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MIÉRCOLES 15- 9- 82 ESPECTÁCULOS A B C 57 Crítica de teatro f! sonido de la música renovación del Homenaje a Aniartla Mercé, La Argentina en el Atenea El Comité español, del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO, que preside Mariemma, ha organizado un homenaje a la bailarina Antonia Mercé, La Argentina (1890- 1936) con. el. que se intenta recuperar para la memoria española a la artista qué creó e internacionalizó la dánza española culta estilizada. El homenaje, que inaugura hoy en el Ateneo la bailarina Mariemma, y cuyo patronato de honor presid la Reina Doña Sofía, incluye conferencias la proyección de un audiovisual, espectáculos de ballet un recital y una exposición de trajes, fotografías y objetos de Lá Argentina, Informa Efe. El homenaje comienza con tá proyección del audiovisual La Argentina o el genio de la danza española realizado por Suzanne Rousseau y José Luis Mercé y traducido al español por JaniñeBouche con las voces, de María Fernanda D Dcón, Femando FernánGómez, José María Rodero y Agustín González, artistas qué se han sumado al homenaje y asistirán también al acto. Pilar Barbero y Pastor Serrador Título: El sonido de la música (Sonrisas y lagrimas) Música: Rodgers y Hammersiein tí: Libro: Lindsay y Crouse. Versión del texto: Juan José Alonso Millán. Adaptación musical: Moreno- Torraba, -hijo. Dirección: Alonso Millán. Escenografía: Antonio Cortés. Intérpretes: Pilar Barbero. Pastor Serrador, Rafael Guerrero, Pilar Abarca, Marta Luisa Bernal. Fernando Zurdo, Carolina Éstévez, Pablo Morilla, Silvia Rodríguez, Sonia Justo, Elena María Gil, Mary Sol Ayuso, Mayte Lomas, Niño Bastida, etc. Teatro Príncipe. La temporada teatral se inicia con una revisión nostálgica de musicales americanos de los años sesenta y sus alrededores: El sonido de la música en nueva versión y My fair lady Dos grandes éxitos mundiales. Lá primera de fas dos ya fue presentado en el escenario de la Zarzuela en 1968, según una pulcra versión de! López Rubio, con Alfredo Mayo, Roberto Rey y Camille Carrión en los papeles principales; y Eider Bárber, aquella cantante dulzona que entonces era muy popular en un cometido casi coral todavía, y se titulaba Sonris as y lágrimas Ahora la comedia musical de Rodgers y Hammerstein II vuelve con el título original de EI sonido. de ja música Con ese misriio título, The sound of music la había llevado al cine en 1965 utilizando a Julie Andrews como protagonista Robert Wise, famoso por su enorme triunfo de 1961 con otro musical cinematográfico mucho más importante, West Side Stqry Juan José Alonso Milián ha hecho una versión del texto menos literaria que la precedente. Más, digamos, populista al cargar el acento en un lenguaje coloquial directo y adecuado a los modos y modismos del momento. El sonido de la música es un cuento de hadas en el que la cenicienta, en este caso la novicia de convento colocada como institutriz en la suntuosa mansión del capitán Von Trapp, conquista a los siete difíciles niños dé éste, viudo, to conquista y después de su ascensión y victoria sobre la madrina mala la viuda baronesa Elsa, huye de Austria con su nueva familia para emprender una afortunada vida musical en los lejanos países libres de la amenaza nazi. Un cuento de hadas bajo. el que, como en, todos loa cuentos infantiles desde los hermanos Grimm hasta Charles Perrault, el de Capérucita roja y sus sucesores, la psicología descubre segundos significados eróticos, satíricos o sociales. Se acusa de ternurismo a este musical y, en efecto, hay ternurismo a toneladas. Se puede acusar también de ingenuidad, incluso de infantilidad. a la obra, pero esos no son antivalóres sino precisamente los valores que explican su triunfo en 1960, su enorme éxito mundial al pasar al cine y la perduración del gusto por su historia y sus escenas más de veinte años; después. El sonido de la música tiene un tratamiento lineal del argumento, una sucesión secuencial absolutamente previsible. Esa previsibilidad es, precisamente, lo que complace al espectador porque éste quiere necesita imperiosamente que María destrone a la intrigante Elsa, qué los encantadores y traviesos niños Trapp sean felices y eso sé lo dan los autores envuelto én páginas musjcales. fáciles, pegadizas, muy de musical norteamericano con incrustaciones tirolesas, cuyos gargarismos típicos se le han quedado tras los bastidores a todos los alegres cantantes del reparto, incluso a Pilar Barbero, que tiene una voz sensible y bonita, que canta con delicadeza y buen gustó, que está pero que muy bien en la dulce Marra Rainer, que a fuerza de inocencia se queda con todo el mundoEs difícil el montaje de los muchos y amplios escenarios que requiere a obra, sobre todo porque el escenario del teatro Príncipe no es ciertamente un escenario pensado para los esplendores de los grandes espectáculos musicales, pero esas dificultades no rezan cuando las aborda Toni Cortés que las resuelve por el sistema de los bastidores deslizantes y plegables, como en el montaje de Annie que era más complicado por su mayor variedad. Peí bosque a la abadía, de la abadía al palacio de Von Trapp y sus rincones, Toni lleva a los personajes como en volandas, sin un tropiezo. Todo entra, se para, sale, es sustituido con el ritmo que la pieza exige. Todo halaga la pupila, es típico, sugestivo, suntuoso, equilibrado de colorido y decoración. El cuento de hadas se encuentra servido con unos escenarios de hadas y unos figurines en los que hay a veces un punto de humor que viene af pelo para que el espectáculo rió caiga por dulzonería en empalago. Alonso Millán ha movido todo con soltura, aunque dejando algunos pequeños descuidos de composición y movimientos, corno, por sólo puntualizar uno, en la escena del baile en la que los secundarios se quedan como los antiguos coros dé zarzuela en estatuas disfrazadas, pero el tono es excelente durante la casi totalidad del espectáculo, así como el sonido, aunque a la orquesta se le sube el metal de cuando en cuando, para nuestro gusto. Hay que aplaudir la compostura de Pastor Serrador, convertido ya en un actor cantante que defiende sus dúos y sus solos con buen arte y buen gusto. Mary Sol Ayuso está desenvuelta en la calculadora Elsa, y Guerrero, seguro, apacible en el equívoco pero leal amigo Max: La pandilla de chicos y chicas ha sido acoplada con alegría y eficacia. Resulta graciosa y simpática, y esta vez lá qué sobresale por figura, belleza y emoción es María Luisa Bernal, que resulta una mujercita encantadora. El resto del reparto se adapta a sus cometidos, en algunos duplicados, y funciona con aplomo y sin perder nunca el ritmo. Que quizá ganaría un tanto si lo aceleradas, a veces la orquesta, estupendamente llevada por Moreno- Torroba, hijo, superando un profundo dolor familiar que cuantos amamos la música española compartimos, ha venido a coincidir con éstas primeTas representaciones de El sonido de la música al que cabe Vaticinar én su nueva y brillante versión un gran éxito de permanencia en el cartel del Príncipe. Quizá este momento sea, al fin, el adecuado, por los cambios de nuestra sociedad, para la adopción de la comedia musical norteamericana, siempre difícilmente acogida en decenios anteriores. Lo merece él esfuerzo, digno de aplauso, realizado por Alonso Millán. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO.