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ABC, pág. 42- SUCESOS -DOMINGO 3- 4- 83 Los muertos por el terremoto de Colombia podrían ser cuatrocientos Quince mil viviendas han quedado destruidas Popayán (Colombia) Efe, Dpa, Afp Tres nuevos terremotos se produjeron en la zona de Popayán, en el departamento colombiano de Cauca, como réplica al que el pasado Jueves Santo destruyó el sesenta por ciento de la ciudad, produciendo varios centenares de muertos y más de un millar de heridos. Afortunadamente, estos últimos movimientos sísmicos han sido de menor intensidad y no han producido daños, pero han llegado a originar situaciones de pánico entre la población ante la posibilidad de que se volviera a recrudecer la tragedia del jueves. Mientras, los trabajos de rescate y socorro a los damnificados continúan en esta ciudad y en otras próximas que también resultaron afectadas por el movimiento telúrico, y ya han comenzado a liegar las primeras ayudas internacionales para, Junto con las medidas gubernamentales de Colombia, intentar paliar en lo posible el dolor que se ha cernido sobre esta ciudad, auténtica reliquia del colonialismo español del siglo XVI. Las primeras cifras oficiales, aunque aún no confirmadas, arrojan un balance de unas 15.000 viviendas destruidas en Popayán, capital del departamento de Cauca, situada a unos 200 kilómetros al sur de Bogotá, junto a la frontera con: Ecuador. Cuarenta y ocho barrios de la ciudad han quedado afectados por este seísmo, que alcanzó también a las poblaciones próximas de Narino, el valle del Cauca, Choco, a ntioquía y Cajibio. En esta última, paréceíque también al menos diez personas han perecido a causa del terremoto. En Popayán se habían encontrado ya más de 200 cadáveres, todos ellos identificados, pero las autoridades locales estiman que el número de víctimas puede superar las 400, mientras se asegura que el número de heridos es ya de rnás de 1.500, muchos de los cuales están siendo atendidos en hospitales de Popayán, Cali, Bogotá y Medellín, adonde han sido trasladados en helicópteros y avionetas, que se vieron obligados a realizar más de ciento cincuenta vuelos. El transporte aéreo está jugando un papel fundamental en la ayuda a damnificados. Desde Bogotá y Cali se ha establecido un puente aéreo permanente con Popayán para facilitar el envío de alimentos y artículos de primera necesidad a las zonas afectadas. fastuosidad de la celebración de la Semana Santa en esta bella ciudad colonial. Inmediatamente después de producirse la catástrofe, el presidente de Colombia, Belisario Betancur, se trasladó a las zonas afectadas para dirigir los trabajos de salvamento que están llevando a cabo la Cruz Roja colombiana, Defensa Civil, el Ejército, la Policía y los propios ciudadanos de Popayán, que están colaborando con estas fuerzas en el rescate de víctimas. Una colaboración especial están recibiendo también las autoridades por parte de las emisoras de radio, que mantienen una información interrumpida, en servicio permanente de comunicación con las ciudades del interior y de la costa norte colombiana. A través de este medio, numerosos familiares de las víctimas han podido conocer los pormenores del suceso y mantener comunicación con los damnificados. Una de las primeras medidas que adoptó el Gobierno fue la de establecer un riguroso servicio de vigilancia para evitar los consabidos actos de pillaje que suelen producirse en situaciones como ésta. A la vez, se hacía un llamamiento a todas las ciudades de Colombia y al mundo entero para que enviaran toda la ayuda que pudieran, sobre todo en lo que se refiere a artículos de primera necesidad. Alimentos, ropas, medicamentos, tiendas de campaña y casas prefabricadas constituyen las principales demandas de las autoridades. Solidaridad internacional con los damnificados Madrid La Asamblea de la Cruz Roja Española está a la espera de poder enviar material de socorro de emergencia de primera ayuda para los afectados por el terremoto de Popayán (Colombia) Junto a ello se apunta la posibilidad de que nuestro país pueda colaborar en un futuro próximo en la reconstrucción de la zona siniestrada. El Gobierno español hizo un ofrecimiento de ayuda a las autoridades colombianas poco después de producirse el terremoto. Por su parte, Estados Unidos ha enviado material y suministros médicos por valor de 700.000 dólares para socorrer a los damnificados, además de 1.000 tiendas de campaña para que sean empleadas como refugios provisionales. La ayuda incluye también equipos eléctricos para proporcionar iluminación de emergencia. Venezuela ha enviado un avión de sus Fuerzas Aéreas llevando ayuda sanitaria para las víctimas. El aparato transportaba antibióticos, toxina antitetánica, antidiarreicos, antitusígenos, analgésicos y líquidos rehidratantes. En el avión viajaron el viceministro de Sanidad y Asistencia Social, Miguel Román, y directivos del Cuerpo de Defensa Civil de Venezuela. El Gobierno ecuatoriano ha enviado un convoy de ayuda integrado, entre otros productos, por unidades de plasma. El presidente del Ecuador, Osvaldo Hurtado Larrea, habló telefónicamente con su colega de Colombia, Belisario Betancur, a quien manifestó su pesar y solidaridad. Numerosos turistas ecuatorianos se encontraban en Popayán, en el momento de producirse el seísmo, para asistir a las celebraciones religiosas de Semana Santa. La asociación de ayuda médica internacional, con sede en París, ha maridado a un equipo médico, compuesto por dos doctores y una enfermera, para prestar ayuda sanitaria a los damnificados. Durante los oficios religiosos El epicentro del terremoto se situó a unos 40 kilómetros al noroeste de Popayán y tuvo una intensidad de 7 ¡2 grados en la escala de Mercalli, según el Instituto Geográfico de Los Andes. El seísmo se produjo el pasado Jueves Santo, justo en el momento en que se celebraban numerosos actos religiosos en los templos de la ciudad, incluida la catedral, cuya techumbre se derrumbó sobre cerca de un centenar de feligreses que participaban en los oficios. Se da la circunstancia de que por estas fechas Popayán congrega a una gran cantidad de turistas atraídos por la pompa y Popayán, joya de la arquitectura colonial española Popayán (Colombia) Afp La ciudad colombiana de Popayán ha sido siempre un importante centro cultural, político y religioso, cuyas joyas arquitectónicas coloniales han atraído cada año a miles de turistas. Situada a 1.537 metros de altitud sobre la vertiente occidental de la cordillera central de los Andes, Popayán fue fundada el 4 de noviembre de 1537 por Sebastián de Belalcázar, durante la conquista española. La capital del departamento de Cauca, con doscientos mil habitantes, es una ciudad tranquila, conservadora de una lengua tradicional histórica, con sus iglesias barrocas, sus museos de arte religioso, sus casas coloniales, sus patios floridos y sus callejuelas blancas. Construida como las ciudades españolas del siglo XVI y XVII, la capital se articula alrededor del hotel de la villa (cabildo) el palacio del gobernador y la catedral, símbolo de los tres poderes durante la época colonial. Popayán, donde han nacido catorce presidentes de la República de Colombia, sé enorgullece de poseer una de las más antiguas Universidades del país. Desde 1558, en ella se vienen celebrando las tradicionales fiestas religiosas de Semana Santa, que culminan con la procesión de Viernes Santo, a la que asisten numerosos visitantes. La ciudad ha sido destruida en tres ocasiones, por un temblor de tierra y por dos erupciones del volcán Purace. Según una leyenda, en 1789 un obispo, que fue expulsado por sus feligreses, maldijo a Popayán y aseguró que sería destruida por fenómenos naturales. En memoria del anatema se erigió una cruz a la entrada de la población, que se conoce como la de Belén, y en ella se escribió que cuando se derribara se cumpliría la maldición. Hoy- -dicen los creyentes- el terremoto tumbó la cruz y Popayán se desplomó, a pesar de estar consagrada a San Emigdio, protector contra los movimientos telúricosf Otros, aún más fervientes católicos, aseveran que el fenómeno natural es un castigo de Dios porque las ceremonias de Semana Santa se convirtieron en sólo una atracción para los turistas Telegrama de condolencia del Papa Ciudad del Vaticano. Efe En un telegrama enviado por su secretario de Estado, cardenal Agostino Casaroli, el Papa Juan Pablo II ha hecho saber que está profundamente conmovido por las noticias de las trágicas destrucciones y muertes causadas por el terremoto. El Pontífice, en el telegrama dirigido al arzobispo de Popayán, monseñor Samuel Silverio Buitrago, expresa para todos tos habitantes de la ciudad sus sentimientos de efectuosa cercanía mientras invoca la paz del Señor sobre los numerosos difuntos y pide por el pronto restablecimiento de tos heridos.