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ABC. pág. 68- ESPEGTACÜiXJS SÁBADO 9- 4- 83 plástica, aunque está conducida con eficacia que de vez en cuando se ve turbada por el atareado movimiento dé la utilería. La interpretación general está montada en un tono declamatorio enfático que conviene al sentido actual que tenemos del drama histórico en especial shakesperiano. -Los actores declaman más que dicen, por lo regular sus textos, y se atienen a una expresión corporal unas veces enfatizada, otras hieratizada o sea, fuera, y eso es aceptable, de todo realismo extemporáneo. Eusebio Lázaro compone un Ricardo III lleno de rictus, muy convencional, exterior, pero válido de la fuerza que le es propia a! personaje y sucumbe a veces a figurines que lo ridiculizan y lo sacan de situación plástica. Con todo, su trabajo es meritorio y esforzado. Dentro del tono general, que procura lograr un empaste tonal y gestual, es necesario destacar a Francisco Casares en un gallardo y justo Buckingham. Componen correctamente sus personajes, Valverde en Hastings, Carmen lozano en la reina Isabel, Hervás en Ratcliffe, Pedregal en su doblete (Clarence- Tyrrell) y cumplen discretamente, Marina Saura, Fabio león, Antonio Canal, María Carrasco, sin rebasar con exceso al resto de los intérpretes, ya que uno de los objetivos evidentes del montaje es lograr un efecto casi coral en torno a la monstruosa maldad de Ricardo III. Para hacer una representación realmente creadora e importante o se necesitan grandes medios, que aquí no hay, o algún actor realmente especialista. Pero nos se disponía en esta oportunidad de intérpretes como Richard Burton o Sir Laurence Olivier, ni de fantasía para las escenas fantasmagóricas, probremente tratadas. No está en nuestra actual geografía dramática esa posibilidad. Pedirlo sería andarle con molestias de producción frutera al olmo. Lorenz L 0 P E Z S A N C H O Crítica de teatro Un Ricardo III pobre, pero honrado, en el Español Título: Ricardo III Autor: W. Shakespeare. Traducción: Eusebio Lázaro. Dirección: Clifford Williams. Escenografía y vestuario: Julio Galán. Intérpretes: Eusebio Lázaro, Elio Pedegal, Fernando Valverde, Marina Saura, Fabio León, Carmen Lozano, Francisco Casares, Zulema Katz, José Hervás, Antonio Cabal, Carlos Lucena. María Carrasco, Pedro Mari Sánchez, etcétera. Teatro Español, La trágica historia de Ricardo III no es una de las mejores obras históricas de Williams Shakespeare, precisamente. Pero siempre será tema incitante, trabajo tentador para un actor con ambiciones. Entre nosotros, donde la enorme cronología shakesperiana carece de un cultivo metódico y sólo de cuando en cuando sube al escenario una de las grandes piezas de las consideradas obras maestras del genial dramaturgo de Stratforduppn- Avon, el drama de Ricardo III que supone el final de un largo y cruel periodo, el de la llamada guerra de las dos rosas la roja de los Lancaster y la Blanca de los York, puede valer por sí mismo, exento de su contexto histórico, ya que en su texto contiene las suficientes referencias como para seguir el tortuoso camino que lleva al duque de Qloster al trono y a la muerte en medio de una sangrienta serie de horrores y crímenes. Eusebio Lázaro se ha tomado el trabajo de hacer un nuevo texto en español, basándolo seguramente en el infolio de 1623, que es el que, fundamentalmente, había servico a Astrana Marín para hacer su gran versión de la misma obra. La adaptación de Lázaro es aceptable. Obtiene una prosa que suena bien, que encadena perfectamente las réplicas y contrarréplicas imbricadas en que el poeta se complace. Acelera en lo posible el ritmo de la acción al suprimir frases bellas, pero farragosas que alargan los diálogos en muchas ocasiones, así como eliminar personajes secundarios, necesarios para componer el gran tapiz shakesperiano, pero prescindibles, aunque así el friso pierda barbarie y grandeza. Incluso haya un daño para la sensación temporal, ya que las eliminaciones aceleran éLcurso de los sucesos y se pierde la noción del tiempo histórico. La acción de Ricardo l! l en efecto, transcurre históricamente durante catorce años. De 1471, muerte de Enrique VI, asesinado, a 1485, muerte de Ricado III en la batalla de Bosworth, que pone fin al dominio de la rama de los York y abre el paso a los Tudor. El reinado de Ricardo III apenas cubre un año, pero visto en la versión de Lázaro, escurrida de toda dimensión temporal, parece ser de unas semanas. No es objeción grave. El propio Shakespeare acumula en su obra los acontecimientos hasta producir el vértigo de la violencia y del crimen. Esa acumulación, en la que por lo demás insiste en otras de sus tragedias históricas, es la que origina ef vértigo del horror, el sacro espanto ante la maldad humana. De la cual, Ricardo III es presentado, no sin falseamiento histórico, como espectacular ejemplo físico y moral. En el desorden con el que Shakespeare compuso los dramas de aquella guerra de las dos rosas y de aquellos reyes de Lancaster y York, Ricardo III precedió a Ricardo II, a Enrique IV, pero éso carece de importancia porque el dramaturgo no era realmente un historiador, sino un poeta, y lo que pintaba fantaseado, utilizando toda suerte de fuentes, empezando por Tomás Moro, contemporáneo Eusebio Lázaro, Carmen Lozano, Francisco Casares y el director Clifford Williams del cruel protagonista y continuando por cronistas e historiadores inmediatamente sucesores a los hechos. Todo ese desorden permite al hombre de teatro de hoy el placer del anacronismo, que en este montaje del especialista inglés Clifford Williams, cuyo magisterio no es la primera vez que se produce en Madrid, se complace en la arbitraria disposición de los figurines que van desde el chaquet negro o gris, a las piezas de armadura utilizadas sólo como indicadoras de un uso jamás entero y que en algunas ocasiones llegan a ser ridiculas. Es un mundo bárbaro, intemporal, el que así se produce sobre un espacio escénico voluntariamente pobre y sintético en el que unos cadalsos despiezables permiten crear sucesivas alusiones espaciales carentes de toda lógica que no sea la de subrayar por los diferentes planos verticales, diferencias de situación, de poder, de confusión o de maldad. El movimiento se atienen a los mismos anchos cauces de libertad. La composición escénica no alcanza niveles de importancia Mundo del espectáculo I MIGUEL BOSE. Mauricio Salvadori y Miguel Bosé, de la agencia artística italiana Trident, han llegado a un acuerdo con Tony Caravaca, de Madrid, por el cual Miguel Bosé realizará galas en España esta temporada por las que cobrará la cifra de dos millones y medio de pesetas cada una. Miguel, que últimamente reside en Italia, cuando se lo permite el tiempo hace una escapada a Cadaqués (Gerona) donde el pintor Bartolocci le está haciendo un retrato de tamaño natural. Por otra parte, recordamos que también este año rodará una película, Flowers a las órdenes de Celestino Coronado. FESTIVALES DE LA CANCIÓN. Frente a los más lejanos festivales de (a canción como el de Benidorm, que en su XXIV edición se celebrará en septiembre, o el de la OTI, en noviembre, recordamos el ya inminente de Eurovisión, a disputar el 23 de este mes en Munich, Alemania, en su XXVIII edición, en el que participarán veinte países y España, que estará representada por Remedios Amaya, con el tema ¿Quién maneja mi barca? y actuará en séptimo lugar. PERDIDOS EN EL TIEMPO La nueva productora Athor Films ha dado comienzo al rodaje de la película Perdidos en el tiempo a las órdenes del califomiano Raimond Spur. El filme, que se rueda en Santander, Madrid, Covanera y Vaidelateja, en la provincia de Burgos, está interpretado por; Dan Barry, Paula Farrell, Tom Hernández, Luz Marina, Daniel Galán, Elizabeth Hill, Víctor Iregua, Vidal Molina y el niño Osear David. REAL COLISEO Iü Tel 89 S 1552 HOY, SÁBADO. 10,30 noche Asociación Cultural Padre A. Soter THESmANDENSEMBLE de GRAN BRETAÑA con música de Concierto MúsicaBarroca HÁNDEL, MOZART, VIVALDI Y HAYDN Localidades: 300 a 100 pesetas.