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GENTE Ole, Ole rocanrole L modernismo, decía Juan Ramón- -mientras Zenobia, su mujer, traducía a Tagore para la cena- es un gran movimiento de entusiasmo y de libertad hacia la belleza, y así es como se nos ilenó la casa de héroes homéricos y princesas nupciales vestidos de faunos y pavos reales, haciéndose cucamonas y cruzando el lago de los cisnes en el bigote de una gamba, porque su esteticismo bórico y sentimental debe ser original, y, sobre todo, musical, con lo cual todo pareado justifica los medios. Justo dé medios es de lo que se quejarán Vicky, Juan, Emilio y Luis Carlos, o sea, Ole, Ole, el nuevo grupo de modernos expuestos por su compañía en el mismo estante de Mecano, producido por Nacho Cano y arreglado por Luis Cobos. Vicky tiene ypinte años, ama a Pat Benatar, lee á Roahl Dahl y lleva la voz cantante. Juan tiene veintidós años, ama a Lou Reed, lee a García Márquez y se ocupa de la batería. Emilio tiene veintiún años, ama a Devoran Hárri y carraspea con el bajo eléctrico. Y Luis Carlos, burgalés de Berlangas de Roa, tiene veinticinco años, ama a Peter Gabriel, lee a García Márquez y es responsable dé los teclados y la guitarra, así como, por lo que se ve, del control de seguimiento del grupo y del movimiento estético que representa. Entre los cuatro se han valido para grabar tres cánticos escritos por algún letrista poseído del espíritu de la época, cuyas rimas completas, al igual que las de aquel historiador arábigo de nombre Tabarí, eternizadas por flemáticos calígrafos, abarcarían doce mil cueros de vaca, según datos por Borges. Los cual que es posible que las púberes canéforas les ofrenden el acanto, pero ¿dónde está el espíritu del rocanrol? Bueno, bueno -dicen, y dicen bien- El rocanrol está en todas partes, aunque nosotros, antes que nada, somos un grupo de música moderna. El nombre puede que choque un poco, pero es que hay dos formas de plantear la estética, es decir, por semejanza y por contraste, y por contraste es por lo que hemos escogido Ole, Ole, que es una reminiscencia folclórica que tiene más connotaciones, es más divertido, e incisivo, y ácido... ¿no? Nuestro público está entre los frece y los veinte años. Está visto que son los que compran, y nos gustaría, si no vivir de esto, al menos desempeñarnos. En cuanto a la letra de las canciones, a nosotros nos parecen simpáticas, modernas, sintetizadas... Y este verano, a cantar. Ya verán cómo al final ese estribillo que dice no controles mis vestidos, no controles mis sentidos (3: 36) acaba aprendiéndolo hasta los quicios toda la jarea de loros, cotorras, cacatúas, tordos, vencejos, ruiseñores y lechuzas de los patios de vecindad de su distrito. El modernismo es el sino de las aves prensoras. Ignacio RUIZ QUINTANO JUEVES 3- 3- 83 A B C 85 E