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ABC 4- XI- 1982 Ahi Hoy hace sesenta años DtA El hallazgo del tesoro de Tutankhamon entonces, se interesó por la egiptología, sin reparar en gastos. Aun así hubieron de pasar veinte años antes de que Cárter, que trabajaba en el museo cairota de Egiptología, le procurase el éxito que había buscado tan largos años. La mañana del 24 de noviembre de 1922 fue el día en que presentaron a la opinión pública mundial y al Gobierno egipcio tan sensacional hallazgo, inseparable ya como hito de la arqueología mundial. El sello puesto hacía tres mil años fue retirado, dejando así el paso expedito a un legado que ha cautivado desde entonces a millones de personas. ¿Puede considerarse como de real importancia que Carnavon y Cárter hubieran penetrado previamente en la tumba, apoderándose de objetos que más tarde surgieron en Gran Bretaña y Estados Unidos, habida cuenta de que la lista de las piezas halladas se elevaba a siete mil? Lo que surgió a la luz del día hace sesenta años (unos 50 millones de europeos tuvieron oportunidad los últimos años de ver una pequeña parte de tales tesoros) fue un acontecimiento inolvidable, que unía a los seres de nuestros días con quienes vivieron tres mil años antes. Nunca hasta entonces se había visto nada igual. No puede extrañar que la serie de fallecimientos de personas que trabajaron en el descubrimiento de la tumba del faraón- -todos médicamente explicables- -dieran lugar a que se llegase a hablar de la maldición del faraón Edgard Wallace (1875 1932) escritor inglés de novelas de misterio, nos ha dejado un relato inolvidable con ese mismo título. Sólo tiene el defecto de carecer de base real. A comienzos de 1957, los más preciados tesoros de la tumba de Tutankhamon desembarcan en el puerto francés de Marsella, para ser conducidos con una formidable escolta y grandes sigilos hasta París, donde fueron objeto de una importantísima exposición, junto con piezas de la tumba de Amenofis IV, el padre de Tutankhamon, y del escriba real Amenhop. La hazaña de Howard Cárter el 4 de noviembre de 1922 fue precedida de un secular expolio, durante el que el Valle de los Reyes estuvo expuesto al pillaje y fue blanco preferido de ladrones. Cárter descubrió a un metro de la superficie el primer escalón que había de conducirlo a la tumba que encerraba un tesoro digno de las Mil y Una Noches. Dos meses y medio tardaron los trabajos de embalaje de aquellas preciadas joyas para su traslado a París y los comentaristas subrayaban que el viaje del primer faraón a Occidente había costado tanto dinero como si se tratara de la visita de un jefe de Estado. Así desveló Cárter los secretos sellados desde hacía tres mil años El objetivo de la expedición lord Carnavon- Howard Cárter había sido un éxito. En la imagen, el traslado de una de las piezas poco después del descubrimiento Las sandalias de oro pertenecientes al tesoro del faraón