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VIERNES 22- 4- 83 ABC 49 ya odiándonos a todo el patio de butacas Naturalmente, no pasaron muchos años sin que José Luis Garci comenzara a fabricar sus propias historias, y a construir durante la noche su propia película y también la alineación ideal para el partido del domingo próximo. Porque Garci era también un buen aficionado al fútbol. Continuó sus estudios. Hizo Preuniversitario en el Instituto Cervantes, y seguía sin perderse un buen programa doble. Cuando acabó, Garci se tuvo que poner a trabajar, porque el sueldo de su padre, que era peluquero en el hotel Palace y que pintaba y hacía chistes y dibujos que se publicaban en los periódicos y revistas, su sueldo, digo; tampoco daba para despilfarras. -Desde el primer momento gustó allí muchísimo mi película. Hay que decir también que empleamos una buena estrategia. Hay que estar allí con un mes de antelación para lograr que la película sea vista por el mayor número posible de miembros de la Academia, y que se ofrezcan muchos pases para la crítica. Eso lo hemos hecho este año, yo creo, por primera vez. Diecisiete veces se proyectó Volver a empezar antes de que le otorgaran el premio. V en las diecisiete la gente aplaudió muchísimo. Por eso pensé muy pronto que este año seguramente tendría chance Tal vez es que yo, efectivamente, hago un cine muy americano; pero lo cierto es que conecté con esa gente. No sé si por la ternura que hay en la película, por la nostalgia, por la soledad que siente tanta gente, allí, en Ámé- rica... o si era sobre todo por la dedicatoria final, que pongo en todas mis películas para paliar mi frustración por no escribir novelas. La dedicatoria les entusiasmaba. Además, claro, hay otra cosa, los críticos americanos veían la película limpiamente; es decir, para ellos era simplemente un tipo español que había hecho esa película con esos actores, más bien mayores. Y aquí, en cambio, tengo antecedentes penales. O sea, soy el Garci de la nostalgia, el de la asignatura pendiente; el otro es el Chanquete... en fin, aquí no hay forma. Quería ser guionista Sin embargo, más que director de cine, lo que a Garci le llamaba la atención especialmente, mientras cumplía sus jornadas dé trabajo en el Banco- Ibérico de laGran Vía de auxiliar administrativo, en lo que se llama la Cámara de Compensación; lo que le atraía de veras era el cartón aquel de scrip play que veía en las películas. Es decir, el guio nista. Garci quería escribir sus propias historias, hacer los diálogos. Había en ello una especie de fatalismo romántico. El guionista casi nunca traspasaba las puertas de la fama, y eso por un lado le atraía. Pero por otro sabía muy bien que con un buen guión se, puede hacer una buena ó una mala película, pero que con un guióti malo, la película resulta, seguro, mala. Y comenzó a escribir y a moverse para que el director general del Banco le hiciera un hueco en la Editorial Taurus, que era de la misma empresa. Lo suyo no era definitivamente la Cámara de Compensación, así que logró ocupar el puesto en la editorial que dejaba vacante el poeta Eladio Cabañero, que se iba a la Estafeta Literaria Allí estuvo desde el año 68 al 73, escribiendo solapas de libros, cosas de publicidad y leyendo y leyendo. Comenzaba también en esa época la critica de cine. José Luis Garci recuerda esos años con auténtico cariño. Tampoco considera que fueran malos los ocho anteriores que estuvo en el Bancó, vE ipe que. le sirvieron muchísimo para conocer los gustos populares. Y hace ahora diez años que José Luis Dibildos le empujó para siempre ya en el mundo del cine, haciéndole un contrato fijo para que escribiera guiones. El primero que; hizo con él fue Vida conyugal sana pero la verdad es que ya había escrito otros con Mercero, como La cabina que resultó premiada, y con Eloy de la Iglesia, Pedro Olea, Giménez Rico... Llegó Asignatura pendiente y después las otras. José Luis Garci, junto a Encarna Paso y Antonio Ferrandis, en el momento de conocer su triunfó Two tickets, please ¡vista con Blanca Berasategui- Volver a empezar Se estrenaba este jueves en Nueva York, nada menos en el cine Baronet, que es un cine buenísirno de la Tercera Avenida, donde suelen estrenar las de Woody Alien. Me insistieron mucho en que fuera para el día del estreno. Pero me resulta imposible. Estoy acabando el montaje de El crak 2 qué lo he tenido abandonado durante tanto tiempo, porque queremos que se estrene a mediados del mes próximo. Además, si pudiera ir, me iría a la cola del cine y cuando llegara a la taquilla diría muy serió: two tickets, please ¿No te parece mejor? Y bueno, en todos los cines de América se está proyectando Volver a empezar en estos momentos. Eso es lo que da el Osear. Es una industria de ganadores de una potencia brutal. Y fíjate que aquí pasó sin pena ni gloria, y ahora, que se ha vuelto a poner, ha hecho en una semana una taquilla de veinte millones de pesetas. Te estoy hablando de España, claro. Y todo es el Osear. Porque la película, en su día, no es que no gustara a la gente, es que la gente no iba a verla. Me habré equivocado, pensaba. Yo que he querido siempre hacer películas para la gente, y que en esa quise decir que, en fin, la gente mayor, la generación interrumpida, como la he llamado, también vive, ama y se odia, bueno, pues la cosa no funcionó. No sé por qué. Porque la crítica, que- fue en general mala, no creo que tuviera la culpa, ya que buena critica no la he tenido nunca, y sí en cambio mucho éxito de público. El: caso es que Volver a empezar FÍO gustó a casi nadie, y ahora en cambió gusta. A la gente, claro, claro. Me refiero á la gente normal que llena las salas de cine, que es a la que yo me dirijo y a la que le gusta las mismas cosas que a mí, o sea, las historias fantásticas, las de amor, las que son el reflejo del sueño de una colectividad. COmo el cine es mentira, porque el cine es mentira- -espero que lo sepas- incluso el documental, pues para eso prefiero las historias que ya parte de esa base. Y Casablanca sin ninguna duda, es para mí la categoría máxima, esa cosa irrepetible. Vivir en estado de película Le asombra que se asombren de su formación americana cuando, en realidad, és casi la única que ha recibido. José Luis i Garci no pasó por lá Escuela de cine y todo lo aprendió en las sesiones continuas de los cines de su adolescencia y de su infancia. Y también como escritor sitúa Garci sus raíces en la literatura americana. Siempre leyó más, qué le vamos a hacer, a Scott Fitzgerald que a Barpjá Peor aún; Es que le gustaba más. Así que Zalacaín o Santi Andía no pudieron nunca competir con Pat Hobby o el gran Gatsby. No quiere decir esto que no se sienta español. Todo lo contrario. Se tiene por un españolito más, llano y romantieón, que le mostraron antes las grandes avenidas de Chicago o Filadelfia que la plaza del pueblo de una provincia española no demasiado cercana a la suya. -Pero, ¿a tí no te ocurrió lo mismo? Yo creo que eso lo hemos vivido varias generaciones; Hemos estado viviendo en estado de película. No hemos vivido; Nos han ¡vivido. Yo me enamoraba siempre como Clark Gable, y cuando me llevaba a una chica al Retiro, y la besaba me sorprendía que inmediatamente no entraran los violines dé la banda sonora, que era lo que pasaba siempre, ¿no? Y yo he pasado tantas horas en el cine, he vivido tanto otras vidas, he soñado tanto... Y eso es malo ¡no creas. Porque á veces puedes perder tu identidad. Y una cosa es sentirte un poquitíh americano y otra perderte por ahí, por las galaxias. -Esa mitología del perdedor que representa tu querido Bogart ya no te cuadra tanto... Tú has triunfado. -Por favor, no me sigas preguntando por el cine, porque nunca me ha gustado hablar de mi vida privada. Blanca BERASATEGUI