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EDITA D 0 POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 7 ABR I L 1 9 83 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA kARA fijar con alguna exactitud la posición de la personalidad y de la obra de Sánchez- Albornoz en el panorama de nuestra literatura histórica es preciso hacer tina digrestóit en busca de antecedentes, ya que, por desgracia, no existe una historia de nuestra historiografía que llegue hasta el di a, pues la única general que poseemos, benemérita por tantos títulos, se detiene en el siglo XIX. Sánchez- Albornoz es fundamentalmente un gran investigador de nuestra historia medieval, y sólo enfocándose así se puede valorar justamente lo que su obra y sus posibilidades representan en el campo de la Historia general. La renovación científica de la Historia de la Edad Media es una de las grandes realizaciones de la ciencia moderna europea, iniciada ya eficazmente en el pasado siglo. Pero si este hecho tiene una general importancia, en España es más trascendental que en parte alguna, por lo que significa la permanencia de elementos medievales en muy diversas facetas de nuestra cultura y de nuestra historia. En algunos países, como Francia, por ejemplo, existe un verdadero abismo entre su rica literatura medieval y el espíritu y la literatura posterior, modelada hasta el romanticismo en la mentalidad neoclásica del siglo de Luis XIV. Hasta la lengua de sus grandes monumentos de la literatura medieval precisa de traducción, srendo soto accesible a filólogos y eruditos. En la historia de nuestras letras, por el contrario, nunca ha habido una solución de continuidad entre la Edad Media y los siglos posteriores, siendo la lengua fácilmente inteligible para cualquier español culto. En pleno Renacimiento humanista, las figuras y la obra de Santularia, Juan de Mena, Jorge Manrique y tanto otros han sido algo vivo y actuante en la literatura de la época. Basta recordar la serie de glosas con que fueron comentadas las inmortales Coplas de Manrique durante nuestros siglos de oro. Las crónicas medievales eran materia aprovechada por los historiadores y la obra de Alfonso X fue elemento activo en nuestra legislación y cultura jurídica de todos los tiempos. No ha sido por azar el que don Tomás Antonio Sánchez, con conciencia de la trascendencia de su trabajo, fuese el primer editor europeo de un cantar de gesta, ni que Risco y Sarmiento intuyesen, en pleno siglo XVIII, el alto valor estético de la literatura medieval. Acaso por motivos semejantes se produce el hecho de que, cuando nuestros medievalistas aplican su actividad a otros períodos de nuestra historia, les es muy fácil iluminar con nueva luz muchos problemas, gracias a su especial preparación. Sánchez- Albornoz pertenece a la escuela de investigación creada por don Eduardo Hinojosa y es, sin duda, su más señalado continuador. Cuando Hinojosa inicia su labor, no cuenta en España más que ABC con los remotos precedentes del interés mostrado hacia la Edad Media en sus publicaciones y estudios por algunos historiadores y eruditos del siglo XVIII, de más valor científico y aprovechable en e terreno de la historia eclesiástica que en la de las instituciones o en la del Derecho. La modesta figura de Muñoz y Romero puede marcar la transición a los tiempos modernos, pero en realidad la aparición de Hinojosa en la historiografía es uno de esos milagros que se producen en la historia de nuestra cultura. Cuando en 1926, se publicó, antes que en su idioma original, traducida por Galo Sánchez y Ramón Carande, la Historia de las instituciones sociales y políticas de España y Portugal durante los siglos V al XIV de Ernesto Mayer, ya existía en España una verdadera escuela de historiadores del Derecho y de ¡as instituciones, en la que aparece como uno de los maestros Claudio Sánchez- Albornoz, fundador del Anuario de Historia del Derecho Español. Quienes ignoran las circunstancias en que se ha desenvuelto la organización oficial de nuestra vida científica, acaso no comprenden cómo pudo arraigar en nuestros medios universitarios la renovación que significa la obra de Hinojosa. Un profesor que publicó muy poco, pero del cual guardan grata memoria cuantos recibieron su enseñanza o cultivaron su trato peculiar, don Laureano Diez Canseco, contribuyó a la renovación de la enseñanza de la historia del Derecho en la Universidad española. El mecanismo especial de la provisión de cátedras ha permitido algunas arbitrariedades en España, pero también ha sido instrumento eficaz para la elevación del nivel de ciertas disciplinas, cuando algunos profesores de la Universidad Central han puesto en ello su empeño. Otro caso que puede servir de ejemplo en la misma época es la renovación de los estudios de Economía, merced al magisterio y al perseverante influjo del profesor don Antonio Flores de Lemus. La historia del Derecho y, en general, la historiografía medieval se beneficiaron en este tiempo, además, con la actividad cien- REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN Y TALLERES SERRANO, 61- MADRID- 6 P CLAUDIO SÁNCHEZ- ALBORNOZ, HISTORIADOR Euroconfort presenta LA MAYOR BOUTIQUE DE EUROPA EN MUEBLE ITALIANO ONFORTNUMERO UNO EN MUEBLES Mueble, Móbel, Funtiture Km. 16. Ora. de Andalucía. Tel. 695 98 50. Madrid tífica desarrollada por el profesor don Rafael Ureña en su Laboratorio de la Universidad Central y por los trabajos extrauniversitarios que, en el Centro de Estudios Históricos, dirigían un grupo de investigadores a la cabeza de los cuales figuraba don Ramón Menéndez Pida! Desde 1911 hasta el día, se extiende la ininterrumpida labor de Sánchez- Albornoz que yo, sin tiempo ni autoridad para ello, no puedo analizar; pero sí llamaré la atención sobre el hecho de que la magna obra de Albornoz sobre el feudalismo ha puesto fin a muchas disquisiciones, con frecuencia arbitrarias e indocumentadas, que abordan este problema histórico como factor especial en la interpretación general de nuestra Historia. La última gran excursión a través de la Historia de España, realizada por SánchezAlbornoz para escribir su gran libro, ha producido, por lo pronto, un índice de problemas concretos como temas de investigación y estudio que, lanzado en un ambiente de jóvenes investigadores, ha de producir seguramente fecundos resultados, tanto en la Argentina como en España. Hace tiempo tracé yo un esquema de la evolución dé las ideas sobre la decadencia de España y las interpretaciones de su Historia. Esto me permite llamar la atención con alguna autoridad sobre la extraordinaria importancia y carácter peculiar de la polémica que ha dado origen al libro España, un enigma histórico Esta polémica se distingue de las anteriores en que se ha desarrollado en un terreno científico, con pasión sin duda, pero pasión no inspirada en sectarismo político o religioso. Como ya tengo anunciado, me propongo realizar un análisis objetivo de los temas debatidos, pues yo creo que, insistiendo en su estudio, se han de lograr unas cuantas verdades que, comúnmente admitidas por los españoles, liberen a España de la división secular sobre la interpretación de su Historia, que ha rebasado el ámbito científico para influir pasionalmente en su vida política y social. Sánchez- Albornoz, además de su labor escrita, ha cumplido una gran obra en bien de la cultura española, creando una verdadera escuela de investigadores en la República argentina, que comparten su magisterio con los discípulos de España. Ya la bibliografía de Claudio Sánchez- Albornoz, publicada en 1979, refleja una obra enorme. Desde entonces no ha cesado de escribir sobre temas históricos y comentarios de actualidad. La última vez que estuvo en España fue invitado por la Fundación Universitaria Española, que ha publicado la traducción inglesa de su libro España, un enigma histórico buscando su máxima difusión en los países anglosajones. Esperemos que, finalmente, se decida a terminar sus días en España, como es el anhelo de tantos españoles Pedro SAINZ RODRÍGUEZ de la Real Academia Española