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DOMINGO 4- 7- 82 ESPECTÁCULOS ABC 53 Crítica de Teatro Las representaciones comienzan el día 12 Réquiem barroco por Bolívar, oficiado por Rajatabla El mito líe Eflipo rey y Galígula en e! Teatro BADAJOZ (T. Rabanal Brito, corresponsal) Oficialmente se ha comunicado en Mérida el programa de las representaciones de teatro clásico, que darán comienzo el próximo día 12 y se extenderán hasta el 7 de agosto, si bien en el amplio desarrollo de las puestas en escena se interpolan descansos. La primera representación dará comienzo el ya indicado día 12 hasta el 21, inclusive, con la obra El mito de Edipo rey sobre el texto originario de Sófocles, habiendo realizado la versión para estas representaciones Agustín García Calvo, con secuencias musicales que interpretará Enrique Morente. El papel principal de Edipo se ha reservado para José. Luis Gómez. Terminado este ciclo escénico no. se reanudarán las representaciones hasta el día 24 de julio con la puesta en escena de Cah gula de Albert Camus, en versión de J. Escué Portas, bajo la dirección de Luis Balaguer. Interpretará a Calígula José María Rodero, aplaudido siempre bajo el marco grandioso del Teatro de Mérida. Este ciclo durará hasta el día 2 de agosto, y tras otra pausa, el día 7 del citado mes el Teatro Universitario de Madrid ofrecerá La asamblea de las mujeres de Aristófanes, en una versión libre de Francisco Rodríguez Adrados, con la dirección de Manuel Canseco. La organización de estos festivales de Teatro Clásico ha correspondido a Festivales de España, organismo autónomo encuadrado en la Dirección de Música y Teatro. Los festivales del Teatro Clásico, en el marco de la piedra y el mármol de la escena emeritense, se remonta al año 1931- 32 con la nominación genérica de Semana Romana de Arte Clásico. En 1934 registró el mayor éxito hasta ahora conocido con la puesta en escena de Medea en una magna versión y recreación de don Miguel de Unamuno, acudiendo a la representación público de toda España y, por supuesto, el presidente del Gobierno de entonces, ministros y personalidades del mundo intelectual de Madrid. Medea fue interpretada por la compañía de Margarita Xirgu y Enrique Borras. no todos los espectadores conocen en grado suficiente, y eso deja ál espectáculo como mucho más visual que comunicante. Ha llegado un momento en. que Rajatabla necesita hacer alto y someter a proceso su manera. Porque ha caído en manierismo y eso hace que muchos de los signos que emplea ya no sean unívocos sino polivalentes y, por tanto, ambiguos, lo que deteriora la calidad final del mensaje. Destaquemos la profunda expresión de Roberto Molí en un Bolívar tembloroso, enemigo de su propia estatua y la calidad dramática de Pilar Romero, tanto al cantar como al decir y, especialmente, en la expresividad facial en la Manuela Sanez, amante y partidaria apasionada del héroe. El conjunto funciona con sujeción al módulo del grupo, recargando el hieratismo como medio de intensificación dramática. Empasta perfectamente el movimiento, la sonoridad, ia Calidad coral necesaria. Figurines casi operísticos, acentúan la impresión de desdoblamiento, de representación dentro de otra representación, que recuerda a Peter Veiss muy por debajo y que ciñe el mensaje a una dialéctica sobre el poder y sus límites, a un análisis contradictorio del triunfo y del fracaso. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. Cosme Cortázar, Roberto Molí, Pilar Romero y Carlos Canut Título: Bolívar Autor: José Antonio Ría! Música: Juan Carlos Núñez. Dirección: Carlos Giménez. Escenografía y vestuario: Silviaínes Vallejo. Intérpretes: Roberto Molí, Pilar Romero, Daniel López, José Tejera, Amado Zambrano, Francisco Alfaro, Gonzalo tfenturini, C. Cortázar, P. Pineda, Luis Malave, Carlos Ramírez, Carlos Canut, etc. Montaje: Rajatabla, Taller de Teatro de! Ateneo de Caracas. Teatro N. María Guerrero. Precedido por el gran prestigio conquistado 3 n anteriores visitas, ha llegado a mayor escenario de Madrid el gran grupo venezolano Rajatabla, Taller de Teatro del Ateneo de Caracas para hacer una temporada relámpago, nidada anoche con el estreno de la obra de José Antonio Rial Bolívar La materia informativa había sido agotada con precisión en lúmeros anteriores de ABC y a ellos remito a os espectadores que deseen algo más que el uicio crítico de la representación inaugural. Temporalmente el drama consiste en unas horas, el lapso desgarrador en el que el néroe, el mito que es Simón Bolívar, agonizante, procesa su vida y su obra. En ese aspecto estamos ante una obra de situación límite. Bolívar, recluido entre su vida y su muerte inminente, ya no dispone de tiempo más que para la revisión de su obra. No le queda más espacio que esa estancia en la hacienda donde un amigo español le ha recibido en San Pedro Alejandrino y donde fallece, como católico, traicionando así su convicción simplemente deísta, una triste mañana del 17 de diciembre de 1830, mientras algunos de sus generales, esperan el acontecimiento jugando a las cartas en una sstancia próxima. Punto de partida análogo al que Peter Shaffer utiliza para someter al músico Salieri a una también desgarradora introspección en su última pieza, Amadeus hace unas semanas en la cartelera de Madrid. José Antonio Rial, otro autor español del sxilio, no aborda el costado realista. No muere ante el espectador Simón Bolívar. Ha muerto ya, meses después del asesinato de su amigo y compañero el general Sucre, vencedor de Ayacucho, en junio del mismo año. No muere. Asistimos a una representación teatral de su muerte. Y por aquí comienza la absoluta falta de originalidad del tratamiento dramático. Peter Weiss lo ha utilizado mucho antes en su espléndido Marat- Sade Carlos Giménez no rehusa el antecedente: instalar el drama en el enrejado de una prisión, es evocar las rejas utilizadas por Peter Broock, en Madrid por Marsillach, para confinar y distanciar el último proceso que, a las puertas de su posteridad, se hace el propio Libertador, consciente ya de que su obra va a ser anulada por las intrigas y las rivalidades y que todo será como haber arado en el mar, surcos inmediatamente cerrados por las olas del tiempo del que él, en su agonía, representada, carece. Se ha escrito que Rial escribió más de doscientos folios con el tema bolivariano. Giménez se ha quedado con muy pocos. Ha sacrificado el texto a la representación y lo que así se nos da es un Bolívar sintético, casi de plástico, en elque se esbozan solamente los grandes temas vitales, morales, políticos, del hombre que soñó con hacer una enorme y poderosa unidad de los países ya independientes de España en Sudamérica. Giménez abruma el drama al anegarlo en ostentosas ceremonias, por lo general reminiscentes de otras propias del teatro de ceremonia o lo sumerge en intervenciones corales grandilocuentes que aspiran a darle al héroe su dimensión histórica y, sobre todo, popular. El barroquismo, gratuito, fatiga. Hay demasiado entrar y salir, exceso dé puertas que se abren y se cierran, mecánica presencia de soldados y carceleros. En suma, preponderancia de la plástica sobre la idea. Abuso de las metáforas. Ria! plantea vigorosamente una reflexión sobre ¡os límites del poder, sobre la fatalidad por la que el poderoso- -Bolívar en este caso- -se ve obligado a rebasar sus propios límites, a traicionarse. Pero la rica flora temática se difumina en lo escenográfico, sé hace confusa. Mucho Bolívar queda implícito, supuestamente expíicadó en su biografía, que -ir k LA SUIZA DE HISPANOAMÉRICA Fincas agrícolas ganaderas, 40 90.000 pesetas la hectárea. Piantaciones forestales, corte a 10 años. Renta 300 dólares anual por hectárea. Ubre de impuestos. A 70 120.000 pesetas hectárea. Mínimo 20 hectáreas. Estudio notarial. 18 de julio, 823. Paysandu (Uruguay)