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Abecedario millón por una función y llegaron a Madrid con 21.000 pesetas. porque trabajar un día supone pagar tres jornadas de técnicos, de autocares, de viajes, de dietas, de instalaciones, de todo, y yo me creí, con el medio millón, que era Plácido Domingo, y ya ves, empiezas a pagar y te quedas con veinte mil pesetas, menos cuando vas contratado... ¿Entonces, Isrpael? -Bueno, hay que seguir trabajando. ¿No puedes retirarte? ¿Retirarme yo? Pero, hombre, si a lo mejor tengo que pedirte mañana mil duros para hacer la compra. No, no puedo retirarme, no tengo ni un duro, nada ahorrado. Me ha gustado siempre vivir bien, pero no tengo nada. Aparte de eso, yo tengo el vicio de mi oficio: me gusta hacer El grito me gusta estar ahora en una plaza de Madrid, en un lugar donde el pueblo pueda ir al teatro por poco dinero; me gusta volver a trabajar a cielo abierto... Hombre, no es como antes, claro, porque yo soy de los que ha pensado toda la vida que al teatro hay que ir divertido para poder divertir; pero ahora el médico no me deja beber, ni fumar, y, claro, vas al escenario como si fueses al dentista; pero qué se le va a hacer. Pero esto es algo que sólo siente el hombre: el actor sigue ahí. porque se es actor siempre... Son ya cincuenta años de estar ahí. Noto la falta de aquellos autores de comedias de antes, que cuando se estrenaba ya te estaban hablando de la siguiente obra: Llopis, el Paso de los mejores tiempos, Juanjo Alonso Millán... Tenías la tranquilidad de tener obra. Ahora no tengo autor. Vicky se dispara, porque siempre se dispara, porque es una fuerza de la naturaleza, oye, que estamos haciendo El grito de Fernando Quiñones, en la plaza Vázquez de Mella, junto a la Gran Vía, todas las noches a las diez y media; la obra es muy buena, de verdad, que ya has leído las críticas, y hemos tenido mucho éxito en todas partes... Vicky, la desbordada Vicky, todo temperamento, toda fuerza y emoción, la pasión y el brillo siempre en sus ojos, me sigue diciendo: -Ya no soy guapa, lo sé. He perdido el palmito y ganado como actriz. ¿Ha sido Ismael tu maestro? -A él le debo todo lo que sé. Y se van corriendo, que tienen que ensayar en la plaza. Desde luego, es la función más cómoda que ha hecho Ismael: se pasa la mayor parte del tiempo en la cama y no dice una sola palabra hasta el final, cuando se produce el grito. -El único riesgo que puedo correr en esta función- -suele decir él riendo- -es que me quede dormido... Vicky Lagos: Todo lo he aprendido de Ismael Vuelven a hacer juntos El grito en la plaza de Vázquez de Mella eso le llamo yo prosperar: Susana Estrada comenzó con una serpiente (ya les expliqué que hacía un número con un reptil de la India) y ya trabaja con dos. ¿También es de la India la nueva? -SÍ y parece hermana de la primera. -Eso está bien: no hay nada como la parejita. Bueno, pues hay que ver cómo pasa el tiempo: David, el hijo de Vicky Lagos e Ismael Merlo, ya tiene dieciocho años. Y quiere ser actor. Los nietos de Ismael ya son actores. Y parece que los bisnietos van camino de serlo. Son las sagas. Esas interminables y entremezcladas sagas del teatro español, carro sanguíneo del mundo de la farándula tirado por Merlos, Rivelles, Ozores, Cabás, Isberts, Vicos, Asquerinos, Goyanes, etcétera. Cómicos de la legua y de la lengua, liberales, señores y truhanes, picaros de siete suelas y hacendosos, no pudieron con ellos las fiebres ni las pestes, el cardenal Segura ni los malos autores; parecen estar vacunados contra todo. Incluso contra las crisis. A mí me produce una emoción especial escuchar a Ismael Merlo- -que a sus cincuenta años de teatro ha vuelto a trabajar en la A eme otro I v á n Ser guapo no significa ser tonto o Ayuntamiento les pagó medio 66 ABC FIO S 3. DGr CcUllcU Reconozco que más de una vez he dicho que a ver dónde están esos jóvenes cantantes guaperas, que dicen que cantan, sí, pero que no quieren hacerlo más que por ahí fuera, lejos de la crítica, vamos, que no quieren oler Madrid ni por asomo. Debe ser verdad. Pero, al menos, no es el caso de Iván, que me dice él muy serio: -Hace tiempo que quiero cantar en Madrid y no encuentro la forma. VIERNES 20- 8- 82