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CUADERNO DE APUMTES U Uu u t Tf fl JJ li UU U U t uu ff tf (4 flvf Uk m AA uuti Alta tensión Intro en el cuarto de otra duros. También yo pude escripersona con el mismo respeto bir y escribí los versos más con que entraría en su alma. tristes muchas de aquellas Porque nada nos retrata mejor noches, pero en aquellos días que los lugares en que vivi- aprendí igualmente el arte de mos. Si es cierto aquello de soñar y de luchar, el gozo de que al cabo de treinta años encender el corazón. todo hombre es responsable de Aún vivo hoy de muchos la cara que tiene, también lo proyectos de aquellos años. es que quien al cabo de unos Mis dos últimas novelas (naaños no ha transmitido su cida una hace tres años y otra personalidad a los muebles y recién parida ahora) fueron paredes entre los que habita engedradas cuando yo no es, simplemente, porque no había cumplido los veinte tiene ninguna. años. Aún tengo zumbando Me ha tocado, en la mini- por el interior alguna obra mini- vacaeión (dos días) de teatral que se estructuró menNavidad, vivir en el cuarto de talmente al mismo tiempo que uno de mis sobrinos, y todos le salía a mi rostro la primera los rincones de la habitación pelusilla de la barba. Probableparecen transportarme a una mente me moriré sin haber adolescencia que yo tuve realizado todo lo que en aque ¿hace ya cuántos años? Ob- llos años ardientes brotó. servo con respetuosa atención Afortunadamente, los maeslos libros que mi sobrino ha tros que entonces tuve (y elegido para sus lecturas, las sobre todo las lecturas que postales que ha colocado bajo hice) me enseñaron que la el cristal de la- mesa de tra- adolescencia no era el tiempo bajo, los cachivaches que pu- de los fuegos artificiales, y lulan acá y allá, los carteles menos el de los fuegos fatuos. que adornan las paredes. Y I escubrí que la vida era dura me siento transportado a mis y apasionante, que era dura viejos cuartos de colegial. porque era apasionante, y que Pero lo que ataca, sobre era apasionante porque era todo, mis ojos es este póster dura. de Charlot que mi sobrino ha Aprendí también entonces colocado frente a su mesa de eso que mi sobrino se retrabajo. Bajo la aterida figura cuerda a sí mismo a través de del funánbulo de los zapatones la frase de Charlot: que el se lee una frase que alguien único enemigo que cada hom- ¿mi sobrino ahora? ¿yo bre tiene en la vida es él hace cuarenta años? -se ha mismo, que los verdaderos pepuesto como lema para la ligros no están fuera, sino vida: Puedes llegar a ser lo dentro. que desees. Sólo existe un Esta fue la más importante obstáculo: tú mismo. de todas las lecciones que enLa frase se me clava como tonces me enseñaron: que no un aguijonazo y me evoca hay obstáculos que un hombre aquellos años juveniles en los no sea capaz de salvar, que los que yo también me rodeaba de verdaderos toros bravos se frases que se me hundieron en crecen con la puya, que los las ingles del alma como es- hundimientos humanos rarapuelas. Frases que me empu- mente vienen por zancadillas jaran a las alturas y me pidie- exteriores, que son la pereza, ran a todas horas salir del la tonta ambición, el no recoadocenamiento. nocer los propios límites, Hay muchas personas que quienes pueden encadenarnos recuerdan con amargura sus a la mediocridad. adolescencias. Yo no puedo reCreo que si la gente gastara vivir la mía sin emocionarme. en t r a b a j a r la mitad del Fueron, sí, años tensos y tiempo que invierte en quejarse de las dificultades, casi todas estarían ya resueltas. Pero me temo que en el mundo haya millares de personas que consideran que el deber de toda la Humanidad es el de pasarse la vida limpiando el camino por el que ellos han de pasar. Gentes que E se consideran el Rey- Sol en torno al que han de girar maestros, familiares, compañeros, una turba infinita de criados. Si luego fracasan es porque toda esa corte de servidores no les sirvió lo bastante de tobogán. Al muchacho que yo era le. explicaron que tendría que ha- cerse su vida con sus manos, ladrillo a ladrillo, como hace el albañil su propia casa. Le dijeron que no le faltaría el amor de los demás, pero que ese amor no le dispensaría jamás de hacer su propia y personalísima tarea, y que los buenos entrenadores de natación enseñan a los aprendices a nadar, pero que luego les dejan que braceen ellos solos. Recuerdo que por entonces leí aquello que había escrito Jack London: Sobre mi cabeza se alzaba el colosal edificio de la sociedad y, en mi opinión, no había más salida que el escalarlo. Es cierto: a todos nos pesa el mundo sobre los hombros, la realidad es para todos cuesta arriba, no se puede escalar sin que a uno se le arañen las rodillas y se le destrocen las uñas. Porque en la vida no hay ascensores: sólo se puede subir por ella a golpe de alma. Por eso me encoleriza tanto el pasotismo que me parece la más antijuvenil de las actitudes juveniles y la menos rebelde de las rebeldías. Hay que salir del pozo y no gritar contra su oscuridad. Hay que vivir con pasión y no obsesionarse por las cadenas. Doy gracias al cielo por haber aprendido esto de muchacho y por no haberlo olvidado todavía. Luego viene mi médico y se desconcierta porque no consigue hacer bajar mi tensión. Me da pastillas y pastillas. Yo me río y le digo que mi enfermedad es que sigo teniendo un alma de adolescente, qu 3 yo viviré tenso mientras viva, que mi tensión será bajísima cuando me haya- muerto.