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ABC, póg. 42 AS enciclopedias tienen algo de demoníaco. Han llegado a convertirse en una de las formas más eficaces y atractivas de la tentación. El encuentro del hombre de hoy con una de estas deslumbrantes enciclopedias, olorosas a rico cuero, desbordantes de grabados y de ilustraciones en colores es, en cierta forma, e! equivalente del encuentro del doctor Fausto con Mefisto. Parecen contener y ofrecer todo el conjunto de lo que el hombre ha llegado a saber, puesto al alcance de la más elemental curiosidad. Todo lo que el hombre ha llegado a saber, que es al mismo tiempo todo el poder del hombre, parece estar en ellas a nuestro alcance y disposición. Llegamos a sentir que todo lo que se puede saber está en ellas para nuestro disfrute y casi sin esfuerzo. Nos dan la sensación de que con ellas hemos adquirido de un golpe toda la sabiduría o, por lo menos, la disponibilidad pasiva de toda ella. Hay un engaño sutii en todo esto. Se llega a sentir que quien adquiere la enciclopedia posee la enciclopedia, que por una especie de acto mágico ha adquirido una especie de derecho privilegiado sobre toda la sabiduría y que por ese mero hecho es, por lo menos en potencia, el hombre que sabe de todo. Libros que pretendieron abarcar todo el saber de un tiempo se compusieron desde muy antiguo. Los tratados de la Edad Media tenían un carácter enciclopédico. Las Sumas de Santo Tomás de Aqutno tenían indudablemente ese carácter pero, sin embargo, eran tratados orgánicos en los que por un sistema cerrado se alcanzaba a exponer todo et conjunto de los conocimientos superiores de la teología y la filosofía de su tiempo. El gran cambio dio con la aparición del Diccionario enciclopédico. Ya no se trataba de una exposición sistemática de un conjunto orgánico y articulado de una o varias disciplinas del saber, sino de todo el saber desmenuzado en partículas, puestas en el orden alfabético de las palabras. Era el juguete del conocimiento llevado a su extremo. Podía uno saltar de una palabra a otra, pasando por sobre las fronteras de las ciencias, sin tropiezo aparente alguno. Pasar en un vuelo libre y caprichoso de la biología, a las matemáticas y a la filosofía. Cada artículo era como una cápsula aislada que nos dejaba en la oscuridad de todo lo que no podía decir. O en el disparadero de las voces con distintas acepciones. Se tropieza uno a iluminación junto a iluminismo, que es como dispararse locamente de un capítulo de la física lleno de sabias y útiles referencias tecnológicas para toparse con una secta religiosa perseguida llena de esplritualismo medieval. Los vecindarios incongruentes proliferan. A la metempsicosis la siguen la meteorología, la abstrusa ciencia lógica del método, la secta protestante metodista, la ciudad de Metz, en Francia, pasando por el metro y todas sus complicadas elucubraciones dimensionales. Así lo impone el sistema alfabético que termina por crear esta acumulación caótica de saberes que no es precisamente el saber. Pero que ofrece la luciferina tentación de sen- TRIBUNA ABIERTA -SÁBADO 23- 4- 83 L LA ENCICLOPEDIA DEL DIABLO 1.000 PERSAS Y ORIENTALES DE OCASIÓN y 5.000 más artesanas y mecánicas nacionales. Moquetas todas desde 1.400 ptas. m. lana. Dibujo, 25 dto. ELECCIÓN: Sierra Filabres, 22. Tel. 252 33 33 PERSAS: Avda. Ciudad Barcelona, 178. Tel. 433 60 62 realiza juegos de palabras que recuerdan a Joyce, tales como: Munkustrap, Quaxo, Coricopat, Growltiger, Por Arturo USLAR PiETRl Mungojerrie y Rumpeltir que con aquella fila de tomos hemos teazer. Y además, sobre todo, otro nombre hecho nuestro, por lo menos potencialmente, que nunca podremos conocer, pero que el todo el conocimiento. gato conoce y no revela y sobre el cual reAntes de la palabra diablo aparece la en- flexiona y se abstrae con mucha. frecuencia. fermedad de la diabetes, tan temida, y luego Con esos breves poemas de juego creativo surge aquel inocente juego olviun compositor inglés, Andrew dado de la belle epoque que Lloyd Webber, y un hombre de es el diábolo. teatro, Cameron Mackintosh, han El recalcitrante Joseph de armado un espectáculo musical Maistre, que convivió con la de extraordinaria aparatosidad y creación de la gran enciclopedia recursos escénicos. No hay profrancesa, la vio siempre con hospiamente escenario. Todo el retilidad y burla. Más tarde llegó a cinto se convierte en un inmenso decir, con su gracia biliosa: Las desván repleto de todos los trasdos invenciones más informes tos imaginables, entre los cuales del espíritu humano: la encicloy a través del público comienzan, pedia y la Constitución franen un momento dado, a circular cesa. los gatos y a cantar y bailar su endiablada música, en una coCierto es que el gran prestigio reografía de saltos, carreras y intelectual y político que obtuvo cabriolas y con la dispendiosa y ¡a gran enciclopedia de Diderot apabullante utilización de todos tuvo siempre un tinte subversivo los trucos escénicos imaginables, y pecaminoso. Fue perseguida y Arturo Usfar Pfetri plataformas que suben y bajan, prohibida en muchas formas, Escritor juegos de luces e inesperados aunque también obtuvo las más inesperadas protecciones. Los bellos volúme- cambios de escena. nes de la sediciosa publicación eran cargas Es un espectáculo para todos los sentidos, de dinamita contra el viejo orden social y a un expresando con una ilimitada curiosidad inhombre lo calificaba moralmente de inmediato fantil. La música, las danzas, los trucos escésu actitud ante la enciclopedia. Ya nadie duda nicos se suceden como complemento de los que entre los antecedentes más seguros de poemas de Eliot. El público y ios gatos termila Revolución francesa está la publicación de nan por situarse dentro del mismo desván aquella extensa y a ratos ingenua obra colec- cósmico. tiva que pretendía lograr hacer al hombre Lo que se ha logrado es transformar a. libre porque en ella estaba toda la verdad de Eliot, poeta oscuro y refinado de La tierra la ciencia. baldía que es acaso e! poema más signifiEse prestigio de arma subversiva no la ha cativo y denso de la búsqueda intelectual de perdido nunca la enciclopedia, con toda la los años 20, en el autor pretendido de una distancia que media entre la famosa obra del extravagante revista musical, que no se pasiglo XVIII y las modernas compilaciones edi- rece a ninguna otra. tonales de tan persuasiva y calmante aparien ¿Qué hubiera dicho Eliot de la transformacia. No pierden el mal eco de haber sido al- ción de su juego poético con los gatos en guna vez peligrosas. este torrente musical y coreográfico que poco Y, desde luego, siguen siendo una de las tiene que ver con lo que él concibió y escribió más poderosas y fáciles formas de la tenta- como teatro? ción. Todas son, en alguna forma, la encicloEl público que llena la sala todos los días, pedia del diablo. en el Winter Garden de Nueva York, no parece interesarse particularmente en la poesía del texto de las canciones, seguramente más T. S. Elíot no fue nunca una figura popular seducido por el juego escénico de los gatos ni un autor para e! gran público. Su poesía danzarines, sus contorsiones y sus saltos. rica en elaborados caldos culturales y en agi- Sería curioso tratar de averiguar qué llega del lidad intelectual ha sido, sobre todo, un placer tema metafísico, del admirador de Dante y de minorías avanzadas. Alguna vez intentó corresponsal de Ezra Pound, al espectador hacer teatro, como en el caso de su comedia. que ríe, se asombra con la maquinaria escé El Cocktail Party sin que lograra llegar nica y regresa con los gatos fingidos a una más allá de un público intelectualizado y no infancia irrecuperable. poco snob Pero, por un paradójico azar, Porque, como lo dice tan misteriosa y sarahora, años depués de su muerte, se ha conversos, un vertido en el autor de un gran éxito teatral cásticamente el poeta en suses un perro y un perro que atrae muchedumbres de espectadores en gato no es un perro y para ello es necesario un gato es un gato Londres y Nueva York. aprender cómo dirigirse a un gato, que es un No se trata de ninguna obra de teatro que arte difícil, según afirma Eliot. hubiera escrito el gran poeta desaparecido, Los productores que, sino de la ingeniosa y desenfadada utilización transformado un lujoso a inmeso coste, han teatro de Broadway para el escenario de una pequeña colección en un cavernoso desván tienen suficientes de poemas que Eliot publicó en 1939 bajo el estrafalario título de Oíd possum s book of motivos risueños para no preocuparse por practical cats Possum es un america- esta cuestión que tanto interesaba a Eliot, y nismo que significa fingimiento, simulación o acaso a los gatos. apariencia falsa, como la de aparentar estar dormido o muerto para salvarse de un peligro. OFERTA ESPECIAL Este libro de fingidos gatos prácticos conZ de l a madre a tiene unos cuantos poemas burlones y erudiCristalería 60 piezas 9.500. tos íobre los gatos, donde la poesía y el Vajilla filo oro 56 piezas 19.500. humor inglés se mezclan en raras combinaciones. Eliot asegura que los gatos tienen 20 dto. en vajillas, juegos té y café tres nombres, el que se les da familiarmente, ARTESANÍA ESPAÑOLA tal como Augusto, Jonatán o Alonso; otro parSan Francisco de Sales, 17. 449 67 94 ticular, peculiar y más dignificado, con el cual Especialistas en Lista de boda Los gatos de Eliot