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23- abril- 1983 ÁB ÉV Poesía- -Ensayo- Recado de El Escorial Ramón de Garciasol Kafka. Una biografía Ronald Hayman Diputación deMadrid, 1982 El poeta de testimonio, el autor de una de las muestras más graves de la poesía filosófica y moral de las últimas décadas, se conmuevey nos conmueve en este libro con la Naturaleza pura. Apeló a tiempo, en precedente volumen, y ahora apela al paisaje. Si al tiempo como juez acudió en busca de sentencia de ló justo, del paisaje reclama el fallo verdadero de lo vivo. Recurso, pues, ante lo permanente de un entorno impasible a pleitos de humana contingencia. Conviene aclarar que Editorial A- rgos Vergara. Barcelona. 1983 Descifrar a Kafka, iluminar los recovecos y revueltas de su laberinto, constituyó una especie de ejercicio intelectual inesquivable a partir del descubrimiento postumo del extraño y extraordinario escritor- -pragués. Hubiese po; dido pasar, como casi todo el mundo, por un ilustre desconocido sjn la eficaz desobediencia de su amigo Max Brod, que decidió publicar los manuscritos de su compañero de ghetto y juventud, saltando por ehcima de la indicación de hacerlos desaparecer tras de su muerte. Brod era un escritor Klaus Wagenbach fue uno de los primeros en comprender no solamente la extensión de esa realidad, sino en lanzarse a la tarea de su consecuente estudio y comprobación. Descubrí su ensayo de biografía hace unos veinticinco años, al ser editado en francés con el título de. una célebre colección: Kafka par lui- meme Wagenbach acertaba, por un método experimentado con una gran variedad de escritores, con la vía cierta para una investigación eficaz del riguroso entramado de vida y obra que sustentaba el firme e incitante espíritu creador kafkiano. Kafka ya había sido para entonces colocado bajo todos los fuegos y microscopios. Enumerar los escritores, de más o tnenos campanillas, que echaron y siguen echando su cuarto a espadas tornana este comentario en deshuesada ristra de nombres ilustres. Pero el ahorro de las letanías farragosas no debe representar un beneplácito para los olvidos. Recordar Ios- ensayos de Marthe Robert- -tan directamente marcados por el magisterio de Fréud -es un reconocimiento de jlistic ¡a; no sólo por la agudeza de sus interpretaciones, sino por los senderos despejados a la exploración kafkiana. Ronald Hayman ha buscado aprovechar casi todo. Su biografía es un libro abrumador. Siguiendo la técnica esbozada por Wagenbach intenta llegar hasta las mismas confrontaciones y correspondencias entre la vida y la obra de su biografiado. Hay que reconocer que Franz Kafka sé presta a ello excepcionalmente. Un caso parecido, aunque diferente en las intenciones, al de Marcél Proust. Razón por la cual el libro de George Painter sobre el autor de A la busca del tiempo perdido se nos ofrece como la conquista magistral de ese método. A propósito de dos relatos breves, Hayman descubre la clave de su estilo de trabajo al explicar que ellos revelan más claramente la fragilidad de la barrera entre la ficción y el autoanálisis, o entre escribir y las investigaciones autobiográficas advertibles en Kafka. La aventura existencial de Kafka es de una concentrada angustia. Los episodios de su vivir carecen de relieves especiales, salvo los consecuentes de la tisis que lo llevó a la muerte y del acorralamiento crítico en que se tuyo que mover al sentirse crucificado en una anhelante y dolorosa encrucijada social y espiritual. Tres culturas libraron en él su batalla. Nacido en una familia judía asentada en el desenvolvimiento problemático del ghetto y viendo crecer alrededor los hervores nacionalistas por la patria chica, su idioma literario y de educación será el alemán. La lengua de ¡os dominadores. Un soplo de indecisión y sometimiento sacude sus aspiraciones y rebeldías. Escribe- -como subraya Claude Mauriac- -para obtener una posible liberación. Él papel, como alfombra mágica; la pluma, como varita prodigiosa; Su entretejido existir y escribir semeja una patética y ejemplar bajada a los infiernos. Hayman ha procurado concretar la crónica de ese descenso, de esa degradación, en busca del establecimiento de una imagen y ceremonia purificadoras, Hayman persigue la clarificación del dolorido proceso de las angustias kafkianas. Es posible que en el origen de su estremecedora empresa se agitara el anhelo de responder a la confidencia que Einstein hiciera a momas Mann: Nunca he podido leerlo- -a Kafcfa- el espíritu humano no es suficientemente complicado para comprenderlo. osó Marta ALFARO Ramón de Garciasol p r e n d e r al bueírfec Ronald Hayman tor de la obra garciaso- cepciónáles, pero cuya sensibilidad- acertó a comprender la genialilar, porque, bien visto, no es tal cambio. Se infiere de lo dicho que este Recado de dad de Kafka. No se limitó á promover la ediEl Escorial no lo dicta el monumento en sí: ción de sus grandes obras- El proceso El castillo y América aparecidas en Berni su mole geométrica ni su mole histórica; ni lín y Munich, en 1925, 1926 y 1927, respectisu diseñó arquitectónico ni su diseño político. El protagonista es la Naturaleza que, ajena al vamente- sino que compuso también su primera biografía: Un punto de arranque, con tráfago humano, cumple imperturbable sus documentación directa y vivida, para já invesciclos florales, climáticos, luminosos. El tigación kafkiana. No se trata de un libro perpoeta aspira á transmitir el recado tácito en el paisaje, con verdad, color y música. Es con- fecto y cohcluyente. En él valen, sobre todo, fesión previa y es bella consecución poética el fervor y la cercanía. Para cuando Brod concluye su estudio biosubsiguiente. Claro qué tampoco cae el poeta gráfico -1937- Franz Kafka se ha transforen la ingenuidad de olvidar que la pisada humado en unmito. Y el kafkismo ha iniciado mana deja impronta y que donde el paisaje levanta sus alas de emoción es én la con- su marcha múltiple y tle legendaria andadura. Los primeros en buscarle su órbita- -todo ciencia del ser humano y en su sensibilidad. hay que decirlo- -fueron los surrealistas. Los De aquí que este libró sea de lírica pura, pero no evasiva, y esté más cerca de Virgilio que quedaba a la medida, a la de sus sueños, de Garcilaso, aunque no le falte dolorido sen- instituyéndose a la vez en un aval consagrado y movedizo. André Bretón dijo en Mitir. notauro Kafka hace cruzar a ráfagas la Al; río que canté se lo ha bebido el sol de julio que moreneó el trigo comienza el pregunta capital de todos los tiempos: ¿adonde vamos? ¿a quién estamos. sometilibro, con cierto sabor existencia! El río de la vida no es ya que corra, como en Manrique o dos? ¿cuál es la ley? en los primitivos poetas chinos, hacia el mar, Después de Max Brod -quien nos conque es- el morir, sino que se ya consumiendo fiesa que con su libro no debe darse por terpoco a poco por el sol de julio, que es el minada la tentativa de ijenetrar eficazmente tiempo. Mas tampoco resultó tan estéril ese en las Intenciones de Kafka la literatura sol, que si se bebió el caudal, granó la coser kafkista y los glosadores kafkianos van a brocha: la obra del poeta, probadora de ello. tar como los hongos detrás de la lluvia. Casi Tiempo, puest para cantar tanta belleza. Ojos todos los escritores 5 ilustres y significativos y tiempo pide, angustiosamente, el poeta acudieron a la cita. Semejó una carrera para, para nombrar los senderos de la tarde, los más allá de la admiración, no aparecer descauces de la hermosura natural que le cauticolocado ante los requerimientos de la hora. van. Porqué la medida del hombre son los El fenómeno del crecimiento del kafkismo ojos. Por esp, en buena parte, este libro está desbordó los ámbitos exclusivamente intelechecho con la luz, manipuladora de todo prodituales, llegando a acuñar un popularizado adgio. No obstante, son los cinco sentidos los jetivo, de vastas e indeterminadas fronteras. que safen a recoger los pequeños y emocio ¡Nunca hubiera imaginado el inquieto autor nados mensajes, los recados de un mundo de La metamorfosis -una de sus narracionatural que es anterior al hombre y que va a nes más personales, tempranamente vertida sobrevivirle. Garciasol los recibe cuasi sacralal castellano por Revista de Occidente -mente, porque así son también sus manifesque la gloría le llegaría con tal extensión y taciones, según le oírnos decir: Yo sé qué rapidez! v lleva con unción la rosa. Esa unción de la Pero por muchague fuere la irradiación del rosa es la misma que el poeta hace suya y mito forjado con el material vivo de sus obras, efunde en sus versos. Versos orquestados en Kafka había sido üfr hombre, un sujeto exisnobles endecasílabos, a lo largo de ciento se- tente, funcionario- en la organización de los tenta y seis poemas en estrofas de catorce, seguros para accidentes de trabajo del impeaunque eludiendo el rigor del soneto para ins- rio austro- húngaro; amante frustrado, vegetataurar el empleo de una asonancia mono- riano, enfermo de tuberculosis, escritor oscorde en cada pieza. Apretado lenguaje de curo hasta después de su muerte, etc: Si la exactitud idiomática, donde la vida natural en- operación mitificádora de los militantes del cuentra sus términos precisos. kafkismo había deyprado al Franz Kafka de carne y hueso (nacido én Praga el 3 te julio Se renuevan y suceden los ciclos en sus de 1883 y muert 01 eT él sanatorio de Kierling, soportes telúricos, pero muda y aun se de- Klosterneuburg, el 3 de junio dé t 924) no por muda el tiempo del nombre. El poeta da fe de elfo cada uno de sus actos había dejado de tan inapelable realidad, en uno de sus más tener una incidencia incisiva y excitante en bellos libros. Leopoldo DE LUIS cada una de sus páginas.