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GENTE Un momento de la cena de homenaje ofrecida a Estrellita Castro en Sevilla Estrellita Castro, flor de Sevilla 5081: C OMO si nada pasara por ella, los ojos tan hermosos y lejanos, ahí está Estrellita Castro recibiendo estos días el homenaje de su tierra, que es Sevilla. Sevilla que se ha puesto de pie para rendirse ante esta mujer, que ya cruzó el río de los setenta años, pero que tiene él espíritu, el alma, la gracia, de una niña chica. Chequetita como dicen las gentes del Sur. -No podía imaginármelo... No podía. Estrellita que se echó el dolor a cuestas de la muerte de Demetrio el hombre al que más quiso en los últimos años de su vida y se montó en la jaca, la otra, del avión para irse hasta Sevilla, en la compañía de una sobrina que va junto a ella siempre recogió del Banco, de la caja fuerte, algunas joyas de urgencia y desde su casa de la calle Silva de Madrid, donde siempre vivió, se fue hasta la capital andaluza a que le dijeran las cosas, que no le habían dicho todavía. -Y eso que hace trios días LUNES 11- 4- 83 tenía gripe y encima un soplo en el corazón. Lo que pasases que Estrellita se crece en la desgracia. Y así ha hecho cuarenta películas, más de cien discos y, está dispuesta a seguir cantando y bailando este verano, si es que le firman las galas querella quiere. Tiene la voz, de pie; aún encabritada, como los caballos buenos, y sabe que aún le queda mucho por vivir y que contar Por eso va narrando sus memorias! despacio, tan llena de historia de aver, y aun de hoy, quizá, tal vez, de mañana. Estrellita, el caracol del mito en el pelo, las manos tan cuidadas, lá niña tan pequeña, que nunca vio bien del todo como era el mundo, ni la vida, pero que no echó una lágrima el jueves por la noche cuando desde la carta autógrafa de Antonio Gala hasta elsejaíjue todo lo ye del escultor Teño, le hicieron vivir una noche maravillosa en el hotel Macarena. -Y encima van á estar poniendo películas mías, todo este fin de semana, en los cines sevillanos... La llevan y la traen estos días como una virgen- -en andas- poco menos. Y ella, dos bajo el palio de la noche sevillana, escucha lo que le. dice, al oído, por ejemplo, Alfonso Grosso; o los piropos de periódico, que son muchos, su mi jaca otra vez en las emisoras del Guadaquivir, y todo ese trasiego devoto y claro, como vino que se sube a la cabeza, de lo que es un festival homenaje de tres, cuatro días, para ella sola. Tan pequeña y tan grande. -Recité un verso muy largo de Rafael de León, al que quise mucho... porque este ano ha sido para mí muy malo, se fue Demetrio y Rafael... Benditos sean. Estrellita Castro, cuyas coplas de paz fueron canciones de guerra en los dos bandos de treinta y seis, porque tenía con su voz y su sonrisa, y aquel cuerpo menudo y juncal, la llave de todos los corazones, los de la alpargata y los de la bota. Siempre estuvo por encima de la política. Día hubo en los cines de la Gran Vía de Madrid de cinco películas suyas al mismo tiempo. Cuando cantaba aquello por la calle, en la clónica a dos sabores del cromo de. 3 perra gorda: -Estrellita Castro y Miguel Ligero son los que más salen J en los caramelos. Su corazónlan grande, y tan antiguo, aguantará, estoy seguro estos días sevillanos, de tanto cariño, la avalancha, acumulado por su tierra de Sevilla. Pesa, como una brizna de alhabáca- -treinta kilos- pero tiene atentos todos los sentidos. Lo que no ve, lo toca. Y si no, lo oye. Y desde luego, siempre, lo siente: Sevilla le debía un homenaje a esta mujer que siempre dijo Sü nombre- Se- villa -y el de España por el mundo, cuando salir al mundo era un milagro. Sevilla ha cumplido su palabra: Gracias Sevilla. Tico MEDINA A B C 73-