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SÁBADO 23- 4- 83- CULTURA: jABC, pág. 41 libro de las nuevas profecías de Nostradamus Madrid. S. M. No hay peor ciego que et que no quiere ver. Haciendo suyas estas palabras de Jesucristo, Jean Charles de Fontbrune ratifica su fe- más que fe matiza, conocimiento adquirido -en las profecías de Nostradamús. Especialista en el mundo griego y latino, Fontbrune prosiguió los trabajos iniciados por su padre en 1938 y publicó en 1981 un libro que se convirtió, pese a un escepticismo generalizado, en un auténtico fenómeno social: Nostradamus, historiador y profeta Ahora, como complemento indispensable a esta obra, ha publicado Nuevas profecías de Nostradamus, historiador y profeta libro publicado por ediciones Juan Granica y presentado en Madrid por el propio autor. El boom de su primer libro alcanzó de lleno a España, donde, superando las cotas alcanzadas en Francia, cuna de Fontbrune, se vendieron 433.000 ejemplares. En Nuevas profecías de Nostradamus, historiador y profeta se nos ofrecen pruebas y puntualizaciones sobradas de los acontecimientos acaecidos desde el 9 de octubre de 1980, acontecimientos que figuran en las predicciones que Nostradamus hizo en el siglo XVI, y entre los que podemos citar la guerra de las Malvinas, las persecuciones religiosas en Polonia y el atentado a Juan Pablo II. En este libro, para el que Fontbrune ha utilizado, entre otros textos que no habían sido descifrados hasta el momento, el titulado Carta a Enrique, rey de Francia Segundo se incluyen y confirman la destrucción de Roma por un terremoto, la tercera guerra mundial, el ataque a España por tres lados, la invasión amarilla de Occidente, el fin del corounismo en Rusia, el Vaticano asolado por los Estados asiáticos, la paz universal durante mil años, y, más allá del año 2000, una edad de oro y la primera resurrección. En cuanto a España, Fontbrune asegura, haciéndose eco de las predicciones de Nostradamus, el decisivo papel de nuestro país en una futura y no muy lejana guerra europea. Francia, España e Italia son los países que más interesaron a Nostradamus, quien dedica gran parte de sus textos al siglo XX. La razón de esta predilección es, según Fontbrune, la posibilidad de autodestrucción que en este siglo tiene el hombre. Pero Nostradamus, con sus profecías, nos dice que no seremos destruidos Los cinco sentidos: LIBROS Siguiendo su tradicional costumbre la Naturaleza, siempre tan inculta, no parece que piense colaborar a la brillantez del Día del Libro. No es igual pero nos arreglaremos. Al fin y al cabo los libros son objetos de vida interior, su lectura es una decisión personal y el placer que nos proporcionan tiene poquísimo que ver con el frío, el calor, el sol, la lluvia o los pinos. Otra cosa es que los vacilantes encuentren en el mal tiempo una excusa más para privarse del deber de comprar un libro No conozco las últimas estadísticas oficiales. Hace diez años la mitad de la población mundial no sabía ni leer ni escribir. Como hace cinco mil años que los primeros papiros del Nilo colgaron sus inscripciones en los templos egipcios hay que pensar que ya va siendo hora, creo yó, de que enseñen a leer a esa mitad que no sabe. La que sabe es consciente; sin duda, de lo que debe a quienes seleccionan, preparan, imprimen y distribuyen el material impreso en que está la cultura de la Humanidad. Un material que abarca todos los saberes humanos, desde los más profundos a los más triviales y que se caracterizan por un impresionante seguimiento -r y a veces, promoción- -de los pambios sociales. Los libros son el móvil y fácil resultado de tres o cuatro hallazgos materiales -la escritura, la imprenta, el papel- -y un laboreo intelectual antiguo y tenaz: la literatura. Cuando la escritura consiguió liberar a la memoria humana del miedo a perder códigos, genealogías y recuerdos hubo sólo un instante de indecisión. Después Grecia, Roma y China- -es decir, las sociedades no teocráticas- -se pusieron a copiar textos mientras los árabes repetían el Corán una y otra vez, esperando a Gutenberg. Cuando éste llegó los alemanes llenaron Europa de tinta, prensas, tipos y papeles. Sólo en Barcelona imprimieron en un año Veinte mil bulas. Y todos lo entendieron: la clerecía, los universitarios, los políticos, la aristocracia, las clases medias. El Renacimiento y la reforma desencadenaron una pasión que asustó a los opresores. Üuinientos años de lucha contra las censuras. Quinientos años de pasión y supervivencia. El libro es la forma más clásica y tangible de la comunicación no directa, no verbal. Es portátil y durable. Supera al tiempo y al espacio y ahí le gana a cualquier otro medio. Está siempre disponible. La Naturaleza es poderosa y hoy nos va a amargar el día. Es igual. Si se siente flamenca siempre nos podremos quedar en casa. Con un libro, naturalmente. Enrique LLOVET Ganiló José Cela revivió en Tendilla su Viaje ala Alcarria Guadalajara. Luis Monje Ciruelo Más qué unañuevo viaje a la Alcarria, Camilo José Cela IJÍZO ayer en Tendilla parada y fonda, puesto que aquí ha pasado el día, aquí ha comido con viejos amigos y algunos eternos personajes de su libro y aquí se ha echado la española siesta antes de fotografiarse, a las cinco de la tarde, ante la placa de bella cerámica de la villa que en la fachada del antiguo Ayuntamiento se ha descubierto. La lápida dice así: Por aquí pasó Camilo José Cela el 13 de junio de 1946 y debajo se copia el siguiente texto del libro: En este pueblo es donde tiene un olivar don Pío Baraja para poder tener aceite todo el año. Tendilla es; 6o mq se describe en Viaje a la Alcarria un pueblo de soportales planos, largo como longaniza y estirado todo lo largo de la carretera. Cuando Camilo pasó por aquí, ni la calle principal era conjunto histórico- artístico ni el escritor el macizo personaje de hoy. El ilustre académico ha vuelto a esta villa condal para recordar, una vez más, aquella hermosa y fecunda aventura treinteañera de la que salió su estupendo libro de viajes. El nieto del dueño de aquel parador antiguo de Juan Nuevo del que Camilo salió con cajas destempladas por la semejante coz como él dice, que propinó a una perrita ladradora, esta tarde se ha disculpado como alcalde de Tendilla por aquel mal trato de sus abuelos. Cela ha recordado los buenos y malos episodios que vivió en Tendilla, como la aventura de los gansos, cuando se refrescaba en un corral. Para saludarle vino a Tendilla don Paco, el médico de Pastrana, personaje de su libro, entonces hombre joven de sonrisa veladamente, levemente, lejanamente triste hoy jubilado y con casi cuarenta años más encima, como el escritor. Pero Cela nos ha dicho que él no ha envejecido, sino que ha madurado. Camilo José Cela visitó las escuelas aprovechando que el alcalde, Juan Antonio Nuevo, es el director de! colegio, y se sometió gustosamente a las preguntas de los niños. Cuando se refirió a la princesa de Eboli, tan vinculada a Pastrana, el párroco, discretamente, se tapó los oídos. En el almuerzo oficial, con sabrosa sobremesa, hubo, naturalmente, discursos. Habló Miguel Lezcano, íntimo de Cela y organizador de su visita, como oficio de amigo; el alcalde le agradeció su presencia y Camilo José Cela le correspondió en el cumplido; habló de la novela que está escribiendo, Mazurca para dos muertos y dijo, para quien le quiera entender, que le gusta la espontaneidad de estos actos en Jos que nadie quiere crecer a su sombra. Pertini, premiado por la Universidad de Barcelona Roma. J. N. -V. Para los catalanes, Sandro Pertini, presidente de la República italiana, es un modelo europeo que trabaja para mantener una estrecha relación entre las instituciones y los ciudadanos. Al menos esto se deduce de la motivación con la que se justifica la asignación al señor Pertini del premio Prisma de Cristal 1983, concedido por la Escuela Superior de Relaciones Públicas, de la universidad deBarcelona. Ayer tarde el jefe del Estado italiano recibió en el Quirinal al presidente de la Diputación de Barcelona, Antoni Dalmau, que es también presidente del Jurado del premio. Acompañaban al señor Dalmau el diputado de enseñanza del Ayuntamiento catalán, Jordi Laboria, y el director de la Escuela de Relaciones Públicas, Jordi Xifra i Heras. El presidente Pertini agradeció la adjudicación del premio, recordando sus estancias en la capital catalana en 1981 y su última visita a España.