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40 A B C SUCESOS DOMINGO 18- 7- 82 Sufría depresiones nerviosas y estaba obsesionado con que le perseguían los marcianos Detenido en Albacete un inspector de policía Un loco mata aun hombre y hiere a un muchacho en Torrejón de Ardoz MADRID. Un vecino de la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz murió apuñalado por un perturbado mental al que recriminó por estar destrozando una caravana Un muchacho de quince años, que salió en defensa de la víctima, también fue atacado por el loco y se encuentra en grave estado en un hospital. Juan Menéndez Pradera, de veintitrés años, natural de Ajalvir, acababa de terminar el servicio militar. Ya desde antes había dado muestras de un cierto desequilibrio mental que pareció agudizarse en las últimas semanas. Así, estuvo en tratamiento psiquiátrico en un centro oficial y, posteriormente, le atendía un médico particular. Hace un mes abandonó el domicilio paterno para trasladarse a un apartamento. Parece que esta decisión estuvo motivada por las frecuentes peleas con sus padres, a los que, a pesar de la separación, continuó amenazando. En los últimos días, se había apoderado de su mente enferma una obsesión trágicamente cómica: estaba convencido de que le perseguían los marcianos. FUERTE DEPRESIÓN. El viernes pasado, Juan se levantó preso de una acusada depresión nerviosa. Llamó a su madre por teléfono para decirla que iba a coger una lata de cinco litros de gasolina y que pensaba quemar un cuartel del paseo de Extramadura- -en donde parece que había hecho la mili -porque ño podía aguantar más la persecución Fueron inútiles los ruegos de la madre para que se quedara en casa hasta que alguien, fuera á ayudarle. Juan colgó el teléfono y salió a la calle. Pero tomó un rumbo diametralmente opuesto al del cuartel. Fue hacia el norte de Torrejón de Ardoz, en donde vive, y estuvo paseando sin destino fijo. En un bolsillo llevaba un cuchillo de cocina y unas tijeras. Sobre la una de la tarde, Juan se fijó en una caravana que estaba enganchada a un turismo. De inmecliato la tomó objeto de su ka y, sistemáticamente, empezó a destrozarla con el cuchilló y las tijeras. NO SEAS GAMBERRO En aquel preciso momento paseaba por el lugar Julio Gufjarro Gómez, dé treinta y cuatro años, natural de Las Pedroñeras (Cuenca) casado y padre de tres hijos, que al ver a Juan destrozando el vehículo le dijo: ¿Qué hdces hombre? No. seas gamberro y deja esc. El infortunado Julio comprendió tarde que no se trataba de la acción de un simple gamberro. Trató de huir, pero Juan le alcanzó a la carrera y le acuchilló varias veces en la espalda. Manuel Vellido Viudez, de quince años; también pasaba por allí y quiso impedirlo, sin éxito. Juan le clavó las tijeras junto a la axila izquierda. Mientras tanto, la Policía de Torrejón, avisada por lá madre del demente, estaba dando una batida por la localidad. Cuándo se recibió el aviso de la doble agresión, los agentes comprendieron que se trataba de la misma persona. Luego les llegó una nueva información: el loco tiene un coche 1430 azul, y huye en él No hizo falta más. Veinte minutos después una patrulla le localizaba en la calle de Londres. Conducía a buena velocidad, a pesar de que en las manos sujetaba el cuchillo y las tijeras. En un momento dado, Juan detuvo su coche y sé dirigió al Z que le seguía. Con sus armas golpeó la carrocería del vehículo, mientras los agentes trataban de reducirle sin causarle daño. Parece que Juan se calmó repentinamente y pudo ser detenido sin más sangre. Ahora se encuentra internado en el Hospital Psiquiátrico Alonso Vega. Asesinó a su esposa en presencia de su hija adoptiva ALICANTE. Ha sido detenido ayer, en Albacete, un inspector del Cuerpo Superior de Policía que asesinó a su esposa en 1977 en la localidad de Elda, gracias a la información facilitada a la Policía alicantina por una hija adoptiva del parricida quien, entonces, contempló el asesinato, informa Efe. Con la detención de Francisco José Bertrán Martí, de sesenta y dos años, abogado y jubilado del Cuerpo Superior de Policía, los inspectores alicantinos han logrado esclarecer el asesinato, ocurrido en agosto de 1977, de Adelina Mira- Perceval Javaloyes- -esposa del anterior- de treinta y nueve años, a la que se dio por desaparecida ante la denuncia formulada por su marido en Elda donde residía. Por aquella época, el matrimonio, cuya convivencia ofrecía dificultades, decidió adoptar una niña de cinco años, con el fin de eliminar tensiones. A pesar de la presencia de la niña, las discusiones de la pareja continuaron, por lo que el citado inspector de Policía asesinó a su esposa, disparándole un tiro y ocultando su cadáver en un barranco. El crimen fue presenciado por la criatura, por lo que el asesino la amenazó de muerte y la recluyó en un centro de niños difíciles a fin de que no hablara del hecho. Por su parte, el policía hizo creer a amigos y familiares que su esposa lo había abandonado. El día 14 de este mes, Marina, la niña que hoy ya tiene once años, que se encontraba incomunicada en una habitación de un chalet denominado El Polón en las afueras de Elda, logró escapar de su encierro. Tras hacer auto- estop logró llegar a Alicante, acogiéndose en casa de unos familiares, á los que contó el asesinato de su madre. Estos pusieron el hecho en conocimiento de la Policía alicantina, quien se trasladó a Elda, descubriendo en un barranco los restos de Adelina Mira- Percival Javaloyes. Tres ratas de hotel ycarteristas chilenos, detenidos en Madrid MADRID (Francisco Otero) Inspectores de la Brigada Regional de Fronteras y Extranjeros, a través de su grupo operativo, han detenido ayer a tres delincuentes internacionales con pasaportes chilenos, consumados especialistas en el hurto de efectos al descuido en hoteles y medios de transporte que habían hecho su agosto y su mundial en España. Los aprehendidos son: Luis Abraham Flores Machuca, de treinta años; Elias Bustos Cisternas, de treinta y dos, y Reinaldo Enrique Sobarzo Aqueveque, de treinta y seis. Todos naturales de Santiago de Chile, figuran con antecedentes por apropiaciones indebidas y hurtos, así como que han sido expulsados, en diversas ocasiones, de nuestro territorio. Los citados ratas de hotel -como se les denomina en el argot policial- -habían sustraído un botín- -que se recuperó- -que supera los cuatro millones de pesetas. A buen recaudo quedaron delincuentes y botín. Se les incautaron múltiples electrodomésticos, joyas, dinero (español y extranjero) útiles para falsificación de documentos. Concretamente bolígrafos- reloj; cámaras fotográficas, gafas, radio- casetes, relojes, pendientes, sortijas, 119.000 pesetas, 1.043 dólares, 15 billetes de Singapur, gran cantidad de billeteros, maletas, maletines, pasaportes italianos y mexicanos falsificados, elementos para falsificación de carnés, pasaportes y análogos. Empleaban el procedimiento del descuido para robar bolsos de mano, maletas y paquetes en general, en entidades hoteleras tan acreditadas como Agúmar, Convención y otros hoteles de la zona centro. A juzgar por las estadísticas policiales, los delincuentes chilenos son consumados maestros en el arte de birlar objetos varios en hoteles y buenos carteristas. No son todos los que están ni están todos los que son, claro es, pero ¡ojo! que ganada reputación tienen y mañana puede tocarle al más pintado. Aquí- no sirve el más vale prevenir los ratas de hotel son linces que saben más que Lepe. Si de algo sirve, los robos de carteras y monederos los realizaron en autobuses con prolongados itinerarios. Pero claro, si uno tiene que andar cambiando de transporte, ni llega a su destino ni gana para el bonobus En un hospital de Inglaterra Muere un niñft abrasado en la incubadora LONDRES. Un bebé de dos meses ha muerto, literalmente abrasado, en un hospital de Leeds, al norte de Inglaterra, por avería del termostato de su incubadora. Debido a un fallo cardiaco, el niño había sido colocado en una moderna incubadora, en la cual rigen, normalmente, condiciones de vida ideales. Pero en este caso falló el control de temperatura, de modo que el niño falleció a consecuencia de quemaduras de primero y seEundo grado y recalentamiento. Después de i muerte, los médicos midieron en su cuerpo una temperatura de 86 grados. El periódico Times de hoy informa que, originariamente, el aparato incubador fue adquirido para efectuar experimentos con animales.