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SÁBADO 26- 6- 82 ESPAÑA 82 A B C III Los españoles nunca pudieron acercarse con peligro a la portera contraria. López Ufarte pierde el balón ante el portero y Satrustegui observara la derecha, Camacho choca con ei arbitro. (Efe. Irlanda del Norte, con diez jugadores, venció y se clasificó Ficha técnica- ESPAÑA: Arconada, Camacho, Alesanco, Tendillo, Gordillo, Saura, Alonso, Sánchez, Juanita, Satrústegui y López Ufarte. Tras el descanso, Quiñi entró en lugar de Sátrústegui. En el minuto 75, Gallego suplió a López Ufarte. IRLANDA: Jennings, J. Nicholl, C. Nicholl, McClelland, Donaghy, Mccreery, M, O Neill, Mcllroy, Whiteside, Armstrong y Hamilton. En el minuto 49, Cassidy entró por Mcllroy. En el 71 Nelson suplió a Whiteside. Arbitro: El paraguayo Ortiz. Inadecuado, para un Mundial. Tarjetas amarillas a Juanito, Hamilton y Mcllroy. Tarjeta roja a Donaghy. Gol único: Armstrong (minuto 46) Hubo lleno en el estadio Luis Casanova de Valencia. ordena la entrada de Gallego sustituyendo al negativo López Ufarte, como antes Quiñi había reemplazado a Sátrústegui. Ni cambios, ni ventajas numéricas, ni nada de nada. España es incapaz de igualar, y, naturalmente, menos de vencer. El público, con humor y cachondeo, reclama el penalty de turno. Pero el atropellado juego español, con total ausencia de remate debido, se estrella en la defensa irlandesa, y punto final. A Madrid por los pelos y con Alemania e Inglaterra como adversarios. Se necesita mucho optimismo, mucha ilusión y muchísimas cosas más, para pensar ahora mismo que de aquí se puede salir con vida. Lamentable VALENCIA (Rafael Marichalar, enviado especial) La selección española perdió anoche frente a la de Irlanda del Morte por 0- 1, gol marcado en el primer minuto del segundo tiempo, y con este resultado se clasifica campeón de grupo el equipo británico y, pese a todo, España pasa igualmente a la segunda fase del Campeonato del Mundo. En el minuto sesenta, el arbitro paraguayo Ortiz expulsó al jugador irlandés Donaghy. quien propinó un puñetazo a Camacho. Justa expulsión, pero hay que decir también que antes algún jugador español, caso de Alesanco, se había tomado la justicia por su mano o por su pie, en acciones que en otro caso le hubieran llevado al vestuario. En consecuencia, los irlandeses han jugado durante treinta minutos en inferioridad numérica. Tenía en esta ocasión la selección española todo a su favor para jugar este último encuentro de la primera fase. Le bastaba el empate y la derrota mínima para clasificarse y ello permitía afrontar este compromiso con cierto orden y sosiego. Pero ni en tales circunstancias esta selección, la más floja probablemente del fútbol español en muchos años, ha sido capaz de jugar el partido que se esperaba y que el extraordinario público valenciano merecía por el calor y el apoyo que ha brindado con toda generosidad al equipo nacional español. En fútbol muchas veces el marcador no determina con exactitud el juego que se haya podido realizar. Aquí cabe decir que ese marcador no descabellado y esta derrota, por la que nada se ha hecho para evitarla, ofrezca muy probablemente la exacta medida de nuestro equipo nacional en su evidente incapacidad. NADA DE NADA. Hemos asistido en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego a un fútbol pésimo. Y esto hay que atribuirlo al bando español, porque Irlanda se ha mostrado superior en esta fase y en la siguiente, donde se defendió con orden frente precisamente al desordenado juego español, Sin saber porqué, s e produce sobre el minuto yeinte ide este período una aparición derjjjego duro, en la que los jugadores españoles, Jejos de evitar esa absurda circunstancia, entran en ella y Juanito, uno de los pocos elementos que se salvan de la selección, por su buen juego, mantiene una absurda disputa con el joven Whiteside que le vale tarjeta amarilla de este arbitro paraguayo que no ha sabido controlar el partido en las muchas feas y violentas acciones que han protagonizado unos y otros. Ni el equipoj? spañol ha tenjdo medio campo 7 ni tampoco ataque, donde López Ufarte, con más conservadurismo del debido, ha puesto de relieve en esta ocasión y en anteriores partidos que el Mundial le viene grande. Que todo terminara en 0- 0 era la justa contrapartida a un bajísimo comportamiento de la selección de Santamaría, que ahora mismo, y pese a que en e! fútbo) todo sea posible, está muy lejos de resistir batallas de la envergadura de un Mundial. Se ha clasificado, sí, pero con qué angustia. Y, ¡qué forma de navegar con el agua al cuello! Porque ayer, con la ventaja irlandesa en el marcador, todo pudo haber sido posible. Otro gol irlandés nos hubiera puesto en la misma calle. Y LUEGO, TODO PEOR. La esperanza de todo partido que no va bien en el primer acto es, cuando termina éste, esperar la continuidad con la ilusión y el deseo de que el panorama se despeje y el rumbo pueda ser colocado en el objetivo previsto. Pero he aquí que pasados los primeros minutos, apenas Hamilton se escapa de Gordillo, centra, Arponada no puede detener el balón o se equivoca y Armstrong envía la pelota al fondo de la red; y la hecatombe, como ya viene siendo habitual. Queda mucho tiempo por delante para remediar el desaguisado. El arbitro, del que de ninguna de las maneras se puede quejar nadie, expulsa a Donaghy. Más fácil todavía, porque hay la ventaja de un hombre. Pero ni en estas condiciones el equipo español es. capaz de vencer a quien sólo teóricamente era inferior. Santamaría, en el minuto treinta y dos,