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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA MADRID FUNDADO EN 1906 POR DON TORCUATO LAICA DE TENA ABC Editorial mentario español es más claro, más transitable, más racional, más europeo que el anterior. Existe una amplísima mayoría socialista, existe un gran partido en el centroderecha liberal y conservador. Y existen dos partidos que encarnan los dos fenómenos periféricos determinantes de nuestra historia contemporánea. Todo lo demás son anécdotas. Es una anécdota- -histórica, pero episódica- la tremenda caída del Partido Comunista de España, en la que queda de manifiesto el instinto del electorado comunista a la hora de movilizar el voto útil. Es una anécdota- -en la que por piedad analítica no entraremos hoy- -el descenso, o mejor la volatilización, de esa peculiarísima experiencia política llamada Unión de Centro Democrático. Es una anécdota la exigüidad de la extrema derecha, el descenso de la coalición política de los votantes de ETA y la inexistencia electoral de don Adolfo Suárez, que termina, desde el poder y la gloria, una representación de personaje semitrágico. Más allá de todo el anecdotario del momento, ABC pide a sus lectores un esfuerzo de síntesis para calibrar lo sustancial. Lo más importante en los próximos cuatro años es el mantenimiento del marco constitucional y de su eje fundamental, que es el papel arbitral de la Corona. El triunfo socialista no es un plebiscito, sino un pasodecisivo para la libre alternancia en el Poder. Esa posibilidad es la primera característica del pluralismo democrático. Y esa es la aportación fundamental, el grande y verdadero cambio que ya ha realizado la Corona. El cambio por el que todos, unos y otros, existimos políticamente hoy. Por demasiado evidente, es lo único innecesario que creemos incluir en este análisis de urgencia. REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61- MADRID las cero veintitrés horas de hoy, 29 de octubre, el Ministerio del Interior ha confirmado la victoria electoral del Partido Socialista por mayoría absoluta. Este y todos los demás periódicos multiplicarán en los días próximos sus análisis sobre el extraordinario acontecimiento. Pero ABC, en una hora de sorpresa y desconcierto para muchos españoles, de triunfo y esperanza para otros, siente la urgencia de expresar muy claramente tres cosas. En primer lugar, este periódico felicita al partido triunfador, que ha obtenido una amplia, histórica, democrática victoria en las urnas. En segundo lugar, afirmamos que el resultado electoral no modifica en modo alguno nuestro criterio: pensábamos, y pensamos, que el proyecto socialista es un mal proyecto para resolver los problemas inaplazables y graves que tiene ante sí la nación. En un momento en que los entusiasmos sinceros se mezclarán con conversiones milagrosas y adhesiones urgentes, ABC anuncia que permanecerá, en esta nueva etapa de la vida española, en una posición de crítica leal y de discrepancia abierta con un programa político que no por haber triunfado deja de parecemos arcaico, utópico e inadecuado al interés nacional. En tercer lugar, celebramos que el triunfo del Partido Socialista se inscriba dentro de una jornada de normalidad democrática que consideramos en muchos aspectos admirable. La democracia es, ante todo, un modo de aceptar la derrota y de entender la victoria. Toda derrota democrática es reversible, ningún triunfo ante las urnas es definitivo. Hay que celebrar, ante todo, el descenso de la abstención, el refuerzo de la normalidad constitucional, la serenidad ejemplar que ha presidido la jornada. Pero hay que celebrar también la clarificación extraordinaria que este día histórico ha traído a la vida pública española. Al margen de los partidos dominantes en Cataluña y Vasconia, hay que subrayar un acontecimiento político de primera magnitud: los españoles no socialistas, los votantes no alineados en la izquierda, cuentan desde hoy con una formación amplia, fuerte, coherente y en crecimiento que, en el corto plazo de una legislatura, ha multiplicado sus escaños por diez. A pesar de lo desproporcionado de las cifras, es preciso reconocer que hoy el mapa parla- Ai ANTE LA VICTORIA SOCIALISTA Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ochenta y nueve países Una vez producido este resultado, A B C acepta la nueva situación y declara públicamente su propósito de no poner obstáculos sin causa en el camino del Partido Socialista. Deseamos que las tres declaraciones fundamentales de don Felipe González se traduzcan del mundo de las palabras al terreno de los hechos. A lo largo de los últimos veinte días el señor González ha hablado de la prioridad del bien común por encima de las opciones de su partido. Ha reiterado que la victoria socialista será el triunfo de un pacto entre su partido y la sociedad; y que será la sociedad, y no el partido, la que se verá reflejada en el Gobierno; y se ha comprometido, por último, a luchar por un clima de solidaridad entre empresarios y trabajadores que permita sacar al país de su crisis actual. Será en esos tres frentes fundamentales en los que ABC juzgará, apoyará o criticará al nuevo Gobierno. Un reconocimiento final: no existe democracia real sin verdadera oposición. Hoy la oposición democrática cuenta con un partido al que las circunstancias ofrecen una base creciente: Alianza Popular, que se aproxima a los cinco millones de votos, no es sólo un partido democrático; es una parte sustancial de la propia democracia, y sobre este punto hay que esperar que cesen ya desde hoy las especulaciones interesadas o las intoxicaciones retribuidas. El progreso y la libertad viven desde hoy en este país con el impulso de dos partidos; uno, sensiblemente mayor, que constituirá el Gobierno; otro, menor, en la oposición. ¿Bipolaridad? Claro que sí: no nos hallamos ante una materia opinable, sino ante una realidad inequívocamente elegida por el sufragio popular. Falta ahora explicar, analizar y demostrar cómo la bipolaridad no tiene por qué ser radicalización. Al frente del Ejecutivo, en un momento nacional de extrema dificultad, nos encontramos un hombre joven que ha sabido imponer disciplina y orden a su partido. El cambio producido es histórico, pero es al mismo tiempo normal. Es esa normalidad, frente a toda ligereza de interpretación apocalíptica, la que debe ser reconocida hoy, la que reconocemos con nuestros lectores. Al frente de la oposición un proceso de selectividad ha situado a un hombre de temple excepcional. El triunfo innegable de Manuel Praga en la elección de ayer es el triunfo de la tenacidad, de la inteligencia política, de la voluntad consecuente. El es desde hoy el jefe de la oposición y el símbolo de la alternativa posible. ABC 3 VIERNES 29- 10- 82