y casi intraducibie libro- poema. Por fortuna, al lector no se le deja solo ante esté laberinto: el traductor se ha tomado, la molestia de Ofrecer abundantes notas a la traducción (comparándola con las versiones anteriores) que abren muchas puertas en la oscuridad del poema original. La edición es, además, bilingüe y muy cuidada en lo gráfico. Aparte de ello, el poema se acompaña de una serié de aguafuertes de José Hernández: no podía encontrarse en la España de hoy ilustrador más apropiado para Rimbaud. Una buena aportación dé Hiperion a nuestra poesía. L. R. ¿Qué hacer con los chicos? Alberto Revuelta Lucerga Ediciones Marsiega. 179 págs. Este no es él clásico libro de reflexiones genéricas sobre la juventud: es un libro de acción, de pedagogía activa para trabajar con muchachos, especialmente en. los medios populares, pero sin un sentido baratamente clasista. Es un libro para ayudar a los jóvenes a reflexionar; a ver con racionalidad la realidad para poder asumirla y transformarla. El autor- -dé origen jocista, fue vicepresidente nacional de la JÓC -aporta el estilo y lenguaje propios de esta organización, abierta al futuro, pero de radical fondo cristiano. Libro para maestros, sacerdotes que trabajan con jóvenes o cualquier tipo de personas preocupadas por ellos. No se trata de un plan de formación de una ideología concreta, sino, una simple oferta, unas pistas, un plan de trabajo para la reflexión personal de los muchachos. La opción de fondo parte de la ética evangélica, pero sin doctrinarismos. L. R.