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VIERNES 7- 1- 83 ESPECTÁCULOS A B C 51 Crítica de teatro Filarmónica de Berlín Darío Fo lleva ai Lara su provocativa farsa Aquí no paga nadie los músicos acusan a Karajan de dictador BERUN. Herbert von Karajan, a sus setenta y cuatro años, el rriás famoso de los directores de orquesta de la actualidad, está a punto de romper su matrimonio artístico con la Orquesta Filarmónica de Berlín, que dura veintiocho años. El origen del conflicto es la negativa de la orquesta a admitir entre sus miembros a una joven clarinetista llamada Sabine Meyer, de la qué Karajan se ha convertido en su defensor. En esta orquesta, que acaba de celebrar por todo lo alto su primer centenario, es tradición que los músicos decidan democráticamente sobre la idoneidad dé los aspirantes a cubrir las plazas que quedan vacantes; Esa práctica democrática tiene una sola limitación, por cuanto el directo titular le corresponde el derecho de veto, pero Karajan pretende, según los músicos, abusar de ese derecho para imponer a la orquesta a uña clarinetista con la que no están de acuerdo. Hay quien acusa a éstos músicos de machistas y, de hecho, en la orquesta sólo figura una mujer, una violinista de nacionalidad suiza. Ángel de Andrés, Mayte Blasco, Nicolás Dueñas y Esperanza Roy Título: Aquí no paga nadie Autor; Darío Fo. Versión: Carla Matteini. Dirección: José Carlos Plaza. Escenografía: Pedro Moreno. Música: Mariano Díaz, intérpretes: Esperanza Roy, Marte Blasco, Nicolás Dueñas, Miguel de Andrés, Alberto de Miguel. Teatro tara. Darío Fo, puesto de moda por los grupos independientes, héroe de los alegres montajes de las salas Cadarso, Lavapiés y Olimpia, consagrado, diría que casi sacralizado, por su presencia personal con Misterio buffo en él teatro Español el mes dé noviembre del año pasado, salta a los escenarios burgueses con una de sus grandes farsas: Norr si paga, non si paga que es del año 1974, bajo el título Aquí no paga nadie más concreto pero que carece del popolanismo y el vigor imprecativo del título original. Se repite mucho Darío Fo, lo que no impide que sus tersas desorbitadas se alcen siempre al nivel de eficacia cómica de lo desproporcionado, de lo provocativo, de la sátira genérica más acuciante, de la propuesta revolucionaria clara, irruptiva en la sociedad dimisionaria y conservadora, aunque de un modo superficial y en el fondo inocente- Aquí no paga nadie es la historia de un motín de mujeres que, cansadas de soportar precios abusivos, reducen al encargado y saquean sus grandes almacenes. El acto desencadena la persecución policial y los conflictos personales entre las mujeres desmandadas y sus maridos, por extensión y su contorno social. Uno de los maridos es el tipo del que quiere llevar la cabeza muy alta, teórico de la legalidad, enemigo de hacerle el juego a la represión. Otro marido es él débil oportunista dispuesto siempre a sumarse al desorden. Otro personaje es el policía que detesta su oficio, captado ideológicamente por el maoísmo, atormentado por la contradicción de su oficio y sus ideas. Otro es el carabiniere, sargento de carabinieri, inflexible, duro, pero vulnerable por una pretensión de pseudo cultura. De las dos mujeres, una es la italiana imaginativa, improvisadora, audaz, un mucho inconsciente. La otra es la débil, astuta, flexible, iqué se deja arrastrar como su marido a actitudes que por ser inconscientes no son revolucionarias, sino propias de compañeros de camino La comedia es una farsa dleeiiredo, Darío Fo utiliza su cálida facilidad verbal, su brío para la violencia expresiva, su conocimiento técnico para ir desdé la comedia del arte a los trucos del cine mudo de los tiempos de Chaplin y Keaton. La acción no cesa. Las sorpresas se suceden. Las situaciones cómicas; generan otras nuevas en ramillete como de fuegos artificiales. No obstante, hay tina diferencia entre los dos actos, extraordinario el primero y más hueco, más circense y de truco, el segundo. La risa, la carcajada, el alarido de sorpresa, la diversión están garantizadas. Acaso todo eso resulta liberador y de ser así el espectador, obtiene Én el caso de la clarinetista, aseguró a la agencia Efe un portavoz de lá orquesta, la oposición de los músicos se debe a razones estrictamente musicales: nadie- niega a Sabine Meyer su calidad como solista, pero su sonoridad no combina bien en ei conjunto con los instrumentos de viento. Pese a las presiones a que los está sometiendo Karajan, que ahora emprende con la Filarmónica de Viena una gira por Bulgaria que en su día se negó a realizar con sus músicos berlineses, estos últimos no están dispuestos a renunciar a sus derechos democráticos, y hay quien ¡plantea incluso la posibilidad de una huelga, como en la conocida película de Federico Fellini. un consuelo por los males que se le pintan antes que una incitación; revolucionaria. Aquí no se paga es un enredo dé estereotipos, no un saínete, no una verdadera comedia. Es de temer que la ultraizquierda considere la farsa: coartada burguesa; más que otra cosa. Esperanza Roy hace una Antonia espléndida, veraz, alegre, muy italiana, sin caer en los tópicos géstuales, y resulta inagotable en su bWllante acción de estupenda actriz que ha llegado a ser en estos años de su sorprendente y variada carrera. Muy bien- él: tipo creado por Nicolás Dueñas en su peculiar estilo. Divertido y sólido. Gracioso Ángel de Andrés (sobrino) definiendo cuatro personajes caricaturescos llenos de eficacia y diferenciaciones gestuales que definen bien a lo muñecos genéricos y grotescos que encarna. Maite Blasco y Alberto de Miguel siguen el desmesurado barullo sin perder ni aliento ni tono un- -soló momento, y todo ste conjunto de interpretación afinada, de charanga biensonante, acredita el muy buen trabajo director de José Garlos Plaza, que ha entendido bien la obra y sus necesidades. El decorado de Pedro Moreno coincide con el estilo del espectáculo. Da el mensaje de una colectividad anonadada por la urbe, uniformada por la sociedad desmedida, opresiva e injusta y hasta el sentido de la farsa, de gran bromazo que late en las páginas atrevidas y graciosas, llenas de temas sólo. apuntados, de Darío Fo. No se paga, no se paga o sea Aquí no se paga nada hace reír a carcajadas. Consuela de las desdichas antes que excita o incita a la revolución. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. Esté alílíá con ABC Un periódico que siempre está en su sitio. Información, crítica, ocio, cultura...