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16 A B C INTERNACIONAL MIÉRCOLES 5- 1- 83 Diversos actos de sabotaje en la capital afgana contra edificios e instalaciones militares soviéticas han tenido como respuesta el incremento de las medidas de seguridad de las tropas de Moscú que vigilan con carros los principales puestos de mando de su Ejército y el aeropuerto internacional de Kabul, donde el tráfico de las naves de Aeroflot es incesante Treinta oficiales afganos, abatidos por sus propios soldados Ola de atentados contra las posiciones soviéticas en Kabul PENSHAWAR (Pakistán) La resistencia afgana atacó el pasado 27 de diciembre en Kabul los principales símbolos de la presencia soviética en Afganistán para conmemorar el iil aniversario de la invasión tíe las tropas de Moscú, según ha podido constatar de diversas fuentes la agencia France Presse en la localidad paquistaní de Penshawar. Según la resistencia, cuyas manifestaciones han sido confirmadas por la mayoría de los viajeros procedentes de la capital afgana, los mujaidines. han atacado sucesivamente con misiles y morteros la Embajada soviética, el palacio de Chilsitoon- -donde trabajan numerosos altos oficiales soviéticos- el barrio residencial soviético de Microrayon y la central eléctrica alimentada por fuel de Pule Charkhi, en las afueras de Kabul. Los diplomáticos de Islamabad, en base a los informes enviados por sus Misiones en Kabul, habían detectado hace dos días un nivel excepcionalmente elevado en el intercambio de los disparos de artillería en Kabul en ¡a noche del 27 al 28 de diciembre. La misma fuente precisó que los cortes de energía eléctrica, producidos por atentados contra instalaciones que abastecen a la capital, se habían extendido en el conjunto de los barrios de la ciudad. Un comerciante afgano de Mazar I Sharif, que llegó a Penshawar el sábado por la tarde después de una estancia en Kabul, confirmó las informaciones de la resistencia, según las cuales el palacio de Chilsitoon, al suroeste de la ciudad, había sido atacado en la noche del 27 de diciembre. Según este viajero, cinco tanques soviéticos situados delante de la entrada al palacio y la garita del guardia fueron destruidos por un cohete. Un grupo de guerrilleros fundamentalistas ha afirmado que dieciséis soldados soviéticos habían resultado muertos o heridos en el transcurso de esta operación llevada a cabo por comandos de mujaidines. Siempre según el relato del comerciante afgano, la Embajada soviética fue blanco de uno de los cohetes lanzado por los mujaidines durante un breve ataque al comienzo de la noche. Un primer testimonio se refería a una operación similar el 24 de diciembre. Según otro viajero, simpatizante de la resistencia, el barrio de modernos edificios Microrayon, reservado a los soviéticos, situado a la salida este de la ciudad, fue bombardeado con morteros el día 27 por la tarde. En esta incursión, sesenta obuses habrían dañado seriamente cuatro inmuebles y herido o matado a nueve soviéticos. Muy cerca de Kabul, la central eléctrica de fuel situada en Pule Charkhi fue atacada durante la noche del 27 al 28 por un comando mujaidin, armado con lanzacohetes y ametralladoras pesadas, según fuentes de la resistencia. Según medios afganos bien informados, ciento cincuenta hombres, especialmente entrenados y pertenecientes al Partido Hezbi Islami, habían partido de la provincia de Nangrahar hacia Kabul, algunos días antes, con la misión de destruir varios centros económicos. Diversas operaciones de guerrilla urbana se han producido, mientras que las autoridades soviético- afganas multiplican las medidas de seguridad coincidiendo con el III aniversario de la entrada de las tropas de Moscú en Afganistán. Según los diplomáticos occidentales residentes en Kabul, las patrullas soviéticas habían sido reforzadas y algunas barricadas se habían construido en todas las grandes arterias de la ciudad a modo de control permanente del tráfico. Por otra parte, una treintena de oficiales y suboficiales afganos habrían sido abatidos por sus propios soldados en un motín acaecido en la noche del 31 de diciembre en un puesto de vanguardia que defiende la localidad de Khost, en la provincia oriental de Paktia. Después de ello, los soldados sublevados habrían volado el polvorín y huido a un pueblo cercano. Relato de un coronel afgano evadido Moscú trata de aplicar la estructura de sus Repúblicas en Afganistán PENSHAWAR. Los soviéticos quieren reorganizar (as estructuras gubernamentales y administrativas afganas según el modelo de las Repúblicas soviéticas musulmanas asiáticas de la URSS, afirmó a la agencia France Presse un coronel afgano, empleado en el Ministerio de Defensa en Kabul, que acaba de refugiarse en Pakistán. El coronel Mohammad Ayub Osmani, de treinta y siete años, ha declarado haber tenido conocimiento de este plan en el transcurso de una reunión de oficiales miembros del Partido Comunista afgano a través de un consejero soviético. El Ministerio de Defensa, instalado en el palacio dé Darulmán, en el sudeste de Kabul, está completamente dirigido por los soviéticos, que no delegan ninguna responsabilidad efectiva en los oficiales afganos, incluso ni en los miembros del partido, ha afirmado. Todos los documentos y todas las órdenes escritas deben ser firmadas al menos por dos soviéticos para que tengan validez. La desconfianza y el menosprecio de los soviéticos por los militares afganos es total- -ha añadido- jamás un soldado soviético saluda a un oficial afgano, con la excepción del ministro de Defensa. Los generales afganos- -continúa el relato de este coronel evadido- -son registrados sistemáticamente a la entrada y a la salida del palacio, cuya custodia está confiada exclusivamente a los soldados soviéticos. El mismo era cacheado cuatro veces antes de poder acceder a su despacho, situado en la cuarta planta del Ministerio. Sólo los oficiales miembros del partido tienen derecho a llevar un arma individual. La mayoría de los oficiales subalternos rehusan entrar en el partido y son ellos quienes integran por Jo general la facción Khalq, hostil al grupo Parcham del presidente Karmal. El coronel Osmani piensa que es el mariscal soviético Seguei Sokolov, primer viceministro de Defensa desde 1967 y miembros del Comité Central del PCUS, quien realmente manda sobre los 2.500 militares soviéticos y los 3.000 oficiales afganos empleados en Darulman. La resistencia se infiltra progresivamente en el interior del Ministerio, donde los viejos oficiales del antiguo régimen esperan algún contacto para servir a la causa de los mujaidines, afirmó también. Algunos jóvenes oficiales reclutan informadores para la resistencia, pero ningún general- -piensa él- -trabaja contra el Gobierno prosoviético. Las relaciones cotidianas entre militares soviéticos y afganos se han reducido al mínimo. Hasta el mes de abril funcionaban cantinas separadas para los oficiales del Estado Mayor afganos y soviéticos.