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IV ABC SÁBADO CULTURAL 23- abril- 1983 Política La gran esperanza Rafael García Serrano Editorial Planeta. 280 páginas La condensación de toda una vida marcada por el ideario falangista, y las consecuentes actitudes ante todo y contra todo que se derivan de la permanente y monolítica ideologización, componen el fondo de esta gran esperanza por la cual Rafael García Serrano ha obtenido el premio Espejo de España 1983. Sobre la base temporal de su propia peripecia humana en el juvenil período que fue desde el 29 de octubre de 1936 al día 1 del mismo mes en el año 1939, García Serrano Rafael García no desdeña la pirueta Serrano para incluir, al hilo del relato, breves comentarios sobre aspectos concretos de situaciones vividas en épocas posteriores. Hasta llegar, a veces, a momento actual. más desgarrada que otras obras anteriores. Parece como si con su regreso a una determinada época juvenil García Serrano quisiera recuperar, junto- a la ilusión de los años mozos y el cariñoso apelativo de Silbido por la perdida delgadez, la propia esperanza en un imposible volver a empezar. Ya no queda nada de aquel joven viejo lobo falangista que en sus guardias nocturnas en Somosierra se lo pasaba teta imaginando la República Nacionalsindicalista que íbamos a organizar en Madrid, que era cosa de días Nada, excepto el recuerdo, en un hombre leal a una idea, desencantado por lo visto y vivido tan escasamente acorde con sus planteamientos. De ahí que vuelva. Que desde sus sesenta y seis años intente el salto atrás para rememorar los dieciocho y el fervor juvenil que contuvieron, la Pamplona del bar Torino- -que Hemíñgway llamó Milano, creo, no sé si por despiste o por enmascaramiento la estúpida herida en el pie que lo alejó del frente en contra de su efervescencia bélica de adolescente, los amigos de aquella hora, la sorpresa de aquella ordenada subdirección de Arriba España desde la que vivió la proclamación de Franco como Generalísimo y jefe del Gobierno del Estado y con ella el principio, aunque no lo advirtiera entonces, de su particularísima decepción. Alguien había cruzado el Rubicón delante de nuestras narices y ninguno nos dimos cuenta es la frase con la que cierra la obra. Pero la intención de García Serrano a la hora de meterse en el túnel del tiempo de sus propias vivencias excede del proyecto individual. Aunque voluntariamente haya buscado en el remember gerovjtal para su espíritu, el escritor que es ha sabido trascender de la anécdota personal para presentar al lector un testimonio polémico, un tanto deshilvanado, comparativo y melancólico de lo que fue una generación qué indudablemente ha hecho historia, vista desde uno de los dos lados de la contienda fratricida. Un bando y unos hombres que si bien fueron vencedores en lo militar, García Serrano no admite que también lo fueran en lo político. Habilísimo narrador, prosista rico en todos los recursos de un idioma inagotable, García Serrano sabe llevar embebido al lector por entre las situaciones, los momentos, las anécdotas, los agradecimientos o los reproches. Poco importa que trate de gentes perdidas en el olvido o simplemente desconocidas para quienes no convivieron con ellas. El vigor de la narración, a veces desvergonzada, a veces bronca, castiza siempre con ribetes de polémica y melancolía, es suficiente para acaparar el interés de quienes gocen con el placer estético de la buena literatura, sea cual sea su género. La guerra y García Serrano. Un tema y un autor permanentemente entrelazados. Ahora, en clave de nostalgia. Ángel- Antonio GONZÁLEZ Élites políticas en España (1938- 1957) Miguel Jerez Mir Centró Investigaciones Sociológicas. 450 págs. VW Tanto en uno como en otro caso incide sobre los episodios desde una perspectiva crítica que apoya en su peculiar utilización del idioma. Valgan como ejemplos, de entre los mil que se pueden extraer, la digresión que realiza en el capitulillo titulado Mi entrada en San Sebastián la alusión a la divertida ley de incompatibilidades a propósito de situar la persona de Fernando Ors como combatiente desdiciendo así un comentario erróneo de Ángel Mana Pascual; el varapalo al cambio de Gobierno de 1957 por la presencia que introducía de los tecnócratas religiosos o la opinión que vierte sobre la democracia de la pestilente UCD y de sus herederos marxistas Profundizar en los entresijos del Poder durante el régimen franquista es hoy objeto de estudios cada vez más profesionalizados, más científicos. La tesis doctoral de Jerez Mir se inscribe en esa corriente analítica que pretende diseccionar los contenidos políticos, sociológicos o económicos de aquel sistema. Centra su atención en el período comprendido entre el 31 de enero de 1938 y la crisis ministerial de febrero de 1957. Para el historiador o el sociólogo interesado la obra supone una indudable aportación al conocimiento de la estructura del poder político en un régimen no democrático; una historia política que es, fundamentalmente, la de su poder ejecutivo. Abarca Jerez la primera mitad de aquel régimen y presta una particular atención al examen de las funciones legitimadoras y de selección de cuadros jugados por las fuerzas nutrientes de un sistema basado en la adhesión la persona del jefe del Estado. A partir de ahí, el autor considera como centros de extracción de élites para el período estudiado distintos núcleos sociales más o menos institucionalizados, que concurren en la lucha por el poder político y que ven representados sus intereses a través de los hombres procedentes de sus filas. Falange, Ejército y los grupos de influencia u obediencia eclesiástica entran en la categoría con claro predominio sobre otros colectivos. Sin olvidar la tesis del equilibrio de poder que Franco manejó permanentemente, Jerez concluye que, para el período analizado, el cauce más ancho y más profundo hacia posiciones de poder en el seno del Estado fue el Ejército No cabe deducir, sin embargo, que los grupos fueran impermeables entre sí. Al contrario. Hubo entre los tres centros de extracción de élites mencionados evidentes interconexiones ampliamente demostradas con el análisis en profundidad de las biografías de sus integrantes. Y aún se podría extender esa realidad hacia otros centros de extracción de menor importancia cuantitativa y cualitativa en el período de tiempo contemplado. Hechos que permiten a Jerez Mir ampliar la conclusión enunciada más arriba en el sentido de que, aunque el Ejército constituyese el cauce más ancho y más profundo hacia el poder, ello sucedía con independencia de que los que por él navegaran bajo más de un pabellón, cosa que ocurrió con relativa frecuencia Otro de los aspectos clarificadores contenidos en la investigación, por la cual Jerez obtuvo sobresaliente cum laude en el doctorado de Derecho, entra de lleno en el establecimiento de las características generales de los grupos objeto de estudio. Así vemos cómo el origen social mayoritario fue la dase media y media alta con algunas incrustaciones de la nobleza y la gran burguesía; escasa continuidad, excepto en el sector católico, con etapas anteriores al régimen; reducida presencia de profesionales liberales y preponderancia de determinados Cuerpos superiores de la Administración; creación de una hueva clase de políticos profesionales en el seno de una élite cerrada y la existencia de tensiones entre los diversos grupos. A. -A. G. Contra lo que pueda parecer, sin embargo, no es ésta la obra más acida o más reivindicatiya de García Serrano. Como escritor ampliamente conocido, polifacético aunque dominado por la permanente obsesión de la guerra civil, su producción anterior contiene títulos de contenido más radical. No es éste el caso. Rafael García Serrano, por más que conserva pujante su personalísimo estilo literario, intacta su capacidad para la crítica y el cachondeo, para la provocación y la polémica, para el sarcasmo y la ironía, ya no es el escritor del incompleto retablo de la Opera Carrasciás No es que sus convicciones hayan cedido con el paso del tiempo, no; es que el tiempo, hecho lejanía y recuerdo, ha puesto nostalgia donde antes había afán, rabia, grito y ánimo contestatario. Ahora ya estoy viejo y cansado y es mentira eso de que se tiene la edad de! corazón dice al final de la obra cuando habla de Vivos y muertos Y es probablemente ese convencimiento, quizáese cansancio biológico que retuerce los sarmientos de su alma falangista, lo que le impulsa a escribir La gran esperanza desde una perspectiva más desenfadada y a la vez