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TELEVISIÓN Detrás de la pantalla NOS DEBEN UN DEBATE Tras el programa de La esperanza de los enfermos. El clave dedicado al síndrome pseudocíentifismo del coloquio, tóxico- -por qué no se puso la elusión constante de la situataxativamente el sustantivo ción actual de las familias y su colza en el título no lo sabe- desamparo, el planteamiento mos- el Gobierno, a través de la cuestión en puro dilema del medio que controla, la Ra- de personalismos médicos, etdiotelevisión, debe éticamente cétera, sólo pusieron en claro a los miles de intoxicados una cosa: que, realmente, nada desde hace dos años un de- hay claro sobre este asunto bate generoso, exhaustivo, es- para médicos, sociólogos y adiperanzador, no distante, polé- ministrativos del Gobierno, mico socialmente y, por lo sobre todo para este último, a tanto, comprometido sobre el cuya máxima instancia acudietema. En septiembre de 1981, ron recientemente los intoxicay precisamente a partir del re- dos, obteniendo una distanconocimiento político del sin- ciada promesa de ser drome provocado por aquel informados. Pues que se inaceite, el Partido Socialista hizo forme, y bien, y que les dejen un gravísimo planteamiento informar- -amparándoles o no parlamentario poniendo, a en la revolucionaría libertad de través de una recusación Bakunin, mencionada por un- -considerada incluso anticons- coloquiante- -sobre sus probletitucional- -a cinco ministros, al mas con toda crudeza. Ejecutivo en las cuerdas. De Para los televidentes- -que aquel debate salieron, a partir mostraron, vía telefónica, su de una Comisión mixta interca- descontento- -es notorio que meral, un paquete de medidas La clave ha decaído en su de cuya eficacia, al parecer, responsabilidad de informar nada más se supo. No tiene bien debatiendo. No sólo tiene sentido, por lo tanto, con estos problemas de rigor- -la elecantecedentes, que al citado ción de la película, más que programa no hayan acudido el una ilustración fue una burla portavoz de la colza, el buñuelesca para los afectadiputado Ciríaco de Vicente, el dos- sino de convocatoria; no actual ministro del ramo y algún es que no crea en el programa representante del Poder Judi- la audiencia, sino los personacial que entiende en el litigio. El jes a los que invita. Balbín es, programa de Balbín- -cada se- ya lo hemos dicho, incompatimana el posesivo se hace más ble con el programa que le ha evidente- -no ha sido, otra vez, convertido en un poder táctico en este aspecto, respetuoso de televisión. con la actualidad, sobre la SPECTATOR que arroja- -éste era un debate realmente clave, complejo, NOTA. -El director de La clave vivo- -condicionantes limitati- por cierto, llegó a decir en determivos inadmisibles. Hubo peleas nado momento que él representaba previas, acusaciones, rechazos allí a la mayoría de los telespectadoque no. Se representa de comparecencias necesarias, res. él Es notorio siquiera a los profesioprotestas de grupos de afecta- a mismo, ni según tenemos ennales del medio, dos, y todo esto debió ser con- tendido. La audiencia tiene asociaciotado como prólogo a esa ex- nes que van a t e n e r sus pectativa de angustiosa representantes en el Ente. Ojalá. Oanny Kaye junto a Angela Lansbury y Glynnis Johns en El bufón de la corte El cine en casa CON H DE HUMOR EL BUFÓN DE LA CORTE de Norman Panamá y Melvin Frank. 1955. Color. Ciento un minutos. Fue Danny Kaye, protagonista del filme, un superstar del cine cómico de los años cuarenta, que llegados los cincuenta, y finalizado su contrato con Samuel Goldwyn, que le proporcionó los vehículos más apropiados para su peculiarísimo modo de hacer, entró en una fase de declive, que es hoy más conocido como paladín de la UNICEF que como figura del espectáculo. El bufón de la corte título inédito en las pantallas comerciales españolas es, con todo, una de sus películas más apreciables de la segunda época de su carrera. En buena parte, porque Frank y Panamá, directores del filme y autores de su guión, supieron reencontrar el camino por el que habían discurrido los mejores éxitos de Kaye, que, no obstante, en la actualidad parecen desproporcionados. A caballo entre la parodia y la opereta, la película, cuya acción se sitúa en una hipotética Edad Media, está planteada con cierto talento y resuelta con cierta elegancia. Hay en ella, por descontado, situaciones burdamente colocadas a contracorriente para el lucimiento del actor y chistes que no son del mejor gusto. Pero lo cuidado de decorados y vestuario, la puesta en escena, ya que no brillante, eficaz, del tándem directivo y, sobre todo, el espléndido reparto, hacen del filme un grato entretenimiento, aunque acaso hubiese ganado con un metraje más reducido. Junto a Danny Kaye, que lleva a cabo una de sus mejores interpretaciones, destacan en el reparto los veteranos y excelentes Basil Rathbone y Mildred Natwick, y las jóvenes y estimulantes Glynnis Johns y Angela Lansbury. Acompañados por un nutrido equipo de segundones que dan vida a personajes tan tópicos como pintorescos. Los números musicales son, en su mayoría, excelentes. Y Mr. Kaye se ofrece, y nos ofrece, por su cuenta, uno de sus monólogos memorables, aunque, por supuesto, el doblaje le haga perder buena parte de su fuerza I Teatro: El legado de los Rosmer la vitalidad de Ibsen Esta noche, a las nueve treinta, en la Primera Cadena y dentro del espacio Teatro los espectadores de televisión tienen la oportunidad de ver la obra de Ibsen El legado de los Rosmer Rosmersholm uno de los dramas menos conocidos del autor noruego, y que nunca se ha representado en los escenarios españoles, y apuntarse de este modo un capítulo más en este retorno de las obras de uno de los padres del teatro contemporáneo que siguen demostrando su perfecta actualidad para los espectadores de nuestro país, que en ¡os últimos años han asistido a varios estrenos o reposiciones de sus textos. Estrenada en 1885, cuando Ibsen es ya director del Teatro Nacional de Oslo, pertenece a la misma época de Casa de muñecas Espectros Un enemigo del pueblo El pato silvestre o Hedda Gabler Henrik Ibsen vuelve a plantear en esta obra una variante de su visión de la sociedad de su tiempo: el desenmascaramiento de la hipocresía, la situación de la mujer, la progresiva toma de conciencia de los débiles, de los sometidos; las crisis de fe, la quiebra de las creencias religiosas y en los valores sociales. En El legado de los Rosmer la acción transcurre en Noruega, donde el dueño de la casa de Rosmersholm, después del suicidio de su joven esposa, reniega de su fe y abandona sus funciones de pastor. En la casa vive una mujer, Rebeca West, con quien mantiene una estrecha relación que no llega a ser pecaminosa, aunque de este modo aparezca a los ojos de los demás. Los protagonistas deben afrontar una despiadada campaña en su contra. Entre las puestas en escena que se recuerdan de este drama de Ibsen figura la que tuvo en el papel de Rebeca a Eleonora Duse, estrenada en 1905. A B C 77 Con solera y los veteranos del teatro La longevidad de los hombres y las mujeres que trabajan en el teatro en sus diversos cometidos, autores, directores actores... es un fenómeno notorio y que hoy tratará el programa dedicado precisamente a la tercera edad Con solera Para ello se ha visitado, bien en su trabajo mismo, bien en su propio domicilio, a algunos profesionales del arte escénico, tales como Aurora Redondo, que cuenta ochenta y tres años y se mantiene todavía en activo, y a Félix DeLUNES 21- 2- 83 fauce, de ochenta y seis años, decano de los actores españoles. También intervienen en el programa figuras tan populares como Rafaela Aparicio y Alfonso del Real, y personas que lo han sido todo en el teatro, como Luis Escobar y Alvaro Custodio. El primero dedicado ahora al cine en su nuevo papel de actor, y el segundo que dirige actualmente las compañías de los teatros más antiguos de España, las del Corral de Comedias, de Almagro, y del Real Coliseo Carlos III, de El Escorial.