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jíZO- noviembre- 1982 SÁBADO CULTURAL ABC VII Diálogo de la Lengua Libro absoluto Han habido Papas... Por EL BRONCENSE JVle llaman la atención acerca de un artículo periodístico firmado por escritor excelente y muy sabido, el cual, hablando de Chateaubriand, el Chateaubriand que introdujo en la prosa de Francia a la diosa Harmonía, hija de Afrodita, y en España a los Cien Mil Hijos de San Luis decía que ese gran Chateaubriand había compuesto un libro absoluto ¿Qué quiere decir libro absoluto me pregunta el lector. Si a los diccionarios nos acogemos, nada, no quiere decir nada que se refiera a libros, porque lo absoluto es aquello que no admite restricciones y es, por tanto, independiente y excluye toda relación, y luego, en sentido figurado, y en lenguaje familiar, aquello que es ppr naturaleza altivo, dominante y despótico, como el sol y la lluvia, como Calígula, como Felipe II y Fernando VII y tantos otros personajes que el mundo antiguo y el moderno han sufrido. En latín, absolutus era también lo exento, lo libre, lo que no admitía discrepancia, un adjetivó en positivo; lo que por sí solo tiene sentido completo. Absoluta causa era la causa que no se presta a dudas. Pero... (Y este es el pero que viene a cuento para esclarecer la expresión de libro absoluto que para mí lo son todos los libros qué escribió el autor de Réné El pretérito latino de absolvere desatar, soltar, librar a uno de algo, absolver, tiene, asimismo, la significación de perfecto y completo. Cicerón escribió: No podría llamarse vida feliz sino vida confecta atque absoluta terminada y perfecta. Quiero decir que calificar de absoluto a un libro de Chateaubriand podrá ser latinismo, pero no disparate irracional, como piensa mi buen lector; El adverbio latino absolute se aplica a toda obra acabada perfectamente. ¿Que usted y yo no nos atreveríamos a hablar de una obra absoluta de Chateaubriand o de Don Ramón del Valle- Inclán? Eso es otra cosa. Dejemos a cada gran escritor la libertad de elegir su vocabulario, siempre que éste no lleve en sí la tilde de innecesario barbarismo o neologismo embadurnados de lugares comunes, como son remarcar (de remarquer observar, distinguir entre varias personas o cosas, objetar) interferir (del inglés to interfere entremeterse o entrometerse, inmiscuirse, intervenir) especular to speculate que en inglés significa conjeturar, y en buen español meditar, reflexionar, considerar) erotizar integrarse por incorporarse, descompletar y desaeontemplar reforzamiento por refuerzo (en inglés re- enforcement de cara a (francés, facera inglés, face to en lugar de frente a con vistas a iracundez por iracundia o ira... Y punto, porque sería cosa de no terminar. Me he fijado en una aberración que ya parece irreparable, y es indicio de que él pueblo español, más en las ciudades que en las aldeas, ha perdido, no diré que sus enseñanzas gramaticales, pues ellas estuvieron siempre ausentes, sino aquel buen sentido de la trompa de Eustaquio que le ayudaba a bien hablar. Ocurrió en la TV en los días de la visita del Papa a España. Un señor, que, por cierto, sabía vocalizar, hizo un bosquejo biográfico de la vida de Juan Pablo II, y deslizó estas palabras: Tres Papas españoles han habido, Ustedes, mis lectores, están al tanto; he hablado Varias veces en ABC y en periódicos de habla hispánica, de jeste monstruoso disparate. Los llamados medios de comunicación lo divulgan. Se ha hecho común e incomportable, como diría Santa Teresa insufrible. Han habido cinco goles. Han habidp tres oradores en el acto de inauguración. (Inauguración: rio apliquen ustedes este sustantivo Bi su verbo transitivo cuando se trate de personas, aunque sean del sexo débil Se inauguran las Cortes, las tiendas, las estatuas, las exposiciones, pero no se inaugura uno a sí mismo cuando le sale la barba ni cuando escribe su primer libro o su primera partitura) Han habido doce candidatos. Los o b j e t o s o complementos de esas oraciones no son cinco goles dos oradores doce candidatos sino sujetos. Haber y hacer -dice el esbozo dé una nueva Gramática de la Academia- -tienen entre sus varias acepciones la de indicar, vagamente, existencia o presencia, análoga a la que corresponde a los verbos ser y estar no hay nadie hace frío y esta significación indeterminada explica que se interpreten como verbos personales, no solamente en el Levante español y en Hispanoamérica, sino que el vicio cunde por toda España. Hubieron fiestas Hubieron tres Papas españoles Hicieron grandes heladas Se convierte en sujeto lo que es complemento, y por ello el verbo concierta con el sujeto que debería ser complemento, como cuando decimos correctamente hubo fiestas en la Plaza Mayor Andrés Bello calificaba de anómalas e irregulares las proposiciones que carecen de sujeto. La proposición puede carecer de sujeto; de atributo nunca; si no lo tiene expreso hay siempre alguno que puede fácilmente suplirse. Si decimos han habido tres papas españoles o hubieron fiestas en el pueblo convertimos bárbaramente en sujeto lo que es indiscutiblemente complemento o atributo. Ha habido tres Papas españoles Hubo fiestas son, pues, locuciones que no tienen sujeto. Es anomalía propia de nuestra lengua. Donde nosotros decimos, a secas, sin hacer uso de sujeto alguno, llueve o nieva los franceses ponen II pleut II neige y hacen uso del sujeto (como ocurre en todos los idiomas extranjeros) El español no necesita ese sujeto, y por eso se les llama a las proposiciones que no lo tie nen ni pueden tenerlo anómalas e irregulares Y decimos ha habido tres Papas españoles y no han habido tres Papas españoles han habido oradores han habido candidatos Frases irregulares, porque el complemento directo se convierte fraudulentamente en sujeto. Volvemos, sin saberlo, a un solecismo del que también abusaron algunos clásicos castellanos del siglo XV. -dice Pecellín en la introducción mero de Cepeda, Cristóbal de al primer tomo- -hemos seleccio- Mesa, Gonzalo Correas, Luisa de nado los que, a nuestro juicio, Carvajal, Catalina Ramírez de muestran mayor calidad literaria Guzmán, Juan Sorapáh de y, a la vez, atención más fer- Rieros, Vicente García de la viente a los problemas del hom- Huerta, fray Francisco Gregorio bre y las causas que los provo- dé Salas, Juan Pablo Forner y can. En ese primer tomo se Meléndez Valdés, analizan las obras de Torres NaEl tomo II de esta trilogía, puharro, Diego Sánchez de Bada- blicada por Universitas Editorial, joz, Mieaelde Carvajal, Luis de comprende los escritores extremeMiranda, Vasco Diaz Tanco de ños de los siglos XIX y XX, hasta Fregenal, Hernán Cortés (el ilus- 1939. Será desde esta fecha, cointre conquistador también supo cidente con la terminación de la manejar la pluma con fluidez y guerra civil española, de donde gracia) Gregorio Silvestre, Luis arranque el tomo tercero. En la Zapata de Chaves, Francisco de segunda entrega v la selección- es Aldana, Francisco Sánchez de las aún más depurada y más amplio y Brozas El Brócense Arias atrayente cada apartado. La cerMontano, Pedro de Valencia, Ro- canía en el tiempo y las polémicas biografías dé algunos de los escritores estudiados hacen de éste un libro más abigarrado y ágil, donde ya no puede contemplarse todo con ojos de simple estudioso, sino con los condicionantes que nuestras peripecias relativamente recientes nos han marcado. Y si no analicen estos nombres: Bartolomé José Gallardo, Espronceda, Donoso Cortés, Carolina Coronado, Adelardo López de Ayala, Hurtado Valhondo, Barrantes, Cáscales Muñoz, Mario Roso de Luna, Gabriel y Galán, Felipe Trigo, Reyes Huertas, Luis Chamizo, López Prudencio, Enrique Díez- Canedo, Arturo Barea y Antonio Rodríguez Moñino. Pedazos recientes de la, a ratos dulces, a ratos amarga, Historia de España marcan ya estas vidas. Con un perseguido- -Gallardo- -se inicia el tomo; con otro perseguido- -Moñino- -se cierra. Y, en medio, leyendas rurales llenas de sencillez y religiosidad en la lírica de Gabriel y Galán o en el casticismo tierno de Chamizo; exaltación del paisaje en Reyes Huertas; crudeza narrativa en el polémico y social Trigo, o el teosofismo mágico de ese personaje asombroso que fue Roso de Luna... Historias apasionantes, libros necesarios. He ahí la labor de este joven autor y el servicio prestado a Extremadura con estos textos. -S. C.