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14 ABC OPINIÓN ABC JUEVES 28- 10- 82 DIRECTOR: Guillermo LUCA DE TENA SUBDIRECTORES: Francisco GIMÉNEZ ALEMÁN Manuel ADRIO Darío VALCARCEL TELÉFONOS: Centralita (todos los servicios) Ante las elecciones de hoy 435 84 45, 435 60 25 y 435 31 00 Publicidad: 435 18 90 Suscripciones: 435 02 25 Apartado 43 Editor: Prensa Española, S. A. El voto inteligente El modelo socialista tendente a la escuela oficial única asfixia la libertad de fundar centros escolares y de elegir entre los estatales y los diferentes tipos de particulares. En cambio, la oferta de centro derecha propugna la libertad de enseñanza. El modelo económico socialista es, como demostró Hayeck, un camino de servidumbre que convierte a la mayoría de los ciudadanos en empleados desarmados frente a un Estado todopoderoso. Por el contrario, la oferta de centro derecha propugna la libertad económica de los agentes de la producción, defendiendo el derecho al trabajo de los asalariados y el derecho de los empleados a la libre iniciativa empresarial. Estas son algunas de las razones por las que en nuestro editorial del pasado día 23 nos pronunciamos a favor de la oferta de centro derecha, que es la que defiende las libertades reales La modernización de un país, especialmente sobre la plataforma de las libertades públicas, es resultado del orden legítimo que garantiza el despliegue fecundo de la racionalidad, en el ámbito de la ciencia y en el plano de la técnica. Su consecuencia más característica, como prueba la experiencia histórica, es el desarrollo económico y social. La modernización de un pueblo no se mide desde opiniones subjetivas, sino por realidades mensurables que reflejan estadísticas de alfabetización, capacitación profesional, formación de capital, productividad, renta nacional y otras cuantifieaciones qu expresan las condiciones reales de calidad de vida. España no tiene más que tres posibilidades diplomáticas reales: el Occidente, el Este y el Tercer Mundo. Insertarnos éñel Tercer Mundo, junto a los pueblos subdesarrollados, atípicós ó recién salidos del colonialismo sería un descenso en la jerarquía histórica, una involución, internacional y una diplomacia contra natura. La otra alternativa, alinearnos con el Este, sería amputarnos de nuestro lugar natural. Sólo el Occidente es nuestro ámbito y sólo de él podemos esperar oportunidades fecundas. Por eso consideramos una grave falta de responsabilidad histórica la propuesta socialista de abandonar la OTAN. En este punto como en otros que afectan al modo de organizar la sociedad (enseñanza, libertad informativa, modelo económico) el proyecto socialista se presenta en un frente electoral disperso, pero con coincidencias profundas en esas cuatro cuestiones de fondo. La coincidencia es hoy compartida por el voto catalán de Ciu, por el voto del PNV, por la UCD y por la formación con mayores espectativas en el electorado de centro- derecha, que es la coalición Alianza Popular- PDP. Estas eran las razones mayores de nuestra posición. Frente a la inestabilidad, la disminución de las libertades reales, el agravamiento de la crisis económica y la tendencia tercermundista que entraña la oferta de la izquierda nos decidimos rotundamente por la opción de centro derecha, que asegura más estabilidad, más libertad, más capacidad dé modernizar España y la gar rantía de nuestra permanencia en el mundo occidental. Los españoles tienen hoy la palabra. Y el voto. Por lo que pudiera faltar ya sabemos a qué atenernos. La violación del alto el fuego ha servido para lanzar ayer sobre el compás reflexivo de los españoles distintos mensajes electorales que por su ilegitimidad procesal, aparte de por la mediocridad de s u contenido, sólo merecen la calificación de propaganda. Propaganda de la peor especie es la antidemocrática y nada liberal descalificación política del adversario más cualificado que el socialismo tiene hoy. Y sobre esto resulta inadmisible que sea la izquierda, en los mítines y en el papel impreso de esos periódicos, quien pontifique y dictamine qué conviene a la derecha y el centro: comparecer con él voto dividido y roto en las urnas de hoy, e insistir en que este sufragio escindido es garantía de moderación, cuando en realidad es únicamente voto útil para el izquierdismo, cuya moderación permanece inédita. En sucesivos artículos editoriales que analizaban las ofertas electorales con posibilidades de triunfo fijábamos nuestra posición. Hoy recapitulamos las conclusiones en una síntesis que sometemos a la consideración de nuestros lectores en la mañana misma de votar. Desde que en 1976 se inició la reforma política, España ha vivido en transición. Han sido seis años de cambio político que nos han deparado incalculables avances en la libertad y la convivencia, con varias contrapartidas de alto coste social. A través del consenso- -indispensable para el pacto constitucional, nocivo en la política diaria- -se han introducido modificaciones fundamentales en todos los órdenes de la vida española. Lo que ahora necesitamos, considerada la nueva realidad, no es un cuadrienio adicional de más cambios estructurales, sino una pausa para consolidar las instituciones, y para ponernos a trabajar y a producir. La oferta socialista preconiza más cambios básicos como si aquí no hubiera pasado nada. Una nueva fiscalidad que- -incluyendo el impuesto sobre el patrimonio- -se ha adelantado a la que en Francia no ha alcanzado el Gobierno actual, una remodelación del régimen empresarial y otra refundición del ordenamiento jurídico no sólo acentuarían, sino que agravarían la honda crisis socioeconómica que padecemos. Además, se pondría en peligro el cambio ya realizado a causa de la inoperancia creada. La oferta de centro derecha, contrariamente, propone un alto en las modificaciones básicas para estabilizar las estructuras y para ponerlas a pleno rendimiento. En nuestro editorial del pasado día 22 nos pronunciábamos a favor de esa oferta, que es una promesa de seguridad y de prudencia frente a la aventura del cambio permanente e indeterminado que propugna la oferta socialista. Hubo tiempos en que la izquierda ofrecía más libertades que la derecha porque aquélla era liberal y ésta autoritaria. Pero la aparición del colectivismo ha dado lugar a un cambio de papeles porque la izquierda, en la medida en que es intervencionista y estatalizadora, reduce el ámbito de autodeterminación individual y aumenta la coacción social. E s p a ñ a no es u n a excepción a esta norma. La oferta socialista, con su propósito de conservar una cadena de Prensa oficial, de mantener el monopolio estatal de la televisión, y de modificar el régimen de concesiones radiofónicas, niega unas libertades de información que, en cambio afirma la oferta del centro derecha. Fracaso de la reflexión Si más que lo democrático, lo simplemente civilizado, es el respeto a las reglas del juego, y si la índole de los defendidos se refleja en los recursos utilizados por los defensores, hay que reconocer hoy el fracaso de la jornada de reflexión por parte de los periódicos que se han comprometido, por coherencia ideológica o por simple interés, en la defensa del socialismo. Quebrantando el reglamento electoral y sorprendiendo la buena fe de cuantos nos hemos mostrado respetuosos de la Constitución y de la normativa electoral, han entrado a saco, con entera impunidad, en el silencio y en el decoro democrático de los demás.