
linenses celebrando el acontecimiento: mantillas y peinetas, música y cohetes, aplausos a su Virgen que recorrió las céntricas calles de la ciudad. Y la cuenta atrás. Hay nervios. El mismo alcalde es víctima de ellos. Juan Carmona, treinta y un años, abogado y militante del PSOE me dijo que, como alcalde, voy a exigir a los compañeros del Gobierno que me faciliten las ayudas urgentes que necesitamos para afrontar, sin percances, la apertura de la verja, los diez mil visitantes del Peñón que tendremos notantes aquí Es ayuda para doblar el número de Policía Municipal (ahora 60 guardias, población de 60.000 habitantes) ayuda para incrementar el servicio de limpiezas, recogida de basuras; todo eso. Y Juan Carmona se atusa la barba y repite: Lo voy a exigir. La Línea ofrecerá servicios a esa población que empezará a entrar, a pie, el mismo día 15. Una población, recalca el alcalde, selectiva porque el decreto no se pilla los dedos. Se margina a los marroquíes, ya que sólo pueden pasar por razones humanitarias, en ambos sentidos; los gibraltareños y los residentes británicos, así como los españoles que lo deseen. Y punto. Con eso, parece haberse dicho el Gobierno, vamos a probar. Una vivienda en Gibraltar está por las nubes, cuando se encuentra: diez millones de pesetas 80 metros cuadrados. Una vivienda en una urbanización de lujo como Sotogrande (a 20 kilómetros de La Línea) sale por cuatro millones dice el alcalde. ¿Se venderán los chalés andaluces a los gibraltareños enlatados en la Roca? Podría ser. Dejaremos de ser lo que somos, -insiste el alcalde de La Línea- un dormitorio con el treinta y cinco por ciento de la población en paro, de sultanes, vive pobremente la ciudad de La Línea. Edificios sin rematar, negocios desfallecientes, accesos descamados llevan, al visitante, hasta ese cul- de- sac que es la verja. Y allí ested se da la media vuelta, sorteando a unos activos agentes de ventas véngase a la tienda, hay de todo, más barato que al otro lado... a la chiquillería ruidosa y al montón de semáforos que parecen las guindas sin el pavo; y se acabó. Mar al fondo, la Unión Jack ondeando, los aviones de guerra de los ingleses a vuelo rasante. Llegó la noticia de la apertura y, como en el cuento, nadie creía que esta vez venía el lobo. En un bar de la calle Real: Amigo, ¿por qué no habla usted de algo más interesante? tantas veces lo dijeron y luego, cierre Pero ahora era auténtico y aunque Radio Nacional emitía, no se sabe por qué, la Patética, de Tchaikovski, en espera de que Felipe González se apoderara del micrófono en la célebre primera rueda de Prensa del Consejo de Ministros, a pesar de esa Patética, estalló el júbilo en los altavoces de La Línea. Creo que ya lo dije antes: el pueblo cesó de sentirse enfermo en una sala de espera. Al día siguiente era, además, la fiesta de la Patrona: la Inmaculada Concepción. Ahí ven ustedes a los MARTES 14- 12- 82
En el horario de apertura de la verja
El Gobierno de Gibraltar impone restricciones
El Gobierno de Gibraltar no mantendrá abierta la verja de la frontera durante las veinticuatro horas del día, como se hará por parte española a partir de mañana, día 15, según ha informado la televisión de dicha plaza británica. Según añadió en su boletín de noticias el citado medio informativo, el domingo se reunió él Gobierno de Gibraltar, con carácter extraordinario y urgente para decidir en relación con el acuerdo del Gobierno español de proceder a la apertura de la frontera, cuya correspondiente orden ministerial fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el día anterior, sábado día 11. El locutor de la televisión gibraltareña- -sigue informando Efe- -manifestó que el Gobierno del Peñón, al término de la refepara convertirnos en una sociedad más dinámica y próspera. ¿Tienen ganas de hacer negocio, por aquí, con los ingleses? Pues claro que tienen. Que entren, que animen la vida nocturna, que den a ganar al comercio y que, como entraron, salgan de uno en uno y good- bye Para bastantes, en La Línea, éste es el principio del fin del paro: con ese optimismo contagioso del andaluz, dicen que pronto habrá empleos en Gibraltar para los linenses. Y tal como están las cosas con los marroquíes (que nunca se integraron en la Roca) el tiempo juega a favor de los españoles. Queda el temor del contrabando. Pero aquí aseguran que es un rida reunión, facilitó a los medios locales de información el siguiente comunicado: Ante las restrictivas medidas por parte española en lo referente a la próxima apertura peatonal de la frontera con Gibraltar, se mantendrá el horario vigente, es decir, se abrirá a las seis de la mañana y se cerrará a la una de la madrugada. La decisión británica supone, como habrán entendido nuestros lectores, que la verja se abrirá a las doce de esta noche, cero horas del día 15, y permanecerá abierta sólo una hora, puesto que a la una de la madrugada se cierra por parte gibraltareña. En ese tiempo entrará en el Peñón un grupo restringido de técnicos, periodistas, etc. Y a las seis de la mañana tendrá lugar la apertura oficial. temor infundado. La normativa es rigurosa: paso peatonal que impedirá el matuteo (pasar productos incontrolables) pues no existirá, como tal, una Aduana sino un control para que llanños y los otros crucen, como quien dice, en cueros. Se entorna la verja y es algo más que el derrumbe de un símbolo. El inglés que se tambaleaba en el hall del hotel de Algeciras podrá pasar la noche, atendido, en la caridad de la colonia. Algo es algo. El yanqui seguirá construyendo frases mientras los imperios se deshacen, y las gentes del Campo de Gibraltar irán posesionándose, día a día, de lo que es suyo al otro lado de esos hierros.
Sir Joshua Hassan; La norma es discriminatoria
Los británicos sin residencia en Gibraltar no podrán pasar al Peñón desde España
GIBRALTAR. De momento esto va a ser visto y no visto: a las doce de la noche de hoy, martes, el paso fronterizo de La Línea con Gibraltar quedará abierto únicamente para peatones. Y a la una de la madrugada del miércoles, es decir, sesenta minutos después de esa apertura, la verja se cerrará. Esta vez no por el deseo español sino británico. Como me dijo estupefacto un gibraltareño, ya no entendemos nada de nada, señor, esto es un laberinto Cuando un gibraltareño dice esto es un laberinto quiere decir que presiente el caos. Se espera que las colas sean kilométricas, más de parte colonial que de parte española. Y no se descarta que impere la confusión, ya que para las autoridades españolas será prácticamente imposible verificar si un portador de pasaporte británico es residente en la Roca o no lo es. Y ya sabemos que la condición para que se le autorice el tránsito es que sea residente en la colonia. Como ha dicho a ABC el primer ministro, sir Joshua Hassan, ése es un dato que no figura en el pasaporte y que no se podrá probar El primer ministro añadió a este enviado especial que la medida ha sido bien acogida, pero al conocerse luego el sistema que van a seguir las autoridades españolas hemos sufrido una decepción ¿Qué clase de decepción? La norma- -ha señalado Hassan- -es discriminatoria, ya que no permite que un británico con pasaporte británico, no residente en Gibraltar, pueda pasar aquí desde España. Según la primera autoridad de la Roca, para los españoles que quieran entrar no existe discriminación de ningún tipo. Ello significa que el turismo (aquí, huelga decirlo, no se piensa tanto en principios humanitarios como en fines comerciales) ese turismo, repito, será únicamente de españoles al quedar vedado el paso a otras nacionalidades. Pero más vale algo que nada, y, como este pájaro ya está en mano, los habitantes de la colonia se sienten moderadamente esperanzados. El primer ministro dijo a este enviado especial que ha propuesto al Foreign Office, en Londres, que es quien decide la política de fronteras, que no altere de momento el horario establecido de apertura. Simbólicamente la frontera británica se abre cada día desde las seis de la mañana a la una de la madrugada. Y esto se mantendrá aun cuando del lado español el paso quede abierto las veinticuatro horas seguidas. A título de curiosidades diré que he llegado aquí como un comando en operación clandestina. Una embarcación privada me depositó discretamente en un muelle de la colonia, desde Algeciras. Para no vulnerar la normativa española que se pone esta misma noche en vigor, y que prohibe el paso de viajero con maleta, vengo con lo puesto, que es poco, y confiando en que se me asigne pijama y cepillo de dientes en e mismo hotel. Una previsión que los hoteles de un lado y otro de la frontera ya están adoptando. Usted pase a pelo- -dicen los entendidos por aquí- -y ya se le facilitará el ajuar, la taza de té y la pastilla de jabón. -I. C.
ABC 9